Bueno, como dije antes, mi mamá tuvo varias parejas, después del señor Roberto tuvo otro que ni me acuerdo el nombre, pero todo normal, pero cuando yo tenía como 8 años tuvo un novio que se llamaba David, él era bien jóven, debe haber tenido como 25 y mi mamá tenía en ese entonces 35, ahora me doy cuenta que era bien jóven para ella jajaja.
Bueno, adelanto que David nunca me tocó ni me hizo nada físico, pero sí me miraba harto, cuando andaba en pijama o cuanto tocaba que yo llegaba del colegio y él estaba en la casa me intentaba espiar cuando me iba a cambiar de ropa a mi pieza. También un par de veces se me metió al baño cuando yo estaba haciendo pipi y cuando me estaba bañando, entraba como a buscar algo, etc. Me miraba. Después de algunas veces yo ya le empecé a poner seguro a la puerta y varias veces, cuando yo estaba haciendo pipi, sentí que él tocaba la manilla para querer entrar pero ya no pudo.
Eso con respecto a David y de cuando tenía 8 años, no recuerdo nada más a esa edad.
Después de eso, a los 9, ahora sí que me “pasaron cosas”.
A pesar de que estaba chica, tenía solo 9 años, de esto que voy a contar si me acuerdo bastante ya que he pensado mucho en ello, ahí se van a dar cuenta porqué.
Esto ocurrió en un verano, yo no iba al colegio porque estaba de vacaciones. Mi mamá continuaba trabajando por lo que me iba a dejar a casa de mi abuelita antes de irse a trabajar y luego me iba a buscar.
Mi abuelita vive con su hija (tía mia) y con el hijo de mi tía, osea mi primo Marcos.
Mi tía también trabajaba, por lo que al final, durante el día, yo lo pasaba con mi abuela y, durante ese verano, también con mi primo Marcos ya que él también estaba de vacaciones; Marcos en ese entonces tenía 20 años e iba a la universidad.
Como yo ese verano me estaba quedando ahí, y durante ese verano hacía mucho calor mi abuelita nos compró una piscina que la armamos en el patio de la casa.
Todas las tardes me bañaba en la piscina y Marcos también iba a bañarse conmigo. Durante ese rato estábamos prácticamente solos porque mi abuela dormía su siesta sagrada después de almuerzo.
Me gustaba mucho estar con Marcos, él siempre era muy simpático y amable conmigo y yo lo veía con admiración, era más grande, andaba en moto, tenía una Pay Station, yo como niña lo veía como alguien bakan y él, apesar de que era mucho más grande que yo, siembre jugaba conmigo y me prestaba atención.
Los primeros días nos bañamos en la piscina y jugabamos, todo “normal”, pero un día las cosas comenzaron a cambiar.
Uno de los juegos que jugabamos se llamaba “El Taxi”, en donde yo supuestamente tomaba un taxi y él era el taxista, mejor dicho “él era el auto y el taxista al mismo tiempo” jajaja.
Él me preguntaba “adonde la llevo señorita” y yo le decía algo x y luego “me subía”.
Yo iba abrazada del cuello de mi primo y el nadaba (más bien gateaba jajaja) por la piscina en circulos. Aveces el me botaba, otras veces yo lo molestaba y le decía que fuera más rápido y nos reíamos mucho.
Uno de esos días, en que estabamos jugando al juego de el taxi y mientras yo estaba montada en su espalda, miro en la piscina y veo que estaban flotando sus shorts negros y me di cuenta de que se le habían salido (ahora de adulta yo creo que se los bajó intencionalmente), bueno y yo le dije “Primo se te salieron tus shorts” y lo solté, él me dijo “Uy verdad” y llegó y se puso de pié y wow, le ví todo, primero sus nalgas y después, sin verguenza alguna se giró y me mostró todo lo de adelante, su cosa ahí colgando y sus bolas grandes y peludas.
