Incesto

Penny Cachorra

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Incesto | Padre-hija

Relato por Penny Cachorra
Estilo corregido por Stregoika

Me llamo Penny, vengo de una familia poco convencional, mi padre es vocalista de una banda que existe desde los años 80, y pronto será mi amante.

 Me llamo Penny, tengo 35 años, soy británica, sin embargo vivo actualmente en España con mi esposo a quien amo perdidamente. Tengo 3 hijos ya todos adolescentes y estoy embarazada de mi 4to hijo.
Vengo de una familia poco convencional, mi padre es vocalista de una banda que existe desde los años 80, y mi madre es diseñadora de modas, ninguno de los dos me dió permiso para decir qué banda o el nombre de la banda, y obviamente, no puedo revelar nuestros apellidos ni tampoco los nombres de mis padres, por lo que solo puedo limitarme a llamarlos mamá y papá, el inicio de esta historia es en año 2005, cuando yo había cumplido 19 años estaba estudiando obstetricia (especialidad médica en embarazos) en la universidad de Oxford. Había empezado ya con mis prácticas y había cumplido mi última guardia del cuatrimestre la cuál me tenía extremadamente cansada y bastante estresada.

Mi padre había vuelto de una gira mundial de casi 3 años, 3 años en los que no había visto a mi madre, seguramente en algún momento habría tenido sexo con alguna puta o stripper, pero en sus palabras, follar con mi madre es algo completamente diferente, revitalizante, relajante, romántico, simplemente irrepetible, mucho mejor que con cualquier puta (hasta ese momento), y la prueba es que tengo 9 hermanos, 6 mayores y 3 menores que yo; de hecho, en ese momento mi madre estaba embarazada, y salía constantemente a hacerse chequeos. Yo me ofrecía a hacérselos tomando práctica de lo que había aprendido hasta el momento en la escuela, sin embargo ella prefería ir a un hospital, ya que notaba mi agobio y estrés escolar por lo que prefería dejarme descansar cuando estaba en casa. Vivía sola con mis padres en una mansión, de esas que parecen pequeñas por fuera pero bastante lujosas y espaciosas por dentro, sin embargo esta era totalmente distinta a cualquier otra, por fuera solo se veía tenía una sola planta, pero en realidad tenía 3 plantas, 2 subterráneas conectadas por un elevador y escaleras, la primera planta era solo un recibidor, algo solo para dar atención a visitas, mi padre tenía también montada una oficina, un gimnasio y un espacio con algunas mesas y sillas los cuales eran usados casi siempre cuando queríamos comer al aire libre. Hacía demasiado calor o cuando nos visitaban nuestras amistades de la infancia y adolescencia para jugar y pasar el rato con nosotros y, claro, fiestas de todo tipo: Cumpleaños y reuniones de adultos organizadas por mis padres, la banda de mi padre, o reuniones mas sofisticadas de mi madre con sus socios de su etiqueta de modas. El primer sótano eran las habitaciones, un total de 8 con baños individuales para cada una, y no vivíamos solo en un búnker subterráneo claustrofóbico, todas las habitaciones tenían ventanas, una hermosa vista hacia la piscina la cual rodeaba la casa como un castillo medieval. Sin embargo, y tristemente, solo estaban ocupadas la mía y la de mis padres ya que mis hermanos ya se habían independizado. Algunos estaban casados y ya con hijos. Mis padres se sienten muy afortunados y orgullosos de que todos los mayores somos titulados y nos dedicamos a lo que nos gusta. La familia perfecta dirían algunos.Y el segundo sótano era nuestro living room. Cocina, comedor y cine en casa. Mis padres adoraban cocinar y solo cuando no había nadie, alguna de las 3 sirvientas cocinaba para nosotros, eso hasta que uno de mis hermanos aprendió y le apasionó la cocina, y desde ese momento hasta que se fue de la casa era quien nos cocinaba cuando nuestros padres no estaban.
Fue una de esas ocasiones que mi madre salía con su doctor para su chequeo cuando yo llegaba por la mañana muerta de cansancio. Vi que mi padre estaba en casa, ya que le había visto tomando un té que preparaba con una máquina que tenía instalada en su oficina y después seguramente regresar a la cama. Lo más seguro era que ellos hubiesen tenido sexo toda la noche aprovechando mi ausencia. Nos saludamos y yo me dirigí a mi habitación a tomar un baño, y posiblemente dormir todo lo que no había dormido por estar activa en mi práctica por 36 horas. Dos muertos de sueño en una misma casa.
