En un momento que fue a comprar un refresco en la tienda que estaba al interior del colegio contoneándose deliciosamente al caminar, haciendo que alumnos y maestros la voltearan a ver con admiración y deseo.
Sin embargo ella parecía no darse cuenta del revuelo hormonal que causaba a su alrededor, ella vivía en una feliz ignorancia del tremendo deseo que despertaba en los hombres esta característica de ella la hacía todavía más excitante verla pasearse con ese tremendo culazo, sus tetas, sus muslos de aquí para allá y con esa hermosa cara de niña todavía era algo tremendo sin darse cuenta de las innumerables erecciones que provocaba.
Casi al llegar a la tienda vio a Víctor que estaba con un chaval más riéndose a carcajadas muy sonoramente, y todo su valor se fue como humo sintió que le temblaban las piernas y que un nerviosismo se apoderaba de ella se detuvo un momento le dieron ganas de regresar por donde había venido, pero en eso noto que Víctor ya había notado su presencia y que le decía algo a su amigo porque voltearon a verla al mismo tiempo.
Vio como Víctor esbozaba una sonrisa como de triunfo, a ella le molestaba verle esa sonrisa con aire de arrogancia de machismo y de seguridad y volteando su rostro hacia el otro lado se dirigió a la tienda.
Y armándose de un valor que estaba lejos de sentir entro a la tienda y pidió una coca light y se quedó esperando su cambio, al recibirlo contoneándose deliciosamente se encamino a su salón de nuevo, no había avanzado mucho cuando sintió que una mano la tomaba del hombro y le decía «hola preciosa. «
Ella sabía que era él y sin voltearlo a ver le dijo ”que quieres no tengo tiempo de platicar» tratando de ser seca y cortante.
El riéndose se puso frente a ella esbozando una sonrisa burlona que a ella la hacía molestarse y le dijo «y como ayer puta si tuviste tiempo para mí y hasta gemías como una vil ramera. «
Y ahí se fue todo su valor de la nena quien visiblemente nerviosa le decía a el que bajara la voz casi suplicándole «por favor Víctor no hables tan fuerte te pueden oír» decía la angustiada colegiala.
Y peor aún que los chicos y chicas que pasaban los veían extrañados de que Cielo Riveros estuviera platicando con el vago de Víctor porque eran en la escuela dos seres diametralmente opuestos ella seria, estudiosa, recatada y buena alumna y el un vago, burro y una fichita, por eso Cielo Riveros se angustiaba que todos se enteraran lo que había sucedido con Víctor el día anterior y todo su estatus se fuera por los suelos.
Este sonrió malévolamente y le dijo «entonces puta te espero en 20 minutos allá atrás de la escuela donde está el árbol de mango si no vociferare a todos lo zorra y lo puta que eres. «
Puta esa palabra sentía que le taladraba sus oídos, por que para ella era un gran insulto ser llamada así, podía soportar que la llamaran pendeja, mocosa tonta pero esa palabra puta le sonaba en su cerebro como un eco (puta, puta, puta) toda su seguridad estaba por los suelos en esos momentos, se sentía llena de angustia y nerviosismo.
«Ya lo sabes en 20 minutos la presiono aun mas Víctor y se alejó riéndose ruidosamente.
Se sintió perdida tenía una sensación de vació en el estómago, las piernas le temblaban y un nerviosismo se apodero de ella a sabiendas de que quería Víctor que fuera a ese lugar apartado y solitario no sabía que hacer le daban ganas de salir huyendo no quería ir allá pero si no iba su status seria echado a la basura y seria conocida como una vil puta.
Cuando volteo a la tienda ya no estaba Víctor y aun contra su voluntad lentamente se dirigió al lugar acordado por el cuándo llego lo vio recargado del árbol de mango fumándose un cigarro este se sonrió al verla con esa sonrisa burlona que tanto le chocaba a Cielo Riveros.
«Bien zorrita bien que viniste «le dijo el burlonamente.
«Víctor que quieres de mí, ya déjame en paz» le dijo la angustiada muchacha.
