Incesto Primera Vez Sexo con Maduros

Mi primera vez – Parte 1 – La curiosidad

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Todo empezó hace 6 años, cuando tenía 15 y cursaba el tercer año de secundaria. Mi vida realmente era normal y común, sin que nada extraordinario pasara en ella, motivo por el cual, pienso que se dieron las cosas tal y como pasaron. Siempre fui una niña muy tranquila, obediente y respetuosa con toda mi familia, especialmente con mis papás. Tengo una hermana mayor que me lleva 5 años de diferencia y con quien siempre he tenido una buena relación. Por la diferencia de edad no puedo decir que fuéramos las mejores amigas, pero siempre hemos tenido una linda relación de hermanas bastante normal.

El círculo de la familia lo completaba mis abuelos maternos, mi tía Laura (hermana de mi mamá), su esposo Marco y mis primos Luis Fernando que es 2 años mayor que yo y mi prima Regina, que es 2 años más chica que yo. Todos nos llevamos muy bien; somos una típica familia muégano que nos vemos varias veces en la semana y nos encanta reunirnos para comer y todas las celebraciones siempre las hacemos juntos. Hoy en día nos vemos menos por falta de tiempo; finalmente todos los que éramos niños ya crecimos y estamos haciendo nuestras vidas y eso hace que la convivencia no sea como antes.

Al ser tan unidos y pasar tanto tiempo juntos, mi hermana y yo fuimos muy cercanas a mis tíos Laura y Marco; desde muy pequeñas ellos fueron como nuestros segundos padres y siempre nos quisieron y consintieron como si fuéramos sus hijas; en especial mi tío Marco. Él siempre ha sido muy cariñoso; su trato siempre ha sido muy dulce y atento. Siempre nos consintió en todo lo que le pedíamos y hasta cuando nos tenía que llamar la atención, lo hacía de una forma que nunca nos hizo sentir mal. Siempre me gustó jugar con él porque siempre trataba de darse tiempo para estar con nosotros (mis primos y yo. Mi hermana ya estaba más grande para esos momentos y ya no pasaba tiempo con nosotros). Jugábamos toda clase de juegos: cartas y cualquier juego de mesa, a las escondidas, a mojarnos con pistolas de agua y a las cosquillas, que era mi juego favorito.

Mientras fui pequeña todo era normal, sin embargo, conforme empecé a crecer, empecé a sentirme diferente en cuanto a la cercanía física con mi tío. En esas épocas yo tenía muchos complejos, me sentía toda rara y los cambios físicos que estaba experimentando me hacían sentir rara e incómoda. Tiempo después descubrí que en parte era porque la educación de mi familia siempre fue muy apegada a la religión y a costumbres muy anticuadas y conservadoras. Realmente mi mamá platicó muy poco conmigo de temas relacionados a la sexualidad, porque ella misma creció con la mente llena de tabúes y telarañas que ni al caso. Mi tía Laura fue la que siempre me ayudó y me enseñó todo lo referente al proceso de crecer; incluido el tema sexual. Ella definitivamente no parecía ser hermana de mi mamá; mi tía siempre fue muy liberal en todos los aspectos y creo que por eso ella es muy feliz.

Cuando empecé a notar el distanciamiento de mi tío Marco, le pregunté a mi tía si sabía el porqué; eso me tenía muy triste y pensé que ya no me quería porque me estaba poniendo fea o porque ya no era una niña. Mi tía me explicó que mi tío era un poco distante porque justamente no quería provocar un problema con mi mamá o mis abuelos por jugar pesado o de forma «inadecuada» conmigo; pues a pesar de tener 15 años, muy cercana a cumplir los 16, mi desarrollo ya estaba en su esplendor. Ya alcanzaba el 1.70 de estatura y mi cuerpo ya tenía las formas femeninas de una mujer adulta. Mi busto, a pesar de no ser enorme, ya era grande y bien formado; incluso más grande que el de mi hermana mayor y estaba cerca de alcanzar el tamaño del busto de mi mamá (ella y mi tía son muy bustonas). Mi cadera ya era ancha y mis nalgas grandes y redondas.

Mi tía me dijo que por esa razón ya no jugaba conmigo a las cosquillas; no obstante, cada vez que nos veíamos y nos saludábamos, siempre me saludaba con mucho cariño y efusividad. Eso nunca ha cambiado. Sus abrazos siempre eran cálidos y fuertes y me daba unos besos bien tronados en la mejilla y nunca faltaban sus palabras dulces como princesa, hermosa, preciosa, corazón o cualquier otra palabra o adjetivo dulce.

Al escuchar esto, me sentí más tranquila y me dio mucha alegría saber que mi tío favorito no me había dejado de querer.

 

La curiosidad

Un día en la escuela, una de mis amigas llamada Brisa, durante el descanso entre clases nos enseñó a mí y otras 2 amigas un video que traía en su teléfono celular; era el fragmento de una película porno. ¡Todas estábamos impactadas de lo que estábamos viendo! Si bien, ya sabíamos en términos generales y de manera teórica muchas cosas acerca del sexo, nunca habíamos visto la acción; al menos yo no. Siempre me imaginé cómo sería, pero cuando vi esas escenas en donde un tipo con un pene inmenso penetraba a una muchacha y todo lo que le hacía, me quedé impactada. Una onda de calor invadió todo mi cuerpo e incluso hizo que mi corazón se acelerara. Terminamos de ver el video entre risas, bromas y comentarios bastante soeces para nuestra edad y regresamos a clases.

