Cielo Riveros –-Deejeemee pooor faavooor don Pedro- y entonces sucedió lo impensable, el borracho viejo se cansó del forcejeo y la soltó un momento, tratando de agarrar aire; esto porque habían tenido mucho trabajo armando los juegos y casi no habían descansado, aparte de que habían estado tomando cerveza desde temprano sin parar ni un momento, y todo eso vino a repercutir en ese momento del forcejeo con la encamable colegiala.
La nena se desconcertó al sentir que de repente el viejo la soltaba y tratando de alejarse de él fue dando pasitos hacia atrás al mismo tiempo que se bajaba y se acomodaba la mini, ya que por el manoseo del viejo se le había subido hasta la cintura, hasta que se topó con la mesa de madera donde había estado recargada cuando llegó.
El viejo al notar esto se acercó de nuevo a ella no queriendo que la sabrosa presa se le fuera a huir, y puso sus dos sucias y peludas manos sobre la mesa a ambos lados de la nena, dejándola encerrada en medio de sus brazos y sin nada de espacio para maniobrar; él jadeaba tratando de agarrar aire.
–- uffff uffff– respiraba todo agitado, estaba muy lejos de terminar la caliente situación, sólo era una breve pausa.
Los otros viejos, divertidos por todo lo que estaba pasando, decían burlonamente.
–-Ja ja ja compadre, te salió respondona la palomita, jajajaja ya te cansó, si quieres te ayudamos ya estás viejo para estos trotes.
Herido en su orgullo les contesto el degenerado don Pedro.
–-Están pendejos… ahorita van a ver que puedo con esta chamaca y otras que me pongan enfrente.
La nena mientras tanto al ver que el viejo la tenía aprisionada con sus dos peludos y sudados brazos a cada lado de la mesa se dio vuelta dándole la espalda para que no viera que se sentía atrapada, craso error, y se quedó quieta, petrificada, apenas y respiraba, el miedo la tenía paralizada.
El degenerado viejo sintió que la sangre le hervía de deseo y que nuevas fuerzas se reinyectaban en su seboso cuerpo al sentir lo cerca que estaba de la colegiala y ver las desprotegidas y tremendas nalgotas indefensas a sólo unos centímetros de él, sólo era cuestión de dar un muy cortito paso para sentir esas soberbias nalgotas en su tieso miembro, esa espectacular visión le dio renovadas fuerzas para continuar su ataque a la indefensa jovencita.
Podía ver el viejo cómo esas voluptuosas nalgotas temblaban por el gran miedo que la nena sentía, ella tenia ambas manos en su cara y sollozaba quedadamente, estremeciéndose toda.
El degenerado viejo veía con lujuria cómo la corta mini falda se levantaba por efecto del tremendo y respingado trasero de la adolescente, que muy apenas lograba cubrir, la verga la tenía como fierro por efecto de contemplar las suculentas curvas de la jovencita.
Y pensaba el degenerado –¿cuándo yo tendría a una mujer así de buenota?, al menos por las buenas nunca.
El viejo poco a poco recuperaba las fuerzas y al estar encorvado agarrado de la mesa con ambas manos, no le quitaba la vista al apetecible culazo de la nena.
Eso lo hizo ponerse muy enardecido al tener la visión de esas pecaminosas carnes, donde se apreciaba claramente el pequeñito y sexy bikini que luchaba estirándose al máximo y que hacia resaltar aún más las duras y redondas nalgas.
Don Pedro tenía la verga al rojo vivo y sentía que le latían los testículos por la excitación de tener esa maravillosa visión.
-¡Qué culazo puta!, ahorita vas a sentir la verga de un macho caliente- dijo el abusivo viejo con voz carrasposa.
La nena seguía de espaldas, arrinconada, sollozando, entonces el viejo se comenzó a incorporar y sin despegar la vista del tremendo culazo que tenía al frente, se comenzó a despojar del overol cayendo al piso, dejando al descubierto un repugnante calzoncillo que alguna vez fue blanco y que cubría las partes asquerosas de ese desagradable hombre.
Se podía ver como el calzoncillo en la parte de enfrente la gran erección que tenía el degenerado viejo, parecía una carpa de circo, la tela del calzoncillo se podía apreciar claramente manchas de humedad, seguramente líquido preseminal que el muy degenerado había secretado al estar manoseando a la sabrosa colegiala y sentir sus deliciosas curvas y firmes carnes.
Sniff…..sniff….snifff…sollozaba la colegiala, con espasmos alternados, al imaginarse lo que vendría a continuación, sus intenciones de esos viejos eran claramente obvias, al haber recibido el primer ataque del viejo Pedro, al estar conciente de su situación sus finas manos que estaban en su hermoso rostro le comenzaron a temblar de miedo, los latidos de su corazón se aceleraron y su mente la ubicaba en una terrible realidad, no había salida , alejada totalmente de la gente en ese paraje solitario casi oscuro y perdido no había nadie que pudiera rescatarla de esos degenerados.
Salvando la breve distancia que lo separaba de la jovencita y, sin poder esperar más el viejo, se abalanzó sobre ella apoyando su tremendamente erecto miembro en las redondas y duras nalgas de la jovencita.
Al haberse despojado del grueso overol de mezclilla y quedarse en calzoncillo solamente, la percepción de las agradables sensaciones al pegarse al curvilíneo cuerpo de la deliciosa chica se multiplicaron al 300 por ciento para beneplácito del degenerado
Sintiendo en su verga, al contacto con las nalgotas, una placentera sensación que lo invadió como nunca antes había sentido, de unas ricas y duras nalgas que de tan combadas las sentía como algo tremendamente desquiciante.
Sus peladas y sucias manos le rodearon por el fino y breve talle que conformaban ese vientre plano casi perfecto, estrechándola hacia él y acariciando su suave abdomen, recorriéndolo, mientras el tieso miembro se hundía en el culazo de Cielo Riveros.
Ella, al sentir que el viejo se le arrimó y le apoyo su palpitante verga, abrió los ojos como platos y dio un respingo por la sorpresa de la acción del abusivo viejo.
