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EL SEXO VIAJA EN SILLA DE RUEDAS-PARTE 2

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Mi vida de casada con Alejandro se desarrollaba dentro de un contexto aceptable considerando las limitaciones que mi esposo ofrecía para darme y generar placer sexual. Tuve que postergar mis deseos de ser penetrada por una buena verga y buscar el placer a través de la lengua y los dedos de mi marido, a veces con la ayuda de juguetes sexuales que me estimulaban aún más. Unos meses después y estando los dos desnudos en la cama:

Alejandro: Amor, si tu alguna vez te cansas de lidiar conmigo, yo lo entenderé, te dejare ir. A veces te veo tan hermosa, sexy y me pongo a pensar que no es justo que una mujer de tu talla este al lado de un hombre en mis condiciones, pienso que te estoy haciendo perder los mejores años de tu vida y…….

Lo beso dulcemente en la boca mientras acaricio su pecho con mis manos

Yo: sssshhhhhhh, no digas eso, estoy aquí junto a ti porque yo elegí estar,  y porque me siento bien a tu lado, ayudaste a borrar mi pasado, cuando estaba a punto de quedar en la calle me diste techo, me tienes como una reina ,no me haces faltar nada, me pagaste unas cirugías estéticas para que mi cuerpo luzca como una de 30, me regalaste dos hermosos implantes de senos que me quedaron espectaculares, soy tuya Alejandro desde la cabeza a los pies.

Alejandro: lo único que te pido amor que si alguna vez tienes la tentación de acostarte con alguien mas dímelo antes, lo voy a aceptar, pero no lo hagas a mis espaldas

Yo: tranquilo amor, no tengo deseos de acostarme con nadie excepto contigo. Prepárate porque ahora voy a chupar tu verga, y me masturbare refregándola por mi raja.

Su verga estaba fláccida, no había posibilidad de que tenga erección debido a su discapacidad, pero era tan grande y gruesa que la utilizaba para masturbarme. Chuparla era algo que a el le gustaba porque si bien no podía sentir nada su goce era mental. Era una lastima no haberlo conocido antes del accidente, su verga es el sueño de muchas mujeres, hubiese pagado por ser empalada por semejante falo. Me subí sobre el y con mi mano manipulaba esa verga fláccida, imprimiendo leves movimientos de cadera y pelvis, refregándola por la raja que se iba mojando cada vez más. Mientras me masturbaba Alejandro colaboraba metiendo sus dedos en mi culo. A mí me gustaba eso, gozaba de verdad buscando el momento justo para correrme rico.

Yo jamás salía si no lo hacía con él, íbamos a todos lados juntos, y el, si bien era feliz que yo lo lleve a todas partes, a veces se deprimía mucho de ver como los hombres me miraban o me decían groserías mientras empujaba su silla. Nadie podía imaginar que yo era su esposa. Un día en un centro comercial yo estaba tomando un café junto a él en un local de Starbucks

Alejandro: Nadia, amor, ¿escuchaste a esos tipos de la mesa de al lado? Estaban murmurando acerca de ti y logre escuchar decir entre ellos ¡que desperdicio semejante mujer con ese tipo lisiado!

Yo: Amor, la gente critica todo el tiempo a los demás, no solo lo hacen porque eres discapacitado, sabemos que esta sociedad es machista y discriminadora, lo hacen con cualquiera. Dame un beso

Me levante de la silla y lo bese en la boca largamente en público. Alejandro tenia razón, la gente era cruel, todos nos miraban como si fuésemos bichos raros. Pero yo no tenia prejuicios, besaba a mi marido en cualquier parte, no me importaba el entorno.