«Te dejare cuando me plazca y me harte de ti cosa para la cual todavía falta mucho preciosa» acercándose a ella y tomándola de su quijada.
«Y sabes ahorita quiero repetir lo que hicimos ayer pero ya sin que nos interrumpa ese maldito timbre, me dejaste bien caliente zorrita y quiero más de ti.»
Le dijo agarrándola de ambas manos, a la horrorizada colegiala.
«No Víctor eso no por favor fue un error, fue una equivocación «le decía la asustada colegiala con su hermosa carita reflejando un miedo atroz.
«Ja ja ja «se reía el caliente Víctor sin soltarle las manos» ¿error? ¿Equivocación?
«Si eso nunca debió haber sucedido»
«No lo creo preciosa mira a pancho el no lo cree así» le dijo a la nena señalando a su erecto pene con la cabeza para que mirara, ella dio un grito ahogado al ver la tremenda erección que no presagiaba nada bueno para ella.
El aprovechando ese momento de espanto para ella la agarro de la cintura fuertemente y la pego a el estrechándola deliciosamente para que sintiera la erección que tenia.
Y trato de besarla, pero ella hacia su cabeza de un lado para otro.
«Noooooooo deejaaameee nooo quiero» al tiempo que al apretarse más contra ella la hacía sentir su bulto enorme, cada vez más gordo, en su entrepierna.
«Noo nnooo otra vez «decía la angustiada colegiala, el caliente chico la tenía agarrada con sus dos manos de su precioso trasero haciendo que la minifalda se le levantara hasta arriba enseñando su bikini blanco y sus tremendas nalgas.
«Ándale mamacita porque te haces la difícil si bien que lo disfrutamos ayer, bueno si quieres a la manera difícil así será entonces» y dando un chiflido salió otro chico detrás de unos arbustos el mismo con el que había estado en la tienda.
La nena se angustio más al verlo salir y ver que la veía con ojos llenos de lujuria y con una tremenda erección en su pantalón.
Y tratando de escapar luchaba con Víctor diciéndole «suéltame, déjame desgraciado «pero no pudo zafarse el tenia mas fuerzas que ella y dirigiéndose a su compañero le dijo «agárrala de los brazos a esta zorra ahorita va a ver lo que es bueno.
El recién llegado el tomo de los brazos jalándoselos hacia atrás dejándola completamente inmóvil y a merced de Víctor, quien ya con las manos libres la tomo de ambos lados de la cabeza y le dio un tremendo beso que casi le succiona la boca a ella, en eso Víctor se separa y da un alarido de dolor.
«Aaaayyyyyyyyy ella lo había mordido en la boca sacándole sangre, este enfurecido estaba a punto de darle un golpe cuando oyeron una voz autoritaria que decía «retiren sus manos de ella».
Los dos chicos tomados por sorpresa la soltaron, viendo que era Claudia y dos fornidos muchachos compañeros de ella.
«Aléjense de ella o podrá pasarles algo desagradable «amenazo Claudia a Víctor y al otro quienes cobardes como eran se alejaron de Cielo Riveros que solo sollozaba en cuclillas en el suelo y diciendo «ya si solo queríamos divertirnos un rato.»
«¿Y que se creen muy hombres abusando de ella incapaz de defenderse de sus acosos?
Ya no le contestaron se retiraron de ahí murmurando su derrota.
Claudia acercándose a su amiga le dijo «ya paso todo, estas a salvo amiga «
pero ella no le contestaba estaba todavía muy agitada y temblando de nerviosismo, cuando por fin levanto la cara y vio a lo lejos que sus acosadores ya se retiraban, no pudo contenerse y rompió en llanto, Claudia abrasándola amorosamente se conmovió al contemplar el alma desnuda de su camarada; se sentó junto a ella, la cobijó entre sus brazos y permaneció haciéndole compañía, hasta haberse desahogado.