Me dió como una especie de verguenza, pero también curiosidad, no sabría explicarlo, me reí y él también se reía.
Yo tenía el recuerdo vago de cuando había visto al señor Roberto, cuando era más chica, pero fué cuando lo veía en el pasillo que estaba oscuro y la vez que estábamos en la cocina, pero eso fué super rápido, pero ahora, a plena luz del sol ví “a todo detalle” las partes de un hombre adulto por primera vez, como dije ántes, fué raro y me dió un poco de verguenza, pero no miedo porque era mi primo Marcos y yo confiaba en él.
(Bueno, ahora de adulta lo recuerdo y puedo decir que mi primo tenía bien ricas nalgas jajajajaja).
Él se demoró harto en recoger sus shorts, los tomó y se giró de nuevo mostrándome “todo” y se seguía riendo. Luego de eso se los puso y seguimos jugando normal durante ese día.
Otro jueguito era “el de las monedas del tesoro”, consistía en que lanzábamos varias monedas a la piscina, de espaldas para no ver donde caían, y luego rápidamente teníamos que irlas encontrando y recogiendo y el que más monedas encontraba ganaba. La cosa es que muchas veces Marcos me seguía y me trataba de quitar las monedas que iba encontrando o de justo sacar de las que estaban en el fondo debajo mio y cuando eso pasaba me manoseaba harto (ahora de adulta me doy cuenta de eso), me agarraba mis nalguitas y me pasaba su mano y brazo entre mis piernas. Luego, en las siguientes veces, cuando estábamos “luchando” por las monedas me bajaba la parte de abajo de mi traje de baño para “distraerme” y robarme las monedas y eso lo empezó a hacer más seguido cada vez y en el afán del juego yo me reía e incluso no me daba verguenza, pero claramente lo hacía para verme.
También jugabamos a “el pillarse”, en donde uno tenia que arrancar y el otro pillar al otro, tocarlo o agarrarlo, etc. Marcos, claramente era más grande que yo y me pillaba super rápido y llegó un punto en que ya, no solo le bastaba pillarme, me agarraba de la parte de abajo de mi traje de baño y me los bajaba y me los quitaba y no me los quería pasar y yo tenia que correr e intentar recuperarlos y yo corria y corria por la piscina, toda desnuda de la cintura para abajo y Marcos gozaba viendome toda, mis nalguitas y ahora hasta mi vaginita, yo no tenía nada de vello pero a él le encantaba verme. Al final el juego evolucionó y se llamó “yo te quito y tu me quitas” o algo así, y consistía en que había que sacarle el traje de baño al otro y a mi también me tocaba quitarselos a él.
Cuando jugabamos a eso yo ya me daba cuenta de que mi primo tenía su cosa parada, cuando él me quitaba mi traje de baño y estaba desnuda él tenía una enorme carpa en sus shorts y cuando me tocaba a mi quitarlos a él y se los bajaba su cosa parada llegaba a saltar al salir. Él ya estaba “desenvuelto y cuando me perseguía desnudo a mi para que yo le entregara sus shorts, caminaba y corría con su cosa toda dura y parada que se meneaba para todos lados.
Luego de esos días, Marcos, después de jugar y cuando estabamos cansados se empezó a acercar a mi, se ponía al lado de mi, me abrazaba y me decía que le gustaba estar conmigo y me hacía cariñito en mi cabeza y en mi espalda. Uff, cuando comenzó con eso yo sentí un montón de sensaciones intensas, a pesar de que solo tenía 9 años una ya siente algunas cosas (medias romanticonas me refiero), yo veía a mi primo Marcos como una persona genial y él, al decirme que yo era una persona especial para él me hacía sentir muy bien y feliz.
Ya, en una de esas tardes, cuando estábamos en la piscina me dijo que me quería dar un beso, yo me puse roja pero le dije que sí y me dió un pequeño beso en mi boquita. Ese fué “mi primer beso”.
