Hola
Esto fue antes de Puta tierna con tatuajes – anilingüis!!.
Sí, soy putero y no tengo vida sexual más que las putas y la paja. Me vale.
Les quería contar, para calentarme un poco y quién quita, calentar a alguno de ustedes, de una putilla trans que me subió al cielo con su boquita. Ya la había visto un par de años atrás, pero ese día no llevaba plata. Me tocó quedarme viéndola y babear hasta mojar el bóxer y después pajearme en la casa (o ¿me pajeé en el bus? no me acuerdo). Les diré como era: Chiquita, como de 1,6m y delgada, de cabello largo, piel trigueña. Para mí, y perdonen, la prueba de fuego para una trans que me vaya a comer, es que pase por mujer. La miro y la imagino en otro contexto, y si engaña, le perdono que tenga verga (y si es demasiado hermosa la nena, se la chupo). Ese día iba preciso vestida con faldita a cuadros, corta, a media nalga. Pelo a dos trenzas larguísimas. Maldije la vida por no tener plata.
Pero al año pasado la volví a ver y llevaba algo de $, así que me desquité. Tuve que corretearla porque iba demasiado a prisa y yo la pesqué desde muy lejos, casi una cuadra. Temí que alguno me la ganase, eso pasa mucho en el mundo de los puteros y las putas callejeras. Sobre todo con las muy jovencitas muy hermosas. Vas como un looser a hablarle pero antes de llegar a ella, un tipo en un Audi la pispea y ella va a su auto. tienes que conformarte con pasar detrás de ella, que está doblada hacia la ventanilla y verle su provocativo culo, que al fin se va a comer es ese conductor de auto de alta gama.
Retomando…
Alcancé a mi hermosa trans, que iba solo con ropa interior negra. Créanme, el que no sepa, la pasa por muchachita.

Jaqueline Dark – imagen ilustrativa
Tremendo cuerpo y cara de diosa
¿Quién iba a pensar que era una mariposa?
Con ese trasero tan elegante
¡pero su sorpresa estaba por delante!
Su servicio valía 8 dólares. Escandalícense, si quieren. Entramos. Le pagué temblando porque mi última experiencia de putas antes de esa fue desastrosa, la maldita me robó dentro de la pieza, lo que valía el servicio y lo demás que llevaba. Incluso había una pandilla de venezolanos esperando afuera en caso de que yo me rebotara. Pero aprendí a no bajar la guardia. Creí que por llevar tanto yendo allá ya era experto e invulnerable, ¡qué estúpido!
Volviendo a la trans…
Entramos y ella se paró en el espejo a limpiarse el labial. Supongo para no dejar rastros problemáticos. Mientras me agaché (era bastante bajita) para besarle la espalda y bajar hasta sus gloriosas nalgas. Ella se emocionó, le gustó mi trato cariñoso. La acaricié por todas partes hasta que al fin ella estuvo lista y se sentó en la cama. «¿Por qué no te lo has sacado? Ven te lo mamo» me dijo. Me lo sacó y estaba con la punta mojada pero no bien erecto aún. Se lo engulló y se me puso como nunca. Es grato ver que no la tenga tan pequeña y que tenga erecciones tan poderosas…
Para obtener la mejor experiencia me acosté, para relajarme del todo y que ella me acercara su bello trasero a la cara y echarle mano. Así lo hizo y me lo siguió mamando. No sé si es porque había pasado mucho tiempo sin sentirme tan bien o es que en efecto las trans la maman mejor que las mujeres. No sé y no voy a debatirlo ahora. Aunque, quizá no es necesaria la explicación, basta con decir que ella me la estaba mamando sin condón. Pero qué gloriosa mamada. Tuve qué hacer realidad algo que imaginaba para escribir en mis relatos ficticios, que era pedirle que parara porque me iba a hacer venir muy rápido y quería jugar más. Ella, ante mi amenaza de venida, me dijo «Te la recibo en la boca». Yo me negué a creer lo que oía. Por eso es que creo que las putas mujeres se creen mucho. De todas formas las amo y adoro. «¿Qué?» le pregunté, y me confirmó lo que había dicho. «Está bien» dije, y me la siguió chupando. A veces se la sacaba de la boca para contemplarla. Yo gemía. Es la única vez que he gemido en la vida, y retorcídome un poco. Ella se lo volvió a meter a la boca y chupó como una diosa. Le toqué el culito y lo iba a meter un dedo pero… ¡qué ordeñada tan hijueputa! Se me salió hasta el último espermatozoide, uno que todavía no estaba maduro y era más chiquito que los otros. Y ahora estaba allá haciendo espuma con la saliva de esta hermosa trans. Se levantó corriendo al baño, a escupir el semen. Para cuando volviera, le tenía yo lista su propina en dinero. Me cosquilleaba el cuerpo.
Mi plan había sido verla andar con su pita erecta saliéndole de la tanga. Se ven muy bonitas así. Pero ella desde el principio tomó el control y me ordeñó demasiado rápido. Qué subida al cielo tan brutal. Volvió a pararse frente al espejo para reponer su labial y no resistí ir a besarla, como noviecitos. Me había hecho sentir demasiado bien. Respondió a la trompeada de forma tan linda que, si no fuera yo un hombre maduro y que controla lo que siente, me habría enamorado. Hablamos unos minutos mientras ella terminaba de tenderse. Luego me fui más contento que marrano estrenando lazo.
Un saludo a las trans que estén leyendo, y sean lo que quieran ser… solo no se dejen manipular por El Sistema para ser una herramienta de segregación.
Bye a los lectores, gracias a quienes les gusta como escribo y no puedo irme sin un beso a las colegialas de entre 12 y 16. No me canso de repetirlo: Son lo más hermoso que existe.
Lean: Por qué las prostitutas no besan, y por qué las chicas trans te atienden mejor
La primera colegiala trans-género – La leche de Stefi
Los dejo por ahora y gocen! Gocen porque el mundo libre está terminando y nos espera (y a vuestros hijos) solo una prisión.
–Stregoika