– Cielo Riveros -Aaaaahhh , ahhhhhhh deeeteengaaasee doon dooon Pee Peedroo, nooo ¿quéé haacee? suélteme.
–-Ya no aguanto mamasota, me tienes calientísimo, ya no te resistas y disfrútalo.
Ella bajó sus manos y las puso encima de las manos del viejo que, aparte de deleitarse con las redondas nalgas punteándolas y repellandole su erecto miembro, disfrutaba de la tersa y suave piel del sexy abdomen de la nena; la chica puso sus manos encima de las manos del viejo tratando de parar esas mórbidas caricias a su juvenil cuerpo, pero sus finas manos eran arrastradas por las calientes y rasposas manos del viejo que no dejaban de recorrer la fina y tersa piel de la chica, al mismo tiempo que su trasero recibía una y otra ves las estocadas del viejo.
Decir que era una exquisitez, sería poco decir, era una cosa maravillosa, sentir ese fabuloso cuerpo ahí forzándolo contra su voluntad y abusando de ella.
La claudia salía del baño público por fin y se dirigió adonde había quedado de verse con su amiga, al mismo tiempo que le llamaba desde su móvil para avisarle que ya iba hacia allá.
–- Que raro, no me contesta, pensaba la escultural Claudia al mismo tiempo que deducía que por la música ella no oía su móvil y sin más preocupaciones se dirigió hacia el toro mecánico.
El viejo tenía tan gran erección que sentía que iba a romper el calzoncillo, su verga que estaba totalmente agitada, bramaba por entrar en esas exuberantes carnes.
– Cielo Riveros -Nooooo noooo- musitaba Cielo Riveros con esa voz aniñada y tratando de apartarse contorsionando su culazo, en un desesperado intento de parar los embates del viejo, logrando sólo que al viejo lo calentara más todavía ese movimiento.
Y poniendo su boca muy cerca de su oreja derecha de la chica le dijo.
–-Aaahh mamasota, te voy a culear, te voy a violar, te voy a llevar conmigo y nadie te encontrará, vas a ser mi mujer, perra calienta vergas, hasta que me harte de ti.
La chica totalmente espantada por las palabras del viejo musitaba.
– Cielo Riveros -sniff sniff… por favor no …no por favor… p..oo..r…….fa……v…oo..rrr….nooooo, suplicaba angustiada.
En medio de toda esta vorágine, la chica oía que su móvil sonaba una y otra vez y pensaba.
–-Hay dios, seguramente es Clau, ha de estar preocupada por mí y yo sin poder escapar de estos viejos– eso le daba mucha tristeza porque ya se imaginaba siendo secuestrada por esos asquerosos viejos y siendo violada hasta que se hartaran y más tristeza le daba por su mamá que seguramente se moriría al no volver a saber de ella y se preguntaba por qué tenía que sufrir eso, por qué sufrir siempre de los abusos de los hombres.
Don Pedro continuaba embistiendo implacablemente con su verga endurecida las firmes nalgotas de la chica, a la vez que le atacaba con su barbona boca el hombro casi desnudo de la nena, lamiéndoselo y recorriéndolo con su rasposa lengua hasta su cuello y su oído para enseguida regresar de nuevo a su desnudo hombro, en un ir y venir que llenaban de escalofríos y que exasperaban a la nena.
– Cielo Riveros -Noooooooooooo……paaaareeee……dooon ….Peeeedrooo.
El viejo seguía deleitándose con la chamaca, sintiendo en su erecto miembro la desquiciante dureza y curvatura de ese juvenil culazo, al mismo tiempo que su apestosa boca no paraba de lamerle los casi desnudos hombros ya que la blusa que llevaba Cielo Riveros al ser casi un top y en los hombros sólo dos delgados tirantes, la dejaba toda desprotegida.
Con una habilidad que sólo se da cuando la adrenalina de la calentura se inyecta en el cuerpo, usando su apestosa boca y la rasposa lengua, el viejo luchaba contra el elástico del delgado tirante de la blusita de la chica, buscando un resquicio por dónde meter la lengua y así poder jalar el tirante por los hombros y deslizarlo por su brazo, con la intención de dejar desnudos los senos de la jovencita, cosa nada fácil ya que la blusa al ser elástica y muy pequeña se estiraba al máximo por las protuberancias de la niña y ambos tirantes estaban muy tensados.
Esta labor hubiese sido no tan difícil si el viejo hubiese tenido su dentadura completa, ya que con los dientes hubiese tomado el elástico y con un movimiento de cabeza lo hubiese arrastrado al hombro para deslizarlo hacia abajo, pero así con la lengua era una labor complicada, pero eso al viejo no le importaba, él tenía paciencia, además de que sus fosas nasales eran inundadas continuamente con el exquisito aroma del perfume que emanaba del cuello de la nena.
Mientras tanto las sucias manos, con la piel de las palmas horrorosamente descascaradas, continuaban su labor de acariciar ese abdomen plano con las manos de la chica encima arrastrándolas sin poderlas ella detener y por momentos la apretaba hacia él para sentir todavía más fuerte, en su tieso miembro, la punteada que le daba al sabroso culote de la chica.
– Cielo Riveros -Dééjeemee… dééjeemee don Peedroo pareee aaaahhhhh…deténgase…aaaaahhhh-
Cielo Riveros –-Aaaaaaahhhhh…. Aaaaaaahhhh– gemía la colegiala en cada nuevo repelón que le daba la vergota del viejo, ya que sin ninguna consideración hacia movimientos salvajes con su cadera de atrás para adelante y la punteaba fuertemente, sintiendo y absorbiendo el impacto las redondas nalgas de Cielo Riveros.
El viejo cada vez más desquiciado dirigió una de sus manos hacia arriba tratando de alcanzar los turgentes senos de la chica, ella muy angustiada al darse cuenta de sus intenciones, con sus dos manos las puso sobre la del viejo que subía haciendo fuerzas para detener la invasora, a sabiendas de que si esas manos llegaban a sus redondos senos y, peor aún, a sus hipersensibles pezones, todo acabaría para ella.