Meses después, la salud de Alejandro se deterioro un poco y tuvo que estar internado dos o tres veces, y luego de eso entró en un periodo de depresión, yo trataba de mantenerlo feliz ofreciéndole sexo más seguido, pero se negaba. Mientras estábamos en el sanatorio todos los días venia un masajista a realizarle masajes principalmente en las zonas afectadas por la parálisis para que su cuerpo no se entumeciera. Yo siempre le realizaba masajes, pero ahora necesitaba la asistencia casi permanente de un profesional. Yosbel era un migrante cubano, moreno, de gran contextura atlética y muy simpático. Junto a mi esposo habíamos entablado con él una cierta empatía y para no tener que contratar otro masajista le preguntamos si fuera del horario de trabajo podría darle masajes a mi esposo. Yosbel aceptó y comenzó a ir a casa 5 veces a la semana. Esa asiduidad hizo que entablásemos una relación mas profunda, a veces el se quedaba mas tiempo hablando con nosotros sobre su país e historias pasadas. Un día hice un mal esfuerzo por querer manipular el cuerpo de Alejandro y cuando Yosbel llego a casa aproveche a preguntarle si podía darme unos masajes a mi también. Una vez que finalizo su faena él salió de la habitación empujando la silla de mi esposo y trayéndola al living donde había dispuesta una camilla en donde me haría los masajes.

Yo: ¿te vas a quedar amor aquí mientras Yosbel me hace los masajes?

Alejandro: No amor, el día esta hermoso y desearía quedarme en el jardín mientras tu te haces los masajes. Le diré a Yosbel que me lleve mientras tú te preparas.

Me subo a la camilla, me saque la bata, tenía los pechos descubiertos y me había puesto una tanga hilo dental para no quedar completamente desnuda, y que a su vez mí braga no le dificulte la tarea al masajista. Me puse boca abajo y espere que Yosbel regrese. Me roció con aceite la parte posterior del cuerpo y sus manos comenzaron a hacer maravillas sobre mis músculos y tendones. En un momento los masajes se localizaron en la parte interna de mis muslos y sus dedos pasaban muy cerca de la vagina subiendo por las nalgas. Una agradable sensación recorrió esa zona y eso me puso muy cachonda, mas aun porque hacía bastante tiempo que no tenía sexo, rápidamente sentí que mi tanga se estaba mojando y me dio un poco de vergüenza de que Yosbel se diese cuenta que me estaba poniendo cachonda. Sus dedos cada vez mas cerca de los labios de mi vagina, y en un momento no pude controlar mis impulsos y gemí levemente de placer varias veces. No obstante, Yosbel continuaba pasando sus manos de forma imperturbable, pero era tal mi calentura que tuve que detener el masaje porque estaba a un paso de pedirle que me folle.

Yo: ¡detente Yosbel, ya no continúes por favor!

Yosbel: Como diga señora!

Pero siento la presencia de mi esposo entrando al living haciendo el mismo rodar las ruedas de su silla con las manos.

Alejandro: Continua Yosbel, continua, ella lo está disfrutando, ¡no pares!

Yo: Pero amor, tu…. Yo no sé… ¿qué dices?

Alejandro: Quiero verte gozar, me gusta estar presente mientras gozas con Yosbel, los estaba espiando, gracias por pedirle que pare, me demostraste tener palabra, que ibas a decirme cuando quisieras estar con otro hombre, pues bien, yo aquí y ahora te autorizo, pero con la salvedad que deseo verte, estar presente, ser parte de esto.

Yosbel no hablaba, solo nos miraba, su verga se había parado y le hacía un bulto enorme, yo seguía balbuceando y preguntándole si estaba bien, no entendía nada, excepto que íntimamente deseaba ser follada por el cubano

Alejandro: estoy totalmente en mis cabales, ¿aceptarías Nadia que yo esté presente mientras Yosbel te hace gozar?

Yo: Todo lo que te hace bien a ti, para mi esta bien, si haces esto para compensar estos últimos tiempos que tenemos abstinencia sexual, prefiero hacerlo contigo amor, no necesito otro hombre.

Alejandro: Pero yo si necesito verte con otro hombre, no pienses que soy un retorcido, es una nueva experiencia que desearía tener, me muero por saber que se siente ver a la mujer que amo hacerlo con otro tipo delante de mí. Se lo propuse a mi extinta esposa, pero nunca accedió, era muy conservadora, yo no soy cerrado a nuevas experiencias y deseo que tu tampoco lo seas, dijimos que íbamos a vivir nuestra sexualidad de la mejor manera, como mas nos guste, sin importar prejuicios y normas, pues bien, amor mío, pongamos nuestro juramento a prueba y mi deseo es verte con este semental hacerlo junto a mí.

