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Mis primeras aventuras eróticas

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De niños espiabamos a nuestras madres, hermanas, tías y abuelas.

Todo comenzó cuando mi familia se cambió a una colonia donde conocí nuevos amigos.

Yo tenía 11 años y era de los más chicos , jugábamos todas las tardes, futbol, andábamos en bicicleta y cosas así.

Pero ya en la noche, íbamos a una casa en construcción y platicábamos cosas calientes.

El tema eran las niñas de nuestra escuela y las de la colonia, había muchachos más grandes, cómo 13 o 14 años que sabían cosas y lo decían, sobre sirvientas o algunas maestras de la escuela.

También llevaban revistas y pósters de mujeres desnudas, allí empezó mi malicia y mi historia erótica.

Después de eso llegaba directamente a hacerme una chaqueta, lo que después supe era masturbarse.

Uno de los amigos platicaba que veía coger a sus papás, otro que espiaba a sus hermanas, uno más espiaba a la sirvienta y algunos se masturban con calzones de su mamá o hermanas.

Eran historias muy excitantes y calientes.

Cierta vez uno de los grandes me dijo que si quería ver desnuda a la sirvienta de su casa, le dije que si, me llevo a su casa, ya era noche, en la azotea vivía la muchacha, todas las noches se bañaba antes de dormir y por una rendija de la ventana la vimos, era la primera vez que veía una mujer así, me llamo la atención su zona con pelos, era excitante.

Después supe que varios habían ido a ver eso y nuestra imaginación iba creciendo.

Otro amigo me invitó a espiar a su hermana, en su cuarto, la cerradura era de llave grande y por allí vimos, era una niña de 10 años, pero lo disfrutábamos mucho. La niña se desvestía y se vestía y la veíamos desde su cuarto, por la cerradura, era una casa vieja con todos los cuartos seguidos, uno de otro .

Yo soy hijo único, vivía con mi madre, mi papá era chófer de trailer y solo lo veíamos cada mes.

Lo mejor fue cuando uno de los más grandes nos llevó a otro amigo y a mi a espiar a su mamá, el baño de su casa permitía ver por una tabla separada del marco, era una señora grande y robusta, diferente a la niña y la muchacha, muy peluda y muy nalgona, la Vi varias veces, cómo a las otras, pero era mi imagen favorita  y siempre me masturbaba pensando en ella y me gustaba verla en la calle, debajo de su vestido yo sabía lo que había.

Un día en esas platicas empezamos a masturbarmos allí, todos, enfrente de los demás y nos decíamos cosas como , me quiero coger a tal maestra, o a tu hermana o a tu mamá, pensando en las mujeres que veíamos desnudas, dos de ellos dijeron que se querían coger a mi mamá, eso me sorprendió y me dejó pensando cosas.

Desde ese día empecé a ver a mi mamá diferente, era una mujer de 35 años, muy ancha de caderas, cosas en las que nunca me había fijado.

Uno de ellos llevó un día un calzon de mujer para masturbarse , era de la sirvienta y desde ese día otros empezaron a llevar también, robados de casa de su tía, de sus hermanas, de su mamá y otro de su abuela, era excitante ver esos calzones e imaginar a sus dueñas, a casi todas las conocían.

Uno de mis Amigos me dijo que me traería uno de su tía si yo le traía uno de mi mamá 

Ni lo pensé, fui inmediatamente a casa y busqué en el cajón de la ropa interior, había muchos, unos normales y otros transparentes y con encajes, esos eran pocos, así que tomé uno de los normales y lo llevé con mi amigo, los cambiamos y el me dió una tanga roja, fue una chaqueta excelente, me excitaba saber que alguien tenía allí el calzon de mi mamá, lo recuerdo, era blanco y muy grande.

 

Desde ese día empecé a espiar a mi madre, a verla con otros ojos, incluso me acercaba por detrás con un espejo y le veía por debajo del vestido sus piernas y los calzones, blancos, rojos y negros.

El baño estaba en el pasillo, la puerta era de madera con dos cuadritos de vidrio pintados, solo tuve que raspar un poco la pintura y la pude ver, desnuda, piernona y nalgona, con mucho vello y unos pechos grandes.

Varias veces invité a mis amigos a verla, creo que eso me excitaba más que nada, que la vieran y después se masturbaban diciendo que se la cogían.

 

Esto llegó a tal nivel que espiaba a mis papás cuando el llegaba, al principio solo me acercaba a la puerta y escuchaba sus ruidos y suspiros al coger, después hice un hoyito en la puerta con el taladro, en un lugar que no se notaba y los veía coger mientras yo me masturbaba, mi posición favorita era cuando mi mamá se ponía de perrito y mi papá la penetraban por detrás, era rico ver esas nalgotas siendo cogidas.

 

Mi sueño se volvió coger a mi mamá, me masturbaba hasta tres veces al día pensando en ella, llevé muchos amigos a espiarla y les llevé sus calzones también.

 

 

 

 

 

 

 

EL SEXO VIAJA EN SILLA DE RUEDAS-PARTE 2
EL SEXO VIAJA EN SILLA DE RUEDAS-PARTE 1

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