La reacción de ella es lo que quería el lleno de mañas y degenerado viejo, quien con un movimiento rápido atrapó ambas manos de la nena por las muñecas reteniéndolas férreamente, con una mano el viejo tenía más fuerza que la fina y delicada Cielo Riveros, neutralizándole ambas manos, ante la impotencia de ella; todo esto lo calentaba más, y dirigió hacia abajo la mano que le quedó libre, el elástico de la mini de la chica no fue obstáculo, fácilmente se introdujo y, deslizándose, bajó un poco más ante el horror e impotencia de la chica.
Muy pronto alcanzó el borde superior del pequeñísimo y sexy bikini de la encamable jovencita y lentamente metió la escamosa mano allanándolo ante la enorme desesperación de la nena.
Cielo Riveros -Nooooooooo… deetééngaasee… paaareee…nooo…loo..haaagaa.
Mientras tanto la boca del asqueroso viejo seguía luchando con el tirante que no cedía ni un ápice, haciendo muy complicado su intento de despojarla de su blusa a la nena.
En eso el viejo sintió debajo de su boca algo de lo que no se había percatado, esto porque el sedoso y hermoso cabello de la nena lo tapaba, un botón de esos que se traban a presión en la parte de atrás de la blusa de la nena, unos 5 centímetros abajo del hombro en su espalda, dándose cuenta de que de ahí se trababa el tirante de la blusita de la chiquilla.
Se dio entonces a la tarea de jalar con las encías afanosamente el botón que no resistió mucho los violentos jaloneos del desquiciado y caliente viejo.
“Clik” se oyó y el tensado tirante izquierdo de la blusa, como si fuera una liga a la que se tensa y se suelta de golpe, salió disparado yendo a acabar sobre el seno semi descubierto de la jovencita.
El viejo entonces se fue sobre el otro tirante y con la boca lo forzaba vigorosamente para destrabarlo, pero no cedía a pesar de que lo jalaba afanosamente, parecía que el botón se resistía a dejar a su dueña desnuda de la cintura para arriba.
Mientras tanto allá abajo del ombligo de la nena se desarrollaba otro drama, los sudados y temblorosos dedos por la emoción del viejo, ya estaban adentro del bikini de la nena y moviéndose como si fuera una araña buscaban la entrada de su rajadita ante la enorme desesperación de la curvilínea jovencita, quien se meneaba angustiosamente tratando de evitar esa profanación, el viejo le seguía agarrando sus manos por las finas muñecas dejándola indefensa y la otra mano con todo el camino libre y con paciencia buscaba su clítoris.
Cielo Riveros sabía que si el viejo se apoderaba de su sensible y muy perceptivo clítoris entonces si, adiós voluntad propia y bienvenido gozo, placer y disfrute a manos llenas.
Cielo Riveros «P-por favor… deténgase… se lo suplico…» imploraba desesperada la mamasota, pero el caliente viejo la ignoro, como si no escuchara sus ruegos.
Cielo Riveros Mmmmmh… Por favor… no me toque… ahí… aaaah…»
Contoneaba y culebreaba todo el cuerpo y hacia las nalgotas para atrás en un vano intento de evitar que esa arrugada mano cumpliera su caliente misión.
Todo ese contoneo de la voluptuosa anatomía de la colegiala enardecía aún más al viejo depravado, sintiendo cómo ese redondo culazo se le repellaba una y otra vez a su erecto miembro llenándolo de deleites y placenteras sensaciones.
Cielo Riveros – Nooooo……nnooo..por…favor…nooo…Don…Peeedrooo…aaaaahhhhh.
– Ssshhhh..entrégate chiquita….se que lo deseas…entrégate…disfruta el placer que te daré, mamasota- le dijo y se fue de nuevo a seguir su labor de destrabar el botón de la blusa con la boca.
Su mano notaba con mucho agrado cómo la zona de la entrepierna de la chiquilla estaba casi totalmente libre de pelos, apenas unos finos vellos percibía, sus dedos pronto encontraron la entrada de la intimidad de la chica y los más largos se metieron entre sus labios vaginales, la nena al sentirlos, junto sus piernas y atrapó a la invasora mano, en un último y desesperado acto de defensa, a la ves que suplicaba.
Cielo Riveros Noooo…porr …faaavoorr ….aahh…paaareee….ahhhhh….alli..nooo
Estaba realmente desesperada la encamable colegiala al ver lo inútil de sus esfuerzos, sabía que solo era cuestión de tiempo para que esa mano se apoderara de su intimidad.
El viejo gozaba con toda esa resistencia de la nena, eso lo calentaba más al degenerado.
El mañoso viejo le dio un mordisco en el cuello haciendo que la nena aflojara la presión que sus hermosas piernas le hacían a la mano.
-Tu panochita esta húmeda y caliente zorrita, lo estás disfrutando puta– le decía al oído el viejo, a la par que sus dedos se apoderaban del muy sensible clítoris de la colegiala.
Cielo Riveros cerraba sus hermosos ojos verdes y se mordía los labios de lado, al sentir como ese magreo la comenzaba a enardecer incontrolablemente haciéndole perder la razón enloqueciéndola, el viejo alternaba los masajes al cada vez más hinchado clítoris con dedeadas a la conchita virgen, le metía los dedos hasta tocar la delicada membrana del himen de la chica, con cuidado para no romperlo, ese privilegio quería que fuera para su verga.
La nena trataba de reprimir las cada vez más fuertes y agradables sensaciones que se apoderaban de ella cada segundo que pasaba, tratando de pensar en su mamá, en su casa, en su novio, etc., pero el viejo continuaba moviendo hábilmente sus dedos en su vagina, que estaba que ardía.
Ella se sentía sola, abandonada y cada vez más exhausta por tanta lucha, su voluntad muy debilitada también y con pocas fuerzas para seguir resistiendo.
“Clik” sonó el segundo botón del tirante de la blusa de la nena al destrabarse saliendo volando hasta el pecho de la colegiala, dejándole sus hermosos y redondos hombros desnudos.