Desde ese día Marcos me comenzó a llamar “Mi Princesita”, y cuando terminabamos de jugar me decía “Venga para acá mi princesita” y yo me acercaba a él y me abrazaba y me hacía cariño. En uno de esos momentos me tomó la mano y la puso sobre sus shorts y yo noté que tenía su cosa toda dura y parada y me dijo “¿Sabes porqué se me pone así?”, yo le dije que no y el me dijo “Se me pone así porque tu eres muy bella” yo me puse roja pero también me gustó lo que me dijo. Él me estaba haciendo cariñito en mi espaldita y de a poquito la fué bajando hasta mis nalguitas y me dijo “Me gusta hacerte cariñito ahí, tienes un traserito muy bonito”, yo me puse más roja.
Luego, cuando jugabamos al juego de pillarse y robar el traje de baño al otro, yo le quité el traje de baño a Marcos y él, sin ponerse el de él me sacó la parte de abajo a mi y me dijo que quería que nos quedaramos así y en ese momento como que paró el juego y me dijo “Ven mi princesita, te quiero abrazar” y yo fuí y me abrazó, él ya estaba con su cosa toda parada y como él era mucho más alto que yo su cosa me llegaba más arriba de mi barriga. Me empezó a hacer cariño en mis nalguitas y de nuevo me decía que yo era muy linda y me dijo “Tienes un traserito muy bello ¿Puedo verlo mejor?” yo no entendí que quería hacer pero le dije que sí, ya a esas alturas mi primo Marcos me tenía tán cautivada que no podía responder otra cosa.
Se puso detrás mio, se agachó y me manoseaba mis nalguitas y luego sentí que me las besaba. La verdad es que no me sentí muy cómoda mientras hacia eso, pero no fué mucho rato, luego se paró de nuevo y me dijo “Mi princesita, tu traserito está muy bello y rico ¿Te das cuenta?” e izo que pusiera mi mano en su cosa y cuando vi Wow, ahí si que la tenía parada y durísima, no lo podía creer, mucho más que antes cuando jugabamos, debo decir que mi primo Marcos es muy bien dotado. Luego me abrazaba y me daba besitos, y esa era la parte que me encantaba.
Marcos siempre estaba atento a la hora para que mi abuela no nos pillara y menos mal, nunca pasó. Y por eso, los días siguientes Marcos comenzaba casi altiro con “sus cosas” y me pedía casi de inmediato que me sacara la parte de abajo de mi traje de baño, sin juegos, y él también y siempre me decía “¿Ves como te encuentro hermosa?” y me mostraba que su cosa se le comenzaba a parar. Yo comencé a asociar eso con lo que me decía y llegó hasta gustarme y me fijaba cuando se le paraba. Me hacía ponerme de pié con las manos en el borde de la piscina y él se ponía detrás mio, me hacía cariño y me pasaba su cosa entre mis piernas, recuerdo que yo miraba para abajo y veía como se asomaba su cosa y le iba creciendo más y más. Una de las cosas que me pareció curiosa era ver como se le movía el cuerito de su miembro que se le corría para atrás y para adelante, pero ya cuando la tenía bien parada ya no y le quedaba la punta toda descubierta e inflada.
Si me preguntan si esas cosas me generaban excitación sexual en sí, la respuesta es que no, yo dejaba que me hiciera esas porque confiaba en él y me trataba de forma muy amorosa, lo que sí entendía era que a él le gustaba y le generaba placer y yo lo dejaba porque lo quería y nunca me hizo nada que me doliera o algo así.
También recuerdo lo agitado que quedaba después de que me hacía esas cosas en la piscina y con su cosa larguísima y durísima como piedra me abrazaba y me consentía. En la piscina nunca se fué, nunca terminó, se aguantaba y yo no sabía eso porque a los 9 años y hasta esos momentos no sabía que eso pasaba. Me imagino que hasta ese entonces no quería que yo viera eso para no asustarme.