Yo: ¿este seguro amor que quieres esto?

Doy un giro de mi cuerpo en la camilla y lo miro a los dos. Yosbel estaba serio y desorientado pero su bulto debajo del pantalón denotaba que la propuesta de Alejandro lo había puesto cachondo.

Me vuelvo a poner boca abajo, siento que Yosbel me unta con mas aceite y quita mi tanga despacio para dejarme completamente desnuda. Alejandro se coloca a la altura de mi cabeza con la silla de ruedas pegada a la camilla y me toma de la mano. Yosbel comienza a pasar sus dedos mágicos por la zona vaginal y por la raja del culo, comienzo a jadear y no dejo de mirar a mi esposo un solo instante y sin soltarle la mano. Yo gemía mucho, estaba con la libido al tope. En una de las pasadas se detiene en la raja y mete suevamente su enorme dedo índice en la profundidad de mi vagina. Gimo mas fuerte, me pongo cada vez mas caliente. Alejandro colaboraba masajeando mis senos y metiendo su dedo en mi boca para que se lo chupara. Yosbel ya mete dos dedos en mi vagina y lame mi culo con su lengua juguetona. Eso me pone muy caliente y los gemidos se transforman en gritos de placer. Los dedos de Yosbel entran y salen de mi vagina, mi esposo pellizca los pezones. Minutos después mi cuerpo se tensa, comienza a temblar y mientras los dedos de Yosbel viajan dentro de mi vagina tengo un intenso orgasmo empapando sus dedos. Acto seguido Alejandro se cambia de lugar y deja que Yosbel se acerque a la altura de mi cara. Con mis propias manos saco afuera la enorme verga del moreno que media como 25 centímetros la acerco a mi boca y comienzo a chupársela con ganas, esa morcilla negra era una delicia, pero no podía tragarla toda, mi garganta no aguantaba semejante pedazo. Para todo esto mi esposo era un voyeur y observaba toda la escena. Se la mamo como 15 minutos, una delicia!. No dejo de mirar a mi esposo cuyos ojos brillaban de lujuria, desconocía esa faceta, nunca pensé que el tuviera ese fetiche de gozar viendo a su esposa follar con otra persona, yo también estaba sorprendida de mi reacción, pero si Alejandro apoyaba esto yo debía seguirlo, nunca lo contradije, siempre lo complací en todo. Le pedí a Yosbel que dejé su torso desnudo, quería contemplar el físico de ese adonis moreno. Una vez que su verga estaba bien dura, me salgo de la posición boca abajo, me paro al pie de la camilla y dejo caer mi torso sobre ella para que Yosbel me penetre por detrás. Alejandro mueve su silla de ruedas, me sigue tomando fuerte de la mano y trata de ubicarse en algún lugar que no moleste. Siento que un chorro de aceite cae en mi cintura y se escurre por la raja de mi culo, luego la mano suave del moreno desparrama el aceite por mis nalgas y por los labios de la vagina.

Yo: no doy más, penétrame de una vez, quiero sentir eso adentro, pero hazlo despacio no estoy acostumbrada a que me metan semejante falo.

Siento que Yosbel refriega la cabeza de su verga por la raja, juega , pincela mi vagina con el falo, yo me vuelvo loca y comienzo a gemir, los ojos de Alejandro brillan como nunca, parece gozar al máximo esta situación, lo miro y muerdo mis labios inferiores, es la primera vez que el me dice “perra, te gusta”, voy sintiendo que la cabeza de Yosbel va entrando despacio, me vuelvo cada vez mas loca, comienzo a gemir fuerte, aprieto con mas fuerza la mano de mi esposo

Yo: así, así mételo todo, quiero todo hasta el fondo, quiero sentir tus testículos rebotar en mis nalgas

Fue muy cuidadoso y suave para meter todo ese pedazo adentro, me dolía, pero gozaba como una zorra, no siempre se consigue una verga así.

Yo: ¿esta toda adentro? Ahora si sácala despacio y métela, una y otra vez, quiero sentirla destrozar mi vagina, vamos dame duro.