Ella ya casi sin fuerzas para luchar cada ves más débil por las dedeadas que le daban, sólo protestó muy quedadamente.
– Cielo Riveros «Nooooo….déééjeeemee….suuuéélteemee…..- se oían los quejidos de la nena, ya que a pesar de estar en una situación nada agradable su curvilíneo cuerpo empezaba a reaccionar a las dedeadas del tipo en su vagina.
– Cielo Riveros -«Aaaaahhh!…aahhh!…aahhh!…noooooood…aahhh….gemía suplicante la mamazota .
De-detengase…p-por ffavor…aahhhhggggg!…mmmmgghhhh!…aahhh!…d-diosss..exclamaba entre gemidos
Las redondas tetas de la chiquilla luchaban por no quedar desnudas, estoicamente detenían la blusita que las cubrían casi casi, con los pezones resistiéndose a mostrarse a esos degenerados.
El viejo acerco su horrible, arrugado y barbón rostro al cuello de la jovencita posándose en su desnudo hombro, sintiendo ella su aliento que exhalaba fuego, llenándola de escalofríos que le transmitía el transpirado viejo.
Ella al percibir la cara del viejo en su redondo hombro y sentir como le chupeteaba su sensible cuello y el lóbulo de oreja, instintivamente inclinó su cabeza de lado al mismo tiempo que cerraba sus ojos, dejándole al viejo a su disposición toda esa zona de su cuerpo; la boca y la tupida barba de éste recorrían todo esa exquisita piel que subyugaba al viejo, erizándole a la nena todo los vellos de su cuerpo, estremeciéndola; la jovencita le estaba cumpliendo al sexagenario sus fantasías más morbosas.
La inquieta boca que le lamía los hombros y la oreja, dejaba en su recorrido un camino de asquerosa saliva que resbalaba, por efecto de la gravedad, hacia los pechos y abdomen de la nena.
El viejo se deleitaba con el dulce y agradable perfume que emanaba de la nena, inundándole las fosas nasales, disfrutando de ese rico aroma que lo sumergía en todo ese gozoso frenesí descontrolado, cuya fuente era la sabrosa chamaca y en lo único que pensaba era en que todo aquello durase eternamente.
El viejo entonces pudo sentir cómo aflojaba la chica sus manos que tenía retenidas, soltándolas, cayendo ambos brazos pesadamente a cada lado de la nena, sin ningún signo de querer seguir oponiéndose a sus deseos.
Tomando la blusa con la mano libre sin ninguna dificultad se la quitó, despojándola y dejándole las formidables tetas completamente desnudas, desde el hombro que chupeteaba tenía el viejo una vista espectacular de esos dos redondos melones al descubierto, sin nada que los ocultara.
Completamente embelesado contemplaba esos espectaculares senos en toda su maravillosa desnudez, se erguían turgentes, redondos, macizos y provocadores; a pesar de su tamaño la gravedad no les afectaba, se manifestaban totalmente levantados, los pezones de un color oscuro, hinchados por toda la turbación y el magreo.
Subían y bajaban las redondas tetas al compás de la agitada respiración de la chiquilla, parecían estar para ser mamados y estrujados por primera vez, era imposible no clavar inevitablemente la mirada en aquellos maravillosos melones., eran demasiado imponentes, demasiado soberbios para no babear por ellos.
-Mamita rica….susurró, en el momento que su mano libre se apodero del turgente seno palpándolo primero como no creyendo lo que sus ojos veían para a continuación estrujarlo y recorrerlo por todo su contorno.
Después con sus dedos coge el pezón hinchado y le comienza a dar un suave masaje a la delicada e hipersensible extremidad de la chica a la par que le decía al oído.
-Qué buenas tetas tienes chamaca, vas a ver cómo me las voy a comer- y gruñendo como un animal salvaje, mete luego su lengua caliente y húmeda en la oreja de la colegiala, lamiéndosela como un poseído, llenándola de múltiples escalofríos que la turbaban enormemente, al mismo tiempo que le estrujaba una de las tremendas tetas y con la otra mano la seguía dedeando allá abajo sin tregua llenándola a la casi sin voluntad colegiala de múltiples estremecimientos e instintivamente arqueaba la espalda al sentir un placer infinito que salía de su interior.
Cielo Riveros siente que su corazón late a mil por hora, mientras entre sus piernas siente también el palpitar húmedo de su cosita, caliente como un volcán listo para explotar.
Cielo Riveros -Oohhhhhhhhhhhh oohhhhhhhhhhhhhhh aahhhhhhhhhhhhhhh — se oían los gemidos de la boca de la chica que trataba de reprimir, pero era imposible parar de gemir, era algo en lo que poco a poco ella perdía el control.
El depravado le decía al oído.
–Mamazota, vas a ver qué culeadas te voy a dar, te voy a volver una puta en la cama y me voy a llenar las bolsas de billetes contigo, diosa.
Aquel lenguaje soez y vulgar la ponía más cachonda aún y subía el culote instintivamente para sentir aún más fuerte la vergota que la punteaba y empezó a contonear las caderas ya muy excitada, sentía que la sangre hirviendo le fluía como una corriente de aguas impetuosas.
Cerraba sus hermosos ojos verdes pues el gusto por todo eso iba en aumento cada segundo que pasaba, los latidos de su corazón se aceleraban por momentos y su estrecha y virginal rajada se humedecía por ráfagas , ella tenia sentimientos encontrados por que quería que todo aquello acabase pero por otro lado deseaba que no tuviera fin.
Literalmente el viejo tenía sus 5 sentidos totalmente enajenados y enardecidos por el placentero momento.
La vista: sus ojos no paraban de deleitarse con los fabulosos senos de concurso y ver ese hermoso rostro de la chiquilla, excitándolo al saber que tenía esa preciosa jovencita en sus garras.