Un día, cuando mi abuelita ya se había ido a dormir su siesta y acababamos de meternos a la piscina Marcos me dijo que se sentía medio resfriado y que nos salieramos mejor, yo lo encontré extraño porque nunca tosió ni estornudó, pero tampoco me quería quedar sola en la piscina así que también me entré. Me metí al baño para ducharme y Marcos, detrasito mío también entró y me dijo que quería bañarse conmigo y nos bañamos juntos.
Él me enjabonaba y de pasada me tocaba por todos lados, luego se enjabonaba él y me abrazaba, eso era rico y divertido porque los dos estábamos resbalosos jajaja, y me apretaba y para variar me agarraba mis nalguitas. Demás está decir que su cosa se le paró al instante, se agachaba y se frotaba contra mi, y frotaba su cosa dura contra mi pancita y me dí cuenta de que lo hacía cada vez más rápido y se agitaba y tiritaba. Llegó un momento en que no pudo más, se separó un poco de mi y su cosa comenzó a saltar y a disparar toda su carga acumulada sobre mi pancita, yo quedé más que impresionada, no entendía que pasaba, al principio pensé que él estaba haciendo pipi pero claramente no era pipi, me sobé mi pancita y me dí cuenta que era resbaloso como el jabón y le pregunté “¿Que es?” y el me dijo algo como “Cuando siento muy rico ahí eso sale”, agarró el teléfono se la ducha y me limpió. Luego de eso nos terminamos de bañar y no me hizo nada más, pero para mi fué super loco y no podía dejar de pensar en eso, fué algo rarisimo. Bueno era chica y fué la primera vez que vi a un hombre terminar, y con lujo de detalles jajajajaja.
Otro día me dijo altiro, después de que mi abuelita se durmió, que fueramos a su pieza y que jugaramos ahí en vez de salir a la piscina y así lo hicimos. Igual era divertido estar en su pieza porque tenía hartas cosas interesantes, pero lo más interesante para mi era su Play Station jajajaja, me ponía el juego The Little Big Planet que me encantaba y mientras yo jugaba fascinada él me hacía cariñito en mi espaldita y en mi pelito, me tocaba mis piernas o me abrazaba, me gustaba mucho eso. También iba a la cocina y traía cosas ricas para comer, suflés, chocolates, etc. Pero luego llegaba el momento en que me pedía “cosas”, las cosas que yo ya sabía que le gustaban, que me sacara la ropa, verme mi traserito, acariciarme desnuda y diciéndome que yo era muy bella y que lo comprobara mirándole como se le paraba su cosa. Aveces me hacía que me acostara boca abajo en la camita y él se ponía arriba de mi y pasaba su cosa dura entre mis nalguitas, yo lo encontraba super raro pero lo dejaba. Aveces. haciendo eso se “entusiasmaba”, y sentía como tenía su cosa a full, como un palo duro entre mis nalguitas que se deslizaba de arriba a abajo cada vez más rápido y sus bolitas y su vientre aplastaba y golpeaba mi traserito una y otra vez, me hacía hasta rebotar en la cama jajaja, respiraba rápido, agitado y hasta sudaba, como él era grandote me cubría casi toda y sentía todo su cuerpo mojado en toda mi espalda y nalguitas. A mi no me dolía nada porque todo era superficial, pero si era “bien movida la cosa” jajaja. Y bueno, el final de eso, la primera vez me sorprendió pero después yo ya sabía lo que venía, luego de su máximas agitaciones sentía como su cosa empezaba a palpitar entre mis nalguitas e iban cayendo chorros calientes en mi espaldita y aveces hasta en mi pelo, luego de eso él me decía que me quedara ahí quieta en la cama y volvía con papel y me limpiaba. A pesar de eso recuerdo que igual la espalda me quedaba media pegajosa jajajaja.