Algo que nunca hasta entonces era mi mayor secreto es que estaba muy picada y enamorada de mi padre, es algo bastante enfermo para la mayoría, pero qué coño, mi familia no tiene nada de normal, me he sentido así con mi padre desde los 14 años. Una vez que nadando en la piscina me resbalé y golpeé la cabeza desmayándome y cayendo al agua, todos lo vieron y mi amado padre saltó al agua como todo un héroe y me sacó. Yo no respiraba, así que mi padre empezó a practicar RCP, soplaba por mí nariz y comprimía mi pecho hasta que exhalé y escupí el agua tosiendo. Recuerdo ese momento porque pude ver su rostro como un ángel, cabello largo húmedo, castaño claro, ojos azules, no muy fornido pero no era un fideo, justo ante mí. Fue a partir de ese momento en el que, él no era sólo mi padre, sino también mi mas grande amor. Siempre fantaseaba con él, imaginando que después de haberme salvado nos arrancábamos el traje de baño y empezábamos a follar salvajemente como agradecimiento por salvarme la vida, y aquella vez no sería la excepción. Desde los 16 años una amiga me había ayudado a conseguir un dildo el cual fue el dueño de mi virginidad y mi fiel amante y compañero de dormitorio; lo había usado mientras me bañaba y posteriormente en mi cama, buscando agotarme y bajar mi líbido —pero no lo conseguía—. De la nada, un pensamiento loco y bastante estúpido y peligroso pasó por mi cabeza. Mi padre es alguien de sueño muy pesado, no sé despertaría hasta que le dieran un buen golpe en la nariz o le cortaran la respiración. Una vez sonó la alarma de incendios por una estupidez que hicieron mis hermanos de pequeños y el ruido no le afectó en nada a su sueño. Era obvio que podría gemir y hacer todo lo que quisiera con su polla sin despertarlo, lo pensé por un buen rato como casi una hora hasta que me animé a hacerlo. Lentamente abrí la puerta de la habitación y lo vi ahí, un ambiente delicioso se sentía con el clima activo con la temperatura ideal para dormir en ropa interior sin ninguna manta y el hermoso azul de la ventana pintando su aria piel haciéndole parecer un Dios de los mares.
Yo iba vestida solo con unas bragas color rosado y mi bata de baño, él usaba una máscara para los ojos para poder dormir con ese azul tan intenso. Verle usándola me decía que estaba claramente dormido. Me acerqué a él tirando mi bata al suelo me subí a su cama y lentamente empecé a hurgar en la abertura de su ropa interior hasta que la sentí. Un choque eléctrico recorrió mi espalda cuando mis dedos hicieron contacto con la piel de su pene, empecé a acariciarle suavemente mirando de vez en tanto su rostro. Un «Hummmmm» se escuchó desde sus labios, quizá estaría soñando con mi madre mientras le tocaba; de alguna forma me las arreglé para sacarle el rabo de la ropa interior y lo manipulaba con mis manos casi como una experta por la práctica con mi dildo, sintiendo como crecía en mi mano y llenándome un poco de líquido pre-seminal transparente. Le masturbé con mucha delicadeza suavemente y después ya completamente poseída por mi lujuria me bajé las bragas y empece a masturbarme y estimular mi clítoris, para justo después meterme su polla en la boca lo mas profundo que podía, estaba muy bien dotado y cabía justa en mi boca, un «Ufffffffff» salió de su nariz y boca acompañado de un nombre, era el nombre de mi madre ¿acaso soñaba que mi madre era quien le hacía una mamada de campeonato? La metía lo mas profundo que podía y la sacaba mamándola muy bien durando dos segundos con cada movimiento de arriba a abajo con mi boca aguantando la respiración y haciéndolo casi por 30 segundos hasta que cometí un error: Uno de mis dientes había rosado su delicada piel genital, seguido de ello solo pude escuchar un grito que me dejó paralizada: «PENNY!!!!» En ese momento el mundo se detuvo para mí, mi padre había estado despierto desde hace ya un rato, no sabría decir si ya lo estaba desde que había entrado en la habitación y solo descansaba sus ojos pensando que su querida esposa le daba una sorpresa, o si el placer que la puta de su hija le había proporcionado era lo que le había despertado, lo único que era realmente un hecho era que el pobre hombre tenía a su hija con media polla dentro de su boca sin saber qué hacer o cómo reaccionar. «¡¿QUÉ COJONES ESTÁS HACIENDO?!» Fue su segundo grito lo que me había sacado de mi transe, y sacarme su polla de la boca. «Lo siento…», Fue lo único que alcancé a decir, para acto seguido coger mi bata del suelo y salir cagando leches de su habitación metiéndome en la mía y encerrándome ahí. No podía creerlo… Le había dado una mamada a mi propio padre, la hija más pequeña le había dado placer sexual a su padre, y ahora… Su degeneración había sido expuesta ante él.