Olfato: desde que comenzó todo el magreo su nariz no ha dejado de deleitarse con ese delicioso aroma que emana de ese cuerpo de infarto, un aroma a pulcra higiene, un aroma de un cuerpo joven fresco y en plenitud de desarrollo, un aroma a miedo y temor y un aroma de su delicado perfume original que sólo usaba en ocasiones especiales la nena.
Tacto: este, ni se diga, es el que más se ha estado deleitando, sintiendo esa lozana y tersa piel joven, sintiendo el par de nalgotas de concurso de la chiquilla, sintiendo como se estremece su cuerpo en cada escalofrío que él hace que le de, sintiendo la humedad de su vagina, etc.
Oído: su aparato auditivo se ha deleitado desde que la oyó hablar por primera vez con esa dulce y melodiosa voz de una niña ingenua e inocente, se ha deleitado cuando suplicaba que no le hiciera nada o que parara de los manoseos y también cuando de repente se le escapaba un gemido de placer.
Gusto: este sentido ha sido el que menos ha entrado en acción, pero también tendrá buena participación para deleite del viejo, este sentido se ha deleitado al saborear la piel fresca y joven de la chiquilla al lengüetearle los hombros, el cuello y las orejas, gustando el delicioso sabor que irradia esa cuerpo joven y exuberante, ahí les cuento cuando pruebe los carnosos labios de la deliciosa boca de la nena o cuando mame y pruebe el sabor de los dos senos de la chica.
–- Qué tetas mamasota son enormes y qué duras están…. decía el viejo babeándose al estrujarlas y masajearlas alternadamente.
El abusivo y pervertido de don pedro sentía como la deliciosa colegiala vibraba y se estremecía por todo lo que le hacia, percibiendo como a cada segundo que pasaba la jovencita oponía menos resistencia a sus abusivas acometidas.
Cielo Riveros P-por favor…. de-déjeme…por favor Don pedro….aaaaaaaahhhhhhh.
Mamasota… eres la perra… mas rica de este mundo, te voy a meter la verga zorra calienta machos.
Enseguida los intrusos y experimentados dedos en estas lides del degenerado entreabrían los labios vaginales de la adolescente buscando afanosamente el delicado botón de su sensible clítoris y al encontrarlo recomenzar a frotarlo, ocasionando que la encamable jovencita se contorsionara y en su cara se dibujara un rictus de placer.
Aaaaaaahhhhh…p-pooorr…ffaaaaaaaaa….vvoooorrr…paaarreee..aaaahhh
El viejo sentía claramente como arqueaba su cuerpo por instinto la escultural jovencita y como esas carnosas y deliciosas nalgas se le re pegaba aun mas para enorme gozo de su endurecido miembro que yacía visible bajo el elástico del calzoncillo, el vejete se había sacado la erecta verga por sobre el elástico del asqueroso calzoncillo y se internaba bajo la mini de la chica para su morboso placer.
Basss…taaa, porrr faaa…vooor…suplicaba la mamasota entre jadeos
Las muy experimentadas manos y boca del viejo estaban terminando con los últimos reductos de resistencia de la colegiala, toda esa estimulación al mismo tiempo la estaban acabando.
La mano derecha del vejete totalmente apoderada de su clítoris dándole un masaje que estimulaba muy placenteramente al ya duro cartílago, la mano izquierda estrujaba ambos senos alternadamente y por momentos con las yemas de los dedos le daba un suave masaje a los durísimos pezones y la barbuda y sin dientes boca y lengua recorrían afanosamente todo el cuello y los desnudos hombros de la rica jovencita y por momentos se apoderaba del lóbulo de la oreja de la chica dándole suaves mordiscos , ella ladeaba su cabeza para permitirle al viejo más facilidad en su labor.
Todo eso la estaba matando de placer a la escultural jovencita, ella apoyaba sus suaves y delicadas manos sobre los peludos y sudados brazos del vejete a la altura de su muñeca de el, pero no para detener las acometidas del lujurioso viejo, si no que cerraba sus finas manos y le daba suaves apretones a esas sucias manos que le daban degeneradas caricias.
Su resistencia física estaba totalmente vencida, solo por momentos entre gemidos pronunciaba algunas palabras de que el vejete parara todo ese abuso a su escultural cuerpo.
De-dejeemee….aaahhhhhhh….poooor…favor…..don….peeedrrooo…se oía de su boca muy débil solo como un susurro.
-Que tiernecita estas putita, te voy a meter la verga por todos tus huecos puta, vas a gritar de placer mamasota te voy hacer mujer.
Esa golosa boca en su cuello, la mano en su vagina y la otra apretando su seno estaban desquiciando de placer a la nena que, involuntariamente, empezaba a gozar de aquello, su mente sabía que debía resistir, pero su cuerpo decía lo contrario.
La respiración de la chica era cada vez más profunda, presa de todo ese magreo que la llenaba de oleadas placenteras cada vez más fuertes; los escalofríos que recorrían todo su cuerpo hacían que los finos vellos de su piel estuvieran permanentemente erizados.
La colegiala sentía que su cuerpo empezaba a encenderse incontrolablemente, el fogoso temperamento de su cuerpo le ganaba la batalla a su mente que trataba de reprimir esas sensaciones, no tenía como resistir todos esos estímulos, era demasiado.
El viejo la sentía vibrar, estremecerse por todo el magreo del que era objeto por el desgraciado y aprovechado vejete, ella con los ojos entre cerrados sentía que ya no podía luchar mas, su cuerpo la había vencido.
La jovencita no cesaba de retorcerse pero ya no tanto por oponerse al abuso del viejo, sino porque sentía en su cuerpo un delicioso hormigueo desde su panochita, que se extendía por toda su curvilínea anatomía, haciéndola estremecerse, llenándola de un tremendo placer y gozo; dejando de luchar, se abandonó totalmente a los lujuriosos deseos del viejo.
Cielo Riveros comenzó a gemir de placer, ya entregada al viejo para su asquerosa satisfacción.
–-Ahhh ahhh ahhh ahhhhhh asii asiii oohh oohhhhhhhhhhhhhh.