Yosbel: Vamos Nadia, mueve ese culo, muévelo rico, no dejes de moverlo, me gusta que te muevas así.

Fueron varios minutos intensos entre gritos y gemidos y palabras sucias, yo gozaba como nunca, hacia mucho tiempo no había sido penetrada de esa forma, el sexo con Alejandro no tenia este condimento tan rico. Mi cuerpo comenzó a temblar, Yosbel no paraba de meter y sacar esa morcilla de mi vagina.

Yo: vamos animal, dame duro, no pares por favor, mira amor como me folla Yosbel, me voy a correr, me voy a correr, me voy a correr, aaaahhhhh, aaaaaaaaaaahhhhhhhhhhhhhhhh, aaaaaaahhhhhhhhhhhhhh.

Un intenso orgasmo acompañado de y un temblor general se apodero de mi cuerpo, las piernas se me aflojaron, mis ojos se pusieron blancos por unos instantes. Me relajo.

Yo: ¡déjala adentro un poquito más por favor, como me gusta!

Alejandro: ¿te gustó amor? A mi me gusto verte gozar así.

Yo: ¿Cómo deseas correrte Yosbel, quieres mojar con tu leche mis nalgas?, vamos hazlo animal a ver cuánta leche tienes adentro de ese termo!

Yosbel comienza a meter y sacar su vergota sin parar hasta que finalmente.

Yosbel:¡!! Aaaaaggggggg ahí te va perra, ahí te va la leche!!!!

Siento el semen tibio bañar mis nalgas, la junto con mis dedos y me la llevo a la boca mirando a mi esposo.

Yo: ¡¡¡ummmm que rica leche!!! La voy a comer todita

Fue un hermoso polvo, Yosbel se levanto el jogging, acomodo sus cosas y se fue. Una vez a solas con mi esposo esa misma noche

Yo:  amor me sorprendiste, nunca pensé que ibas a permitir esto, entiendo que tienes la mente abierta pero nunca pensé que iba a ser para tanto, por un momento pensé que habías perdido la razón, pero note que tu estabas excitado y deseabas que esto pase. Dime ¿lo habías planeado antes?

Alejandro: Amor, quizás pienses que perdí la razón o que tengo una mente retorcida, pero durante mis internaciones y todo este tiempo desde que llegaste por primera vez a casa solo me has dado felicidad, has renunciado a tener una vida sexual normal por adecuarte a mí, tú has sacrificado muchas cosas y me has sido fiel, otra mujer en tu lugar tendría otros hombres y no lo sabría, pero tú tienes palabra. Íntimamente se que nuestra sexualidad no te deja satisfecha del todo, haces todo lo imposible para lograr orgasmos conmigo, y es lógico, mi verga esta inutilizada, pero tu te la rebuscas para sacarle provecho, pero se que no es suficiente para una mujer como tú. Por eso quise hacerte un regalo, este regalo. Esto lo vengo hablando con Yosbel desde que estaba en el sanatorio y finalmente accedió, perdón si no lo hablamos antes, pero si eso hubiese ocurrido seguro hubieses dudado. Es mejor saber que contamos con una persona de confianza como él que arriesgarte algún día acostarte con un desconocido y todo el riesgo que ello implica.

Yo: ¿estas proponiendo tener un triangulo amoroso, incluir a Yosbel en nuestro matrimonio, eso deseas?

Alejandro: no pienso tratar a Yosbel a vivir permanente a nuestra casa, serán visitas esporádicas o cuando tú lo decidas amor.

Yo: Pero amor, contigo me alcanza, ¡es verdad!

Alejandro: hazlo por mi amor, a mi me produce morbo y placer verte con él, dame ese gusto.

Yo: esta bien amor, pero hubieses elegido otra persona con una verga mas chica, mira cómo dejo abierto mi coño.

No reímos, los dos.

Una nueva variante se sumo a nuestras vidas, Yosbel , pero el morbo de Alejandro no tenía techo, sucedieron nuevas sorpresas meses más adelante.

 

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Magdalena - Cuarta Parte y Final.
Mis primeras aventuras eróticas

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