Todo se remonta a hace ya 40 años atrás, cuando era un pequeño de 4 años…
Vengo de una familia hasta cierto punto normal, donde la limpieza era una de las reglas de la casa, debes bañarte todos los días!!. Cuando uno es pequeño es normal que tus padres te bañen, estando en la regadera es normal que te agarren el pene y lo froten con jabón, y así todo el cuerpo, al menos así lo veía yo.
Durante nuestro baño me gustaba bañar a mi papi, enjabonaba su espalda, sus piernas, sus brazos, pero había algo que siempre me llamó la atención, tenia un pene inmenso, sin poder medirlo me atrevo a decir que unos 18cm flácido, me gustaba mucho enjabonarlo, tallarlo más y más pues era divertido ver como poco a poco iba creciendo, para mi que nunca había visto algo así era increíble, cómo hacía eso?.
Yo siempre intentaba frotarlo más y más, más rápido, tenia la creencia de que entre más lo hiciera más crecería y llegaría a estar tan grande como un globo de payaso, pero había un problema, a mi papi no le gustaba, mientras lo frotaba el hacia ruidos raros, no sabia por que, hasta que de un momento a otro me daba un manazo y se retiraba, no sabia por que, le dije que quería que creciera mucho a lo que me contestó; «Si lo sigues haciendo no sólo no crecerá más. Se le saldrá todo el relleno y terminará más pequeño que antes».
No me quedé muy convencido y un día decidí que cumpliría mi objetivo, mientras nos bañabamos comence mi labor, froté y froté ese enorme pene, Hasta que se puso duro, palpitante y mi papi me dio un manazo, se volteó, pero insistí y volví a frotarlo cada vez más fuerte hasta que papi dejo de poner resistencia, yo estaba encantado, esperando que se inflara más, pero nada pasaba, hasta que…
De la nada se escucha un grito de placer y una lluvia abundante de un liquido blanco, caliente, espeso salio disparado hacia mi carita, era tal cantidad que me cubrió por completo, entró en mis ojos, mi nariz y mi boca, yo no buscaba probar ese liquido pero fue inevitable y cual fue mi sorpresa, sabia delicioso!!, era algo muy dulce, espeso, calientito, jamás había probado algo tan sabroso, sólo me limpie lo que pude de mi cara con la mano y lo lleve a mi boca y por primera vez lleve ese pedazo de carne hacia mi boca y lo lami como se lame una paleta, me comí todo ese dulce que salió, dejando todo aquello limpio.
Continuamos con el baño, mi papi no me dijo nada al respecto pero yo le decía que ese dulce estaba muy rico, que quería más, a lo que el sólo respondió que claro, cada que nos metamos a bañar me dejará comer de ese rico dulce, pero que debía llamarle leche paterna, pues no era un dulce.
A partir de ese momento yo estaba impaciente por bañarme con papi todos los días, aveces tenia problemas con mami por que ella también quería bañarme, pues le gustaba que le ayudara a lavar su bien desarrollado cuerpo, pero yo tenía ahora una razón más para preferir a papi.
Así fueron transcurriendo los días, siempre tenia mi dosis de leche paterna, aunque me parecia algo incomodo tener que soportar el agua en la cara y no podía con la idea de que mucha de esa leche paterna se desperdiciaba pues se disparaba en cualquier dirección, así que un día tomé la decisión de tomarla directo del envase, no esperar a que me la lanzara a la cara sino pegarme a ese rico pene para chuparlas y así tener hasta la última gota.
Así que un día mientras nos desvestiamos para bañarnos, me senté en el wc para que mi cara quedara justo a la altura de su pene, lo tome con mis manos y comencé a frotarlo mientras lo lamia, lo metía y sacaba de mi boca mientras succionaba como si no hubiera mañana, yo quería tomar mi leche paterna!!. El problema es que entre más crecía ya no cabía en mi boca, tuve que lamerlo mucho, frotarlo y cuando vi que papi gritaria abrí la boca lo más grande que pude y me pegué a aquel rico biberon, terminó con tal fuerza que mucha de esa leche pasó sin que yo tuviera que hacer algo, ni la pude probar, directo a mi garganta.
Fue realmente algo delicioso, y mi papi estaba feliz, decía que mi mami era muy tonta pues a ella no le gustaba tomar leche paterna y pues se terminaba desperdiciando. le dije que no se preocupara que nunca más se volvería a desperdiciar, pues yo me la tomaría toda.
Y así fue, todos los días acudía a mi papi para tomar me leche paterna, ya no me importaba tanto bañarme con el, pues yo podía tocar ese pene, chuparlo, lamerlo y obviamente tomar tan delicioso elixir, cuando yo quisiera!!. Llegando inclusive a tomarla en baños públicos de diversos lugares.
No todo quedaría ahí, pero ya me extendí mucho, tendré que contar esto en otra ocasión.