Al viejo, al darse cuenta su reacción, se le dibujó una siniestra sonrisa en los labios imaginándose ya saciando sus mas bajos instintos en su jugoso y suculento cuerpo que para esos momentos ya estaba a punto…listo para ser poseído a la par que pensaba.
–- Je je je…este arroz ya se coció, le voy a dar una culeada a esta chamaca que no lo olvidará nunca… je je je je.
La chiquilla no cesaba de jadear, ya sin ningún recato, dejando escapar todo ese fuego que trataba de contener y que le quemaba por dentro de su cuerpo, ella sentía cómo todo eso era mucho más que cuando se masturbaba en la soledad de su recámara; sentir las manos que la acariciaban, la estrujaban, la dedeaban; sentir esa apestosa boca cómo le chupeteaba el cuello y las orejas, llenándola de sensaciones agradables; sentir el erecto miembro del viejo cómo le punteaba sus nalgotas, excitándola; sentir ese miembro que estaba como fierro y saber que era por ella y sobre todo oler el sudor del viejo, oler ese aroma a hombre, a macho caliente…. todo eso la enardecía, no tenia comparación; de cuando se masturbaba sola, esto era definitivamente mucho más.
Cielo Riveros –-Oohhhhhhhhhhhh……aahhhhhhhhhhhh…….diiioooos….. mmm,uhmm.
El viejo sentía la mano con que la dedeaba, totalmente empapada de los flujos de la chiquilla y le decía al oído:
–-Esta panochita tiene dueño de ahora en adelante zorra.
Cielo Riveros –- Oooohhhhhhh…si, siiiiii……don …….Pe..Pee…Peeedroo,… Uussteeed …es …su…su duuuueeeñoo…., al mismo tiempo que hacía para atrás sus nalgotas para sentir más fuerte las punteadas que le daba el viejo.
El hermoso rostro de la jovencita tenía esos bellos ojos verdes entre cerrados por las oleadas de placer que le llegaban en forma constante una detrás de otra y que le nublaban la razón, los húmedos labios abiertos gimiendo y jadeando, presa ya su voluntad del deseo y las placenteras sensaciones que le daba el sátiro viejo, ya no le importaba nada, tan solo saciar esa incontrolable calentura casi anormal que la invadía en toda su escultural anatomía y que la llevaban a actuar como la más puta de las putas.
Ver esa escultural y hermosa adolescente, ingenua y casi inocente gimiendo sonoramente de placer, le inspiraba un morbo de estratosfera al viejo de don pedro, los minutos siguieron en intensos chupeteos,caricias, manoseadas y dedeadas aquel exquisito y delicioso cuerpo de la colegiala.
–-Qué culo más rico tienes mamasota!! y estas chichotas están hechas para darme placer, puta barata, zorra!!.
–-Esos insultos prendían más a la deliciosa adolescente , llenándola de sensaciones indescriptibles, le excitaba sentirse humillada y en manos de ese sátiro, sentía cómo la erecta verga del viejo palpitaba en sus nalgotas como si tuviera vida propia, ella se sentía esclava, emputecida y ese sentimiento la hacía vibrar.
El depravado le susurraba roncamente al oído al percibir en sus 5 sentidos cómo se estremecía la escultural jovencita.
–-¿Ya ves cómo te gusta nena?…todas son unas putas baratas, primero no quieren y después aflojan solitas… te voy a culear mamasota ¿quieres que te meta la verga?
Cómo la prendía oír al vejete con ese lenguaje soez y vulgar cerca de su oído; cómo la calentaba esa sensación de estar indefensa, sin salida en manos de ese caliente vejete.
Cielo Riveros –-Ahhhhhhhhhhhh……siiii…..don..Peedroo…..métamela…..hágame su mujer.
Estaba irreconocible Cielo Riveros, ¿dónde había quedado aquella jovencita bien portada, limpia, de buenos sentimientos, nada vulgar y que detestaba todo lo pornográfico?, en otras circunstancias jamás hubiese dicho eso Cielo Riveros, pero en esos momentos el deseo, la calentura, la lujuria la tenían completamente dominada.
El viejo entonces le dio vuelta quedando de frente a ella y veía embelesado a la hermosa jovencita ya totalmente entregada a sus mas depravados y sádicos deseos, los ojos del degenerado viejo le brillaban con siniestra maldad al imaginarse ya culeándose a ese tremendo bombón de jovencita.
Ella entre su tremenda excitación veía el rostro de don Pedro transformado a como lo había visto la primera vez esa misma noche, tenia cambiado el rostro en una siniestra mueca de lujuria, los ojos rojos por el deseo, las venas de sus sienes se habían hecho visibles por la excitación, de la boca caía un hilo de asquerosa baba que se perdía entre la maraña de esa tupida barba , todo esto sumado a lo arrugado de su piel, a lo antihigiénico , sucio y sudado de su aspecto , si la nena no hubiese estado tan excitada por el viejo seguramente se hubiese desmayado de ver este adefesio de la naturaleza
Ella tenía los parpados de sus ojos semi cerrados por la excitación, el horrible viejo bajo la vista, y se recreaba mirando los redondos senos desnudos de la nena, perfectamente formados, turgentes, que se alzaban majestuosos moviéndose agitadamente con el ritmo de su respiración; sus hinchados pezones estaban rodeados por una rica aureola de carne; la vista de esos tremendos melones era soberbia.
El viejo no pudo evitar tomarse unos instantes contemplando la visión de esta diosa, con esos tersos melones de carne que se erguían majestuosos y que subían y bajaban al ritmo de la agitada respiración y cubiertos de un ligero sudor que los hace brillar, los ojos del degenerado se le salían contemplando esos tremendos melones.
Ella tenía su hermoso rostro expectante por el siguiente paso que daría el viejo degenerado, a la vez que se ruborizó al ser conciente de que estaba totalmente desnudada de la cintura para arriba y ante la libidinosa mirada de un caliente vejete.
Entonces el vejete dijo.