5 horas habían pasado, estaba recostada en mi cama con la ventana cerrada con una persiana para tapar la brillante luz solar reflejada en fondo de la piscina, intentaba dormir pero no podía, mi mente me torturaba y me hacía pensar que mi padre jamás querría verme a los ojos, qué tal si no me volvía a dirigir la palabra… O si me echaba de casa y me hacía vivir en un piso sola hasta terminar mi carrera y que me pudiera valer por mi cuenta… O peor, que se lo contara a mi madre, y si decidían desheredarme y nunca más podría volver a verlos, todo por un arranque de lujuria, pensaba en los «hubiera», pensaba en que debía haberme quedado en mi guardia cumpliendo mis 72 horas mensuales de una sola y así nada de esto hubiese pasado.
Mi estómago hacía ruidos, tenía hambre, eran las 17:00 horas (5 de la tarde) y creo que mi última comida había sido hace casi 12 horas. Había ignorado a mi estómago por largo rato hasta que ya no pude más, me levanté volviendo a colocarme mi bata y vigilar que nadie estuviera en los pasillos y bajar a la cocina. No había nadie más que él y yo, ya que los sirvientes solo venían los viernes por la mañana a hacer la limpieza ya que mis padres estaban en casa. Saqué un par de huevos de la canasta donde mamá los ponía, puse aceite en una sartén y me dispuse a hacerme una tortilla, le incluí un poco de queso y me serví una copa de vino para beber, ya estaba un poco mas tranquila, había sacado mi computadora portátil para adelantar algo de trabajo y hacer algunos papeles para hacer trámites escolares, eran las 6 de la tarde y veía un poco de mi correo electrónico y una versión muy temprana de Messenger de Hotmail; cuando vi que mi padre también estaba conectado, traté de ignorarlo lo más posible hasta que un ruido del mismísimo infierno azotó mis oídos: Era una notificación, mi padre me había enviado un mensaje: «Hola, quiero hablar contigo, por favor ven, toqué tu puerta pero no me has abierto, creí que estabas dormida pero te vi conectada, quiero hablar contigo». «Ay no… Me va a desheredar y echar de casa» me decía para mí misma entrando en un grave estado de ansiedad y paranoia, le dí un buen sorbo a mi copa lo que me ayudó a calmarme y a contestar el mensaje: «Estoy abajo en la cocina comiendo, por eso no te abrí» le respondí. «Entonces ya bajo» me contestó alterando mis nervios. «No no no, ya subo yo, no te molestes» le respondí apagando mi computadora y guardándola en mi mochila escolar. Le dí un buen sorbo directamente a la botella de vino fingiendo que eso me haría mas valiente y caminé usando las escaleras llegando nuevamente a su cuarto. Toqué su puerta. «Pasa», me dijo. Entré y ahí estaba, sentado en su cama mientras apagaba su PC portátil. Ya estaba relativamente vestido, usaba una camiseta de tirantes sin mangas negra y un pantalón chándal beige sin ningún calzado, hasta vestido parecía Thor. «Siéntate» me dijo en un tono bastante sereno y calmado, seguramente igual que yo había ingerido algo para calmarse, quizá whisky o había salido se había fumado un porro. Yo me senté a su lado, no me sentía capaz de mirarle a la cara. «Escucha Penny…» dijo. «Primero, quiero decir que me disculpo por haberte gritado y haber hablado con malos términos hacia tí.» «¡¿TÚ TE DISCULPAS CONMIGO?! ¡YO VIOLE TU INTIMIDAD!» Gritaba en mi mente pero sin decir una palabra. «Y segundo…» Dijo él «Quiero saber… ¿Porqué? ¿Qué te impulsó a hacer eso?». Me preguntó. «Porque te amo» dijeron mis labios casi involuntariamente sin haberlo pensado, me corté un poco, pero mi padre lo había tomado como un «te amo» de hija a padre, lo noté por su expresión, lo que hizo que yo dejara de pensar y empezara a hablar. «Estás… Tanto tiempo fuera, te extraño mucho, además… Que… Estoy enamorada de ti… Desde aquella vez en la piscina… Casi 5 años llevo queriendo decírtelo… Me tienes como una completa loca». Le dije, después de todo ese vino me había ayudado a ponerme sincera con él. «Hija…» Él dijo. «Eso es lo que eres… Mi hija, no podemos hacer eso…» «¿Por qué no?» Le respondí, interrumpiéndole. «¿Por qué no?» «Por eso mismo, porque eres mi hija, eso no se puede hacer, no va con la naturaleza, no es correcto». Me dijo, aunque eso no era una respuesta para mí.