Curiosidades Tabú

Interruptor pervert on/off

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Morrita en traje de fantasía:

 

 

 

Brima.d models

Imaginen ser profesor de bachillerato y estar, en pleno día de presentaciones, quizá en un teatro, en medio de cientos de morras de entre 12 y 16 vestidas de fantasía, disfrazadas y maquilladas. Claro, por el dilema de la percepción, no todos sentirán lo mismo. Las imágenes anteriores ofrecen una pista.

Yo fui profesor por seis años y estuve en esa situación más de una docena de veces (se incluye el apabullantemente sexy halloween). Es muy duro. Y es todavía más duro porque no eres un desconocido por ahí mirando sino que eres parte activa de la comunidad, o sea que tienes morras demasiado cerca tuyo, al punto del contacto, permanentemente. Actúas como profesor pero por dentro estás usando un poder enorme para controlar a un león. Un poder inmenso, como para parar un tren o un avión. Logras pasar la jornada haciendo de profesor virtuoso y al final del día, en tu casa, estás igual de cansado que si hubieses, en efecto, parado un tren un avión. Y el cansancio es tal que no solo es físico sino emocional y se convierte en depresión. Había una forma de aliviar al menos una parte del malestar, y era escribiendo con lujo de detalles lo que me habría gustado hacer. Funcionaba tanto para desfogar las ansias como para escupir en la cara de las normas establecidas, o sea, ser un anarquista. Así nacieron mis relatos porno de colegialas.

Con los años, aprendí a ‘apagar’ al león cuando fuera necesario. Me di cuenta cuando me encontré una conocida en un parque y me pidió que la acompañara al complejo de piscinas a recoger a sus hijas. No me di cuenta de los ricas que estaban hasta que ya me había despedido de todaos y estaba lejos. Mientras estuve con todas ellas, solo era un conocido de su madre. Entonces comparé lo sucedido con mis duras experiencias de docente y concluí que hay un interuptor que se puede aprender a obturar, aunque cuesta toneladas de sufrimiento.

Ojalá todos aprendieran.

Si las menores son seres sexuales o no, es una discusión que lamentablemente está atada a un ambiente religioso o sectario. Una de las posiciones está demonizada y la otra bendecida, por lo que no hay cabida a debate real sino que es una cacería de brujas.
¿No les parece ridículo que capturen a sujetos por ir a buscar a una menor que no existe, por una trampa de la policía? O sea, lo arrestan por algo que no hizo y no habría podido hacer, porque la menor no existe. Eso sin mencionar que la policía fue la autora de la incitación. Los argumentos que defendieran estos procedimientos, son que el sujeto era un potencial depredador y que se salvó a otras niñas. ¿Cuáles niñas? ¿Dónde? Sigue siendo la misma situación: Se condena a alguien por algo que, según la ley, ese alguien habría podido llegar a hacer. La ley debe tener una bola de cristal para ver el futuro, supongo. Estos casos de trampas de la policía y arrestos a los tan temibles ‘pedos’ son, más bien, propaganda para mantener el status qvo de la ley y la autoridad como la percibimos (tipos con armas y uniformes), usando un espantoso enemigo público vendido por los medios: ‘Los pedófilos’. Estos tipos, merecen la cárcel pero por tontos ¿Cómo van a caer en eso?

Mientras, los verdaderos monstruos abusadores de niños y en formas indecibles, son los dueños de la policía y de los medios de comunicación. Dah.

Yo, puedo afirmar sin miedo que los menores sí son seres sexuales, aunque no todos ni a la misma edad. Y algo más allá: La necesidad de debatir al respecto demuestra cuán primitiva es la civilizacion humana, para necesitar acuerdos, convenios y sobre todo leyes para regularlo todo; cuando lo único que se necesita seguir es el principio No hagas a otros lo que no quisieras que te hagan a tí. Pero estamos a años luz de eso, y todavía necesitamos gobiernos y códigos de policía, lo cual es un círculo vicioso, porque quienes tienen el poder no querrán soltarlo nunca. En fin.

Solo una vez, y fue en la deep web, me topé con un sujeto, post-treintón, a lo sumo, que contaba su historia de amor con una mina de 13 años. Una venia a aquella historia. De resto, los miles y miles que me he encontrado online, solo son una caterva de patanes que solo quieren estar complacidos y ya, y les da miedo decir la palabra ‘amor’. Ahí radica el problema tan serio de que confundan a alguien que tiene una relación amorosa con una morra, con un psicópata. Y por eso también, desetimo el valor de la palabra «pedofilia» y todas sus variantes. Tampoco me identifico con nadie que tenga supuestamente inclinaciones equivalentes a las mías. Si hay alguien más que entienda la aparente contradicción Amo tanto a las morras que nunca he sido capaz de tocar a ninguna, debe estar en otro planeta.

¡Qué vivan las agencias de modelos underage (siempre y cuando sea arte y no explotación)! Su contenido es como una filtración desde el paraíso. Y que viva la paja, claro.

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Esta es una morra de 12 0 13 generada por AI. Bonita ¿no?
¿Qué podemos esperar más de la AI? Alístense para las polémicas.

 

 

 

 

 

Mis bebitos. - Parte III.
La sobrina que todos desean

Nadie le ha dado "Me Gusta". ¡Sé el primero!