–-Mamasota estás muy buena de verdad, qué par de tetas grandes y divinas, verás que culeada te voy a echar, vas a ver las estrellas, bomboncito
Entonces el vejete volvió su atención a los carnosos y húmedos labios de la chiquilla, quedando cautivado y recordando que no los había probado aún, es más, nunca había probado los labios de una jovencita tan hermosa y se lleno de ansias de poseer esos tentadores labios.
Ella estaba expectante sentía una rara mezcla de miedo, ansiedad y real excitación
Ella se dio cuenta de sus intenciones al verlo venir sobre su carnosa boca, el horrible rostro arrugado y barbón del vejete y totalmente dócil y entregada se dispuso a recibir esa apestosa boca sin dientes en sus finos y delicados labios.
Cielo Riveros abrió su boca dispuesta a que el viejo gozara sus labios.
Al mismo tiempo el viejo la estrechaba por la cintura atrayéndola hacia sí, haciéndole sentir sin miramientos el duro bulto que tenía formado en la entrepierna.
–-Aaaahhhhhhh mamazota…., y le dio un beso espantosamente asqueroso; fundiéndose los dos en un fogoso beso, el viejo mancillando esos jugosos y frescos labios de la jovencita, introducía su lengua infestada de alcohol, en esa boca tan fina y delicada, avasallándola ella podía sentir en sus papilas gustativas los repugnantes ácidos y gases de la cerveza y el tabaco que el viejo le pasaba en ese asqueroso aliento putrefacto, ella ya no oponía resistencia alguna y toda mansa se dejaba hacer.
La invasora y larga lengua del vejete le exploraba hasta la garganta y ella respondía a ese asqueroso beso con verdadera pasión, sentía como esa lengua apestosa se movía con agilidad y destreza en su boca y ella quería sentirla recorriendo todo su escultural cuerpo; ese viejo fácilmente podría ser su abuelo, pero que en esos momentos sólo deseaba que fuera su macho, ella suspiraba disfrutando como la abusaba el viejo y lo abrazaba por los hombros derritiéndose como mantequilla por el caliente beso.
El vejete disfrutaba esa deliciosa boca de donde emanaba un aliento calido, limpio y muy rico, su lengua le recorría todos sus perfectos dientes explorándoselos, ella sentía que esa tupida barba le puyaba los labios, pero eso no le importaba, lo que quería era saciar ese fuego que la estaba consumiendo en su cuerpo y no le importaba que fuera con ese repugnante viejo.
Cielo Riveros en lugar de rechazar al asqueroso vejete alzo sus manos desde los hombros del viejo e instintivamente las dirigió a la parte posterior de la cabeza del viejo, introduciendo sus dedos en la maraña de canosos cabellos empezándole a dar un suave y delicioso masaje con las yemas de los dedos para deleite del viejo, lo que confirmaba que ella sí estaba disfrutando el momento sexual.
Sus bocas parecían una sola las lenguas se fundieron en una sola, sus flujos salivales se mezclaban…segregando aún más y era tal la cantidad que esta escurría como hilillos por entre las comisuras de las dos cavidades bucales
El viejo la besaba apasionadamente con su lengua enredada en la de ella intercambiando sus flujos salivales… y ella gimiendo…exhalando suspiros cargados de erotismo…de deseo carnal! , y el enardecido por el placer que le daba esa deliciosa chiquilla, a la par que sus manos bajaron a las juveniles nalgotas de la nena e, introduciéndose bajo la mini, las acariciaba y las estrujaba; podía sentir claramente como esas nalgotas se contraían rítmicamente por el movimiento de pelvis de la chica hacia delante y hacia atrás como si estuviera cogiendo.
Gozaba el escultural trasero de la colegiala que estaba totalmente entregada, las arrugadas manos recorrían las tersas y muy suaves piernotas y el culo de la excitada chiquilla, quien mansamente se dejaba manosear; la verga del viejo estaba apunto de estallar y palpitaba deseando penetrar ese culazo de infarto.
El viejo le jaló la minifalda hacia abajo con la colaboración de ella que alzaba las piernas para que la mini saliera sin dificultad, despojándola y quedando la nena solamente en su sexy bikini y sus botas a la rodilla; dejando a la vista de cualquiera que pasara sus bragas negras cubríendo la redondez de sus nalgas, mismas que mordían parte de la tela, y la hermosura de sus bien torneadas piernas.
El viejo continúo acariciando y estrujando aquellas redondas y hermosas nalgas carnudas de piel suave.
–- Vaya culo que tienes puta, te voy a meter la verga zorra, le decía a la par que la dedeaba en su agujero posterior metiéndole el dedo pulgar una y otra vez y luego dos dedos los introducía y los movía en círculos tratando de dilatar su cerrado ano.
Cielo Riveros cerraba los ojos, abandonándose a todo lo que el degenerado viejo le quisiera hacer, era presa de sus deseos y de su fogoso cuerpo estaba tan sensible a todo ese magreo que una sola mano en cualquier parte de su cuerpo del vejete, le bastaba para hacerla temblar de deseo.
De pronto el viejo dejando de besarla dirigió su ansiosa boca al desprotegido cuello de ella que seguía aferrada a la cabeza del vejete dándole un dulce y suave masaje a la parte posterior de su cabeza.
Ella al sentir hacia donde se dirigía sintió que casi se desmayaba imaginándose ya el placer que le daría esa barbona boca cuando le mamara sus desnudos senos, sentía que su corazón iba a doscientos por hora.
El viejo subiendo las manos las dirigió a los redondos senos de la nena a la par que le besaba y le succionaba el cuello, le comenzó a masajear las tetas estrujándolas, sintiendo el viejo el pezón durísimo al tacto con sus dedos, ella sé estremeció al sentir la atrevida caricia y suspiraba muy agitada.
Por momentos el caliente vejete muerde suavemente el cuello de la chica haciéndola sobresaltarse y ella hundía mas sus dedos en los canosos cabellos del vejete, atrayéndolo hacia su corazón que el viejo noto que le latía fuertemente.