«Papá… Me has contado demasiadas historias, cosas que llegué a escuchar que platicas con mamá, cosas que yo sé que no son morales… Incluso ilegales… No sé si decir que algo es «inmoral» funcione como una excusa para tí» le dije. «Si alguien se entera… Podría ser un gran problema, con tu madre, si es que llegara a saberse de algún lado» Dijo mi padre. «Nadie más lo tendría que saber papá… Sé lo feliz que eres con mamá, y creo que podríamos guardar el secreto, solo tú y yo lo sabríamos» «No se puede…» «Sí, sí se puede…» Lo había conseguido… Lo había probado robando un beso se sus angelicales labios, y comprobado, cuando él me correspondió aquel beso de una muy pasional manera.
Él pasó uno de sus brazos hacia mi estómago donde estaba atada la cinta de mi bata, y con ambas manos procedió a desatarla, mi bata estaba abierta y el lentamente con sus dedos acaricio mi cuello hasta la tela de la bata la cual corrió hacia atrás de mi hombro, y lo mismo con el otro haciendo que mi bata se abriera y dejara mis senos al descubierto como un par de melones colgados en una pared con una redecilla; él se puso de pie y empezó a sacarse la camiseta mostrando su atlético cuerpo y después se bajó los chándals quedando únicamente en ropa interior. Suavemente, me pilló de mis costados justo en mis axilas y delicadamente me hizo recostarme y me arrastró sobre la cama hasta que mi cabeza pudo reposar en sus almohadas, y aprovechando el movimiento para que mi bata se me saliera sola, quedando completa y absolutamente desnuda ante él. Había soñado con esto por mucho tiempo. Él procedió a quitarse su ropa interior acompañándome en mi desnudez con el pene como un mástil de caoba pura el cual pude sentir como iba penetrando mi coño haciéndome gemir con apenas un hilo de voz, estaba que desfallecía mientras él entraba centímetro por centímetro como si buscara el inexistente himen de su pequeña, lo envolví usando mis brazos y piernas dándole al oído un suave «te amo» y recibiendo de su parte «También yo mi pequeña Penny»; seguido de eso levantó mis piernas y empezó con un vaivén de largas y prolongadas embestidas hacia mi pubis. Si existía el concepto de tener sexo de una forma paternal, esto definitivamente lo era, ni agresivo, ni delicado, era bastante romántico, y mi mente en ese momento me transportó al cielo haciéndome alucinar, tenía los ojos cerrados pero veía nubes, mi cuerpo estaba tan sensible que podía sentir los latidos de mi corazón en las palmas de mis manos, y mi audición estaba tan aguda que podía escuchar el movimiento del agua fuera de la ventana acompañada de esa métrica de dos beats por segundo causada por el choque de sus testículos con mi culo, pasaron unos eternos minutos de inacabable placer cuando pude sentir algo que me sacó del trance, mi padre estaba besando de forma pasional uno de mis pies, lo olía y lo besaba como si tuviera alguna clase de sabor adictivo y dulce, creo que mi padre tenía un fetiche muy interesante, y algo aun más interesante era el cómo iba intensificando sus embestidas con forme besaba mis pies, eso me sacaba gemidos bastante mas ruidosos, los cuales podía sentir más dentro de mí, gemía gemía y no paraba de gemir. Me estaba volviendo loca con sus bruscas embestidas, sentía como se acomodaba encima de mí doblando un poco más mi pierna y aunque lastimándome un poco con aquella estirada, yo lo disfrutaba como una completa loca, el silencio que reinaba se había convertido en un manicomio de gritos y gemidos desde la boca se ambos hasta que sentí las dos últimas y más intensas embestidas las cuáles me habían hecho algo de daño, al mismo tiempo que sentía como un líquido inundaba el interior de mi coño. Mi padre se había corrido, pero no acabó todo ahí, sentí como él salió de mí y después me metió dos de sus dedos y continuó dándome placer y estimulándome. Yo me retorcía como una puta loca, gritando, gimiendo, llorando, hasta que no pude más y como si me hubiese orinado un gran chorro de fluido salió disparado de mi coño dejándome extremadamente cansada y desfallecida sobre la cama, él se recostó encima de mí, y duramos así recostados por 30 minutos más. Podíamos ver la luz de la ventana debilitarse lentamente hasta casi el anochecer.