Luego llegó el día en que él fué más atrevido y me pidió “algo más”
Me dijo que ahora quería que le diera un beso, pero un “beso especial”, le pregunté que “Que cosa” y me dijo que quería que le diera un beso “allá abajo”. Yo le miré su cosa y dudé, pero igual lo hice. Él se sentó en la orilla de su cama y me hizo ponerme de rodillas frente a él.
Me costó empezar, me daba un poco de verguenza y le dí un pequeño besito en la punta, pero él me dijo que se lo hiciera como si estuviera chupando un dulce y así lo hice. Él me hacía cariñito en mi cabeza y de apoco me la tiraba hacia él y ahí lograba que yo lo hiciera mejor.
Si piensan que a mi me gustaba físicamente hacer eso, la respuesta es no. Se sentía simplemente como chupar algo suave y medio duro en la boca, pero la parte que me gustaba era que Marcos me “alentaba”, me decía “Que rico se siente Rosita, sigue”, me hacía cariñitos en mi espalda con su otra mano, me decía “Que bien me lo haces mi princesita, eres tán linda” y cosas así que me encantaban.
Yo sentía como se le endurecía e inflaba cada vez más dentro de mi boquita y de hecho le dije “¿Te va a salir eso?”, porque me preocupaba, hasta me asustaba pero él me dijo que no, que no lo iba a soltar y menos mal, nunca lo hizo.
Aveces me tenía harto rato así, yo hasta me llegaba a cansar un poco. Luego él se agachaba, aún con su cosa parada y me abrazaba y me daba besitos en mis mejillas y en mi boquita, muy feliz y muy entusiasmado, esa era la parte que me encantaba, por eso cada vez trataba de hacerselo mejor y siguiendo las instrucciones que me daba.
Debo decir que, aunque suene raro, yo, a los 9 años, aprendí a darle una buena mamada a un hombre, cosa que después mis noviecitos, ya de más grande, disfrutaron bastante jijijijiji.
Todas estas cosas, desde que comenzaron de a poco ocurrieron, más menos durante 6 semanas hasta que llegó “el día terrible”.
Estaba con Marcos en su pieza, estábamos desnudos y mi tía había llegado antes de su trabajo, sentimos que se acercaba a la puerta y más que rápido nos vestimos, pero cuando ella entró alcanzó a ver que nos estábamos terminando de vestir.
Obviamente saltó el grito en el aire “¿Y Qué estaban haciendo ustedes?” y nuestra respuesta “Nada”.
Durante la cena el ambiente estuvo ultra tenso y luego mi tía habló conmigo, me preguntaba insistentemente si mi primo me había hecho algo y yo negué todo. A pesar de que yo era una niña de 9, una ya sabe que ese tipo de “cositas” son “no tan normales”, por decirlo de alguna forma y también sabía perfectamente que iban a retar a mi primo.
A él, supe que lo retaron mucho, a pesar de que él negó todo igual asumieron que me había hecho “algo”.
A mi, las últimas dos semanas de vacaciones ya no me llevaron donde mi abuelita, me dejaron en mi casa con una señora que mi mamá le pagaba por cuidarme.
A mi primo, ya no lo ví más, hasta después de varios años.
Y así fué la cosa, mi primo de 20 y yo de 9. Pero, aunque suene “ultra raro”, recuerdo eso con cariño, mi primo me trató bien y yo me sentía bien con él y él me gustaba, y lo seguí recordando por mucho mucho mucho tiempo. Cada vez que los años iban pasando y yo me iba haciendo más mujercita, y entendiendo más cosas, más tenía ganas de volverlo a ver. Ahora de adulta la única reflexión que hago es que Marcos era “bien caliente” jajajaja, pero estoy segura de que yo sí le gustaba, a pesar de mi cortisima edad.
Yo, con todo lo que pasé a esas edades y más cosas que pasé después, saco en limpio que, les guste o no les guste admitirlo, los hombres son bien “calientes” y si ven a una niñita de 10 años con un traserito lindo y paradito y media coquetona igual se calientan, solo que algunos lo saben disimular mejor que otros.