Revivamos este foro para deleite de quienes amamos el sexo en todas su formas y especialmente ese sexo sucio con que nos identificamos los cerdos del mundo. Empezaré con una pequeña disertación afirmando que las sociedades han procurado desde siempre proscribir las múltiples perversiones de la sexualidad humana, y por tal razón no es fácil encontrar por ahí personas con quienes se pueda compartir esos gustos transgresores que tanto nos fascinan. Pero también es cierto que esas personas existen y viven los misterios de su lubricidad en un secreto que solo se devela cuando, como nosotros, encuentran un ser similar para abrirse al mundo del vicio y la perversión sexual, y aunque solo sea en la imaginación y a través de pajas duraderas, sentir un placer único e inagotable.
Estoy de acuerdo en que nuestras inclinaciones nos elevan por encima del común de los mortales a dimensiones donde el desenfreno del sexo sucio nos convierte en dioses entregados a la espiritualidad sicalíptica de las vergas y los culos, de las bocas y las vulvas, de las lenguas y los dedos, de los puños y los efluvios menstruales, de los orines y la mierda, y de toda la exquisita porquería que emana de nuestros privilegiados cerebros de deidades. Claro, esta es una metáfora que abarca toda actividad sexual, todo el vicio y la depravación, que son pecados para las “sociedades normales”, pero que como decía del Divino Marqués, debemos nosotros elevar a la categoría de virtud. Ojalá podamos crear una cofradía para intercambiar experiencias, fantasías y apetencias sobre esas excitantes inclinaciones de la lubricidad humana. Una abrazo para todos