Habían dado ya las 7 de la noche. Sentí cómo papá se levantó de mí y fue hacia los interruptores de su cuarto, donde controlaba las persianas y la luz artificial del cuarto cerrándolas y encendiendo la luz. «¿Estás bien?» Me preguntó. «Mejor que nunca papi» Le respondí. Lo vi subirse en la cama sentándose sobre sus piernas, ambos admirado la desnudez del otro por unos largos segundos. «¿Tienes sueño bebé, estás cansada?» Me preguntó. «Si, algo» le contesté. «Duerme preciosa, adelante» Y como si me tuviese hipnotizada me quedé dormida.
A diferencia de él, yo soy de sueño ligero, y pude sentir y ver cuando me despertaba por segundos como él continuaba jugando conmigo, de lo poco que recuerdo, él siguió jugando con mis pies, y además eyaculó en ellos, en mi rostro, y en mis pechos; estuvo así hasta que dando un poco más allá de las 9 p.m., se escuchó el ruido del portón principal abrirse, lo cual me despertó algo mas alertada. Y sobretodo a mi padre, cortándole el royo al pobre tío; solo nos quedamos mirando y nos reímos mutuamente. «Ve a tu cuarto hija y dúchate, yo me iré a la piscina y la recibiré allá, anda corre». Hice lo que me pidió, fui a mi cuarto aún desnuda por pereza de ponerme la bata de nuevo. Entré y después entré a mi baño, antes de ducharme procedí a mirar mi cuerpo, con varias manchas del semen de mi padre por todo mi cuerpo, estaba contemplando a la nueva mujer de mi padre, su propia hija. Me duché, me puse otra bata que tenía la cual de hecho había sido diseñada por mi mamá y regalada a mí. Subí hacia la piscina y vi a mis padres en las mesas hablando. Resulta que mi mamá no solo había ido a ver a su médico, sino que fue a muchas tiendas a comprarse ropa nueva para que le luciera bien la panza de embarazada después de 19 años de no haberse embarazado, hasta hace como un mes.