Desde ese día, no podía quitarme de la mente esas imágenes, pero sobre todo, no podía dejar de sentir esa onda de calor que recorría todo mi cuerpo y que siempre culminaba en unas pequeñas punzadas muy dentro de mi zona íntima. Eso me llevó a empezar a explorar mi intimidad, a conocer mi sexo y a empezar a entender que literalmente, me calentaba a mil cada vez que me acordaba del video. Una noche simplemente no pude evitarlo y empecé a tocarme más y a llegar más allá… ya no podía resistirlo, estaba tan excitada que cuando me di cuenta, mi mano derecha ya estaba bajo mi ropa interior y con mi dedo índice acariciaba mi clítoris. Lo froté durante un par de minutos hasta que una fuerte sensación dentro de mi sexo me hizo parar. De momento me asusté, pero lo que estaba sintiendo era tan fuerte y la calentura era tanta que solo unos segundos después ya estaba tocándome nuevamente. Sentí cómo algo escurría del interior de mi vagina… metí la punta de un dedo y me di cuenta que estaba totalmente húmedo. Con un poco de miedo introduje casi todo mi dedo, esperando no romper nada porque no quería perder la virginidad con una simple masturbación.

Fue delicioso meter y sacar el dedo de mi coño húmedo… lo hice por varios minutos hasta que sentí una pequeña punzada en mi vientre y de inmediato me detuve ahogando con ello un leve gemido que empezaba a escapar de mi boca. Decidí que era suficiente y me dispuse a dormir.

A pesar que me daba placer varias noches por semana, mi calentura no bajaba, al grado que empecé a autosatisfacerme también en el día. Aprovechaba algún momento en que iba al baño para tocarme… siempre hasta el punto en que empezaba a sentir ese espasmo en mi vientre; esa era la señal que debía parar, sobre todo porque no sabía lo que estaba sintiendo y me daba miedo. Platicando con mis amigas fue que entendí que lo que sentía era que estaba cerca de tener un orgasmo. A pesar de ello, durante varios meses que seguí tocándome nunca me animé a no parar para dejar que llegara el orgasmo… el miedo seguía siendo grande.

 

Cierto día que estábamos de visita en casa de mi tía Laura, alcancé a escuchar (sin querer) una conversación que tenía mi tía con mi hermana mayor (aprovechando que mi mamá había salido a hacer algunas cosas y nos dejó un rato en casa de mis tíos) acerca de las relaciones sexuales y de los orgasmos. Escuché cómo le daba consejos porque al parecer, mi hermana no había logrado tener un orgasmo aún cuando ya había cumplido 20 años de edad. Escuché que mi hermana le dijo a mi tía que no había experimentado un orgasmo ni cuando se masturbaba y ni cuando tenía sexo con su novio. Al escuchar las palabras de mi tía y cómo la aconsejó y la orientó, me sentí más aliviada al saber que lo que me estaba pasando era normal y que no estaba haciendo nada malo. Escuché detenidamente y tomé nota mental de todo lo que le dijo mi tía a mi hermana y me moví de lugar antes de que se dieran cuenta que escuché su conversación.

Esa noche me dejé llevar… con la noche como mi única cómplice, aproveché que todos ya estaban dormidos para darme placer con más calma y sin culpas. Empecé a recordar todos los videos porno que para ese entonces ya había visto… me imaginé que era alguna de las chicas de esos videos… no fue difícil calentarme a mil. Primero toqué mis senos, tomándolos con firmeza y pellizcando mis pezones por encima de la camisetita ligera que normalmente uso como pijama. Después, toqué mi entrepierna por encima de mi ropa interior, de manera suave y delicada; haciendo círculos alrededor de mi clítoris que ya estaba duro. Ya que la calentura estaba a tope no lo pensé más y me quité la ropa… por primera vez me toqué y sentí mi piel completamente desnuda. Me aventuré a meter 2 dedos en mi coño con mucha suavidad y cuidado; que a esas alturas ya estaba completamente mojado. Al final, me di placer con un solo dedo… metiéndolo y sacándolo lentamente, repetidamente hasta que una vez más sentí en mi vientre que venía el tan esperado espasmo… fue cuestión de solo unos minutos para que sintiera una explosión en mi interior que me hizo soltar un gemido mientras mi coño se inundaba y mi cuerpo entero estallaba de placer por primera vez. Por un instante no supe de mí… estaba entregada totalmente a lo que estaba sintiendo y pasé por alto que tal vez mis papás podrían haberme escuchado. Afortunadamente no fue así y esa noche, después de disfrutar los momentos posteriores a mi primer orgasmo, me vestí y me dormí… y dormí plácidamente.

 

Gracias por leer mi relato. Si gustas hacer algún comentario puedes enviarlo a elizgz0398@gmail.com y con gusto lo leeré.

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pervirtiendo a VERA!!! mi segunda vez
pervirtiendo a vera!!!

Nadie le ha dado "Me Gusta". ¡Sé el primero!

    • Mil gracias StregoikaEST!!!! Me alegra que te haya gustado. Ojalá puedas leer las demás partes que iré subiendo. En cuanto tenga oportunidad, me daré tiempo para leer lo que has publicado. Saludos afectuosos.