Don Pedro se regodeaba con los pechos de la chica los apretaba, masajeaba, estrujaba a su gusto y como el quería los duros senos de la colegiala alternando los estrujamientos con masajes a los dos hinchadísimos pezones de la chiquilla a sabiendas el lleno de mañas viejo lo sensible que son las mujeres en esa parte de su cuerpo los frotaba tan hábilmente que ella se arqueo un poco, producto del placer que le daba ese viejo.
Las succiones a su fino cuello y los masajes a sus sensibles pezones la estaban matando de placer, el asqueroso viejo había logrado despertar su fogoso temperamento.
–-aahhhhhhhhhhhhhh… ahiiiiii…siiiiii…uffff……. uffff …aahhhhhhh.
La boca del viejo dejaba escapar su ardiente aliento sobre su cuello, su boca que le chupeteaba el cuello era como brazas de fuego.
Entonces el viejo bajó más su arrugada cara dirigiéndola a los desprotegidos pechos de la chiquilla y, sin dejar de estrujarlos, abrió ampliamente su barbuda boca y atrapó el pezón en conjunto con la aureola, empezándole a dar una gran succión con esa boca sin dientes; ella sentía el calor atroz que emanaba de esa boca y cómo la lengua se deslizaba hábilmente sobre la inmensa sensibilidad de su pezón.
La deliciosa jovencita sintió claramente como un intenso y tremendo cosquilleo nacía en su panochita y empezó a subir por todo su cuerpo, expandiéndose rápidamente; sentía que la sangre le recomenzaba a hervir y arqueando la espalda al máximo, gemía llena de estremecedoras sensaciones que le daba la mamadota del viejo en sus senos.
Cielo Riveros –- Mmmmm,,aaahhhhh, aaahhh… diosss, diossss, dioosssss, qué ricoooo se sienteeeeee!!.
El viejo se daba el banquete de su vida con los juveniles senos de la chiquilla, mamaba muy hambriento los muy sensibles pechos de la jovencita y repegaba su empalmado miembro en la entrepierna de la nena.
–- Hmmmmm qué delicia de chichotas tienes condenada escuincla.
Cielo Riveros estaba en éxtasis, casi sin poder emitir palabras coherentes, por la excitación, todo lo que salía de su boca eran deliciosos gemidos que eran agradables al oido del abusador vejete.
–- Oohhhhhhhhhhhhhh…oohhhhhhhhhhhhhhhh….qué riiiiiccooooooo!!!; intensos escalofríos recorrían la suave piel de la nena, una y otra vez el vejete mamaba desesperadamente los pezones mientras ella se retorcía de placer y se aferraba a la cabeza del viejo, apretándola contra su pechos
La nena casi desfallecía por las sensaciones tan intensas que la empezaban a enloquecer, esa boca sin dientes en sus pezones la mataba de placer, el sentir como le atrapaba esa chimuela boca con sólo sus encías su pezón y junto con la rasposa lengua, le daba un placer nuca antes experimentado.
Ella explotaba en fuertes gemidos de placer, no podía controlarse, todo era demasiado para la chica; intensos escalofríos recorrían la suave piel, el viejo, fuera de sí, también le mamaba golosamente los senos, los mordía, los estrujaba, ante la complacencia de ella que tenía su cabeza echada hacia atrás y la espalda arqueada al máximo, totalmente entregada.
Cielo Riveros –- Aahhh…ahhh…dooon…Peeeedrooo… asíii…asíiiiiii…uyyyyyyy, con el semblante totalmente descompuesto por la excitación.
El viejo sumergía su asquerosa cara entre los mamables pechos de la jovencita embarrándosela con su propia saliva y el sudor de ella que yacía en toda la superficie de esos dos incomparables globos de carne.
El viejo ya muy caliente con los gemidos de la jovencita mamaba con mucho sadismo los senos de la nena, haciéndola gemir cada vez más fuerte y estremeciéndola toda.
Cielo Riveros Ohhhhhhhh…diossssssss…..paaapiiii…..El desquiciante cosquilleo que le recorría la panocha la enloquecía haciéndola perder toda ecuanimidad; a estas alturas su virginal panochita palpitaba fuertemente como si el corazón se le hubiera estacionado allá abajo.
El viejo no dejaba de chuparle y llenarle de saliva los pechos y le decía.
–-¿te gusta puta?..Ahora vas a sentir lo que es culear, te voy a meter la verga.
– Cielo Riveros – Sssiii.sssii…ssiii….-gemía, indefensa, la chiquilla.
Mamaba sin tregua esas increíbles tetas como un niño hambriento, matándola de placer a la colegiala haciendo que le brotaran lágrimas abundantemente de sus bellos ojos verdes por tanto placer que le daba ese horrible viejo, ella sentía que por momentos le flaqueaban sus potentes piernas por el implacable ataque del viejo a su tan deseado cuerpo
A continuación el vejete la recargó en la pesada meza de madera y dándole la vuelta la dejo a espaldas de el y tomó el bikini de la chiquilla y, agarrando el elástico, lentamente comenzó a bajarlo sin recibir ningún tipo de resistencia, dejándola completamente desnuda, sólo conservaba la chiquilla sus botas como única vestimenta.
Cielo Riveros era como un títere en manos del lujurioso viejo quien podía hacer con ella lo que le diera su regalada gana; el viejo veía las redondas nalgotas de la jovencita que estaba a punto de culear y se relamía los labios al saber que le esperaba un inmenso placer.
Así detrás de ella el viejo la empujo suavemente sobre la meza, dejando a la jovencita de la cintura para arriba sobre la superficie de la misma con sus redondas tetas aplastadas por su mismo peso de ella, quedando la muchacha en forma de una L.
La vista era impresionante de esas rotundas y majestuosas nalgas redondas alzadas, pecaminosamente desafiantes y en la plenitud de sus 18 años, el viejo no podía abstraerse de mirar ese carnoso y erguido par de nalgotas que, con las piernas completamente derechas sin flexionar, engrandecían más ese gran culo.
El viejo con cara de sádico agarro su tieso miembro de respetables dimensiones, como de unos 20 centímetros de larga, gruesa en su circunferencia, llena de venas palpitantes y la empeso a tallar contra esas nalgas de concurso.