El resto de la noche casi fue normal, mamá se puso cómoda, decidimos comprar una pizza. Preparamos unos cocktails, aunque mi mamá no bebió nada por su embarazo, estábamos los tres usando bata posiblemente desnudos debajo de ella. Pensarlo me ponía un poco cachonda, pero ya había tenido suficiente.

Pasada la media noche yo estaba ya en mi cuarto, leía una novela de terror que me tenía bastante centrada cuando me tocaron a la puerta asustándome, para después escuchar la voz de mi mamá y calmarme. «Penny querida, ¿puedo pasar?» Dijo. «Si mamá, pasa» le respondí. Ella entró riendo un poco. «Llevé a tu padre a la cama, creo que está un poco pasado de copas» me dijo. «Lo vi mamá» le respondí riendo también, «Pobrecito mañana le dolerá la cabeza» agregué. «Vaya que sí, fue una buena celebración, creo que la última vez que lo vi tan ebrio fue en una fiesta antes de que vosotros nacierais. Cuando le dije que estaba embarazada, él cambió mucho ¿sabes? dejó de ser un Rockstar rebelde a un hombre bastante responsable. Ese cambio parecía casi un milagro…» Dijo ella, «Eran buenas fiestas, bueno en realidad no son fiestas a las que me gustaría que fuese ninguno de ustedes…» Rió pasando la plática, pero prosiguió, «…había alcohol, kilos de varias drogas, no te mentiré yo participaba muy activamente, después me embaracé y en menos de una semana ambos habíamos cambiado bastante, como si hubiesen apagado un interruptor dentro nosotros». Terminó de contar. «Afortunadamente ese tipo de fiestas a mi no me van». Le contesté. «Buenas fiestas, pero no tan buena como la que tuvieron tú y tu papá hace rato» Dijo en un todo serio y frío, tanto que helaba, y me sentía con un enorme agujero en el estómago.«¿U-una fiesta mamá?» Cometí el error de tartamudear lo que me delató un poco mas a mi culpabilidad en algo. «¿De verdad creyeron que podrían ocultarme algo así? Tu padre es bastante malo fingiendo que no se ha acostado con una tía, solo que, no esperaba encontrar ropa interior tuya en nuestro cuarto» ¡OH POR DIOS ES CIERTO! Me había sacado las bragas cuando entré la primera vez con mi papá y me había olvidado de cogerlas de nuevo. «MAMÁ PERDÓNAME, HA SIDO MI CULPA MI PAPÁ NO TIENE NADA QUE VER, HE SIDO YO QUIEN ESTABA CACHONDA PERO POR FAVOR NO ME ECHES DE CASA, JURO QUE JAMÁS LO HARÉ DE NUEVO» Estaba hecha un flan, lloraba desesperadamente, mi mamá siempre me intimidaba más que mi padre, había hecho que soltara la sopa sin decir casi nada, ni siquiera me había pedido una explicación. «Ay mi niña…» esa no fue la reacción que esperaba, ella solo se sentó y me abrazó y limpió mis lágrimas como una madre consuela a su hija. «Hija, tú me sueles decir muchas cosas, te he visto llorar y decir que te sientes sola, y por extraño que parezca, creo que te comprendo, nunca fuiste de muchos amigos, y me has dicho que las parejas que has tenido nunca te han resultado» Dijo ella, «¿Sabes qué? No me importa que tú y tu padre se relacionen de esa forma y creo que podrían continuar haciéndolo, solo que, protégete cuando lo hagas, para que estés segura» ¡¿Q-QUÉ?! ¡¿QUÉ?! ¡¿QUEEEEEEÉ?!«Ammm está bien… Mamá» le respondí completamente confundida y aún procesando lo que me había dicho, ¡Me acusó, consoló, permitió y perdonó que me haya follado a su esposo! «Y otra cosa…» Dijo ella, cogiéndome de los mejillas, «…En algún momento quiero que me invitéis, definitivamente quiero ver como tu padre se folla a la putita de su hija». Eso último también me había dejado helada. Acto seguido me sonrió, brindó un pequeño beso en los labios y salió de mi cuarto. Fue a partir de ese momento que empezó mi vida sexual con mis padres, lo cual me traería varias consecuencias… Pero enserio consecuencias.

Continuará…

𝙲𝚘𝚖𝚎𝚗𝚝𝚊𝚛𝚒𝚘 𝚍𝚎 𝚂𝚝𝚛𝚎𝚐𝚘𝚒𝚔𝚊:  ¡𝙴𝚜𝚝𝚎 𝚎𝚜 𝚍𝚎 𝚕𝚘𝚜 𝚖𝚎𝚓𝚘𝚛𝚎𝚜 𝚙𝚞𝚝𝚘𝚜 𝚛𝚎𝚕𝚊𝚝𝚘𝚜 𝚚𝚞𝚎 𝚑𝚎 𝚕𝚎𝚒́𝚍𝚘!

 

 

En algún lugar cerca de Iquique. - Cuarta Parte.
En algún lugar cerca de Iquique. - Tercera Parte.

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