Y les hizo una seña a los dos chicos dándoles las gracias en voz baja y estos se retiraron, una hora después ya en su salón de clases las dos chicas platicaban , Claudia le explicaba que ella la vio platicando con Víctor cerca de la tienda y que se le hizo raro por lo que le había dicho ella e intuyo que algo andaba mal al ver los ademanes que el hacía, y a ella verla con la cara agachada y sumisa a lo que el decía y confirmo sus sospechas al ver que ella dirigía sus pasos hacia atrás de la escuela tomando el camino que lleva hasta ese lugar donde la encontró, y no se dirigía a donde estaba ella esperándola.
E intuyendo que algo estaba mal fue por dos compañeros muy amigos de ella del equipo de fut bol americano de la escuela y les pidió que por favor la acompañaran que los necesitaba para algo urgente solo que se retraso por que tuvo que ir hasta el campo a buscarlos que esta hasta el otro extremo de la escuela y que lo demás pues ya lo sabia.
Cielo Riveros abrasándola le dijo «gracias amiga no tengo con que pagarte esto que has hecho por mi».
«No es nada ya sabes para eso somos intimas ja ja ja se rió Claudia «contagiando a Cielo Riveros y así se dispusieron a olvidar ese amargo momento.
Ya la noche había caído cuando Cielo Riveros regresaba de la escuela ella salía a las 8 de la noche pero como se quedaba platicando con alguna amiga y el trayecto de regreso a su casa era de media hora ya eran cerca de las nueve de la noche cuando venía caminando por las sucias y enlodadas calles de esa colonia donde vivía las calles lucían solitarias debido a que la gente se encerraba en sus casas temprano debido a la violencia que imperaba en esa colonia perdida (asaltos, secuestros, violaciones, peleas entre bandas rivales, gente drogándose y tomando en las calles etc.) todo esto afloraba más al caer la noche donde la policía ni se conocía en estos lares era como una tierra sin ley.
Los vecinos se encerraban en sus casa y te podían estar asaltando o asesinando y aun que pidieras auxilio nadie saldría a ayudarte por eso cuando caían las sombras de la noche las calles lucían solitarias y oscuras los pocos faroles de los postes que funcionaban resultaban insuficientes su luz solo iluminaban unos pocos metros dejando ver más allá como una boca de lobo.
La nena de donde se bajaba del bus tenia que caminar todavía 3 cuadras para llegar a su casa por calles solitarias y oscuras, ella en su mente ingenua no le daba mucho temor debido a que siempre hacia el mismo trayecto y nunca le pasaba nada por eso caminaba confiada a pesar de lo tenebroso que se veía el panorama.
Al doblar una esquina choco de frente con dos borrachos dándole un tremendo susto a la nena, estos al ver el angelical rostro de la deliciosa chiquilla y su delicioso cuerpo la miraron con una cara de lujuria y le empezaron a decir vulgaridades » mamacita te cogería toda la vida»; «que tetas déjame mamártelas «; «tienes cara de mamadora» «te gusta parar vergas Cielo Riveros se ponía roja de la vergüenza y de la turbación aceleraba su paso para dejar de oír semejantes palabrotas.
Ya más adelante se paró y trato de calmarse respirando profundamente, cuando noto que alguien se metía en un requiso de una puerta dándose cuenta de que la seguían, sintió que un escalofrió le recorría la espina dorsal dándose cuenta que todavía le faltaban dos largas cuadras para llegar a su casa.
Comenzó a caminar de nuevo apresuradamente asustada por la persona que la venia siguiendo quien sabe con qué intenciones, de vez en cuando volteaba y veía en la oscuridad la silueta de una persona quien ya no se escondía si no que seguía caminando sin preocuparse ya que la chica lo viera, la chica al percatarse de esto apuro el paso ,cada paso que daba la minifalda escolar se le subía más y más hasta mostrar casi las nalgas por la prisa de su paso ante el deleite de su perseguidor ella solo se preocupaba de apresurar el paso y que no la alcanzara su perseguidor ante el inútil esfuerzo de la nena cada vez le recortaba más distancia quien alentado por el espectáculo de la minifalda de la nena que se subía deliciosamente.
Que espectáculo era ver el vaivén de ese par de nalgonas que subían y bajaban deliciosamente por el presuroso caminar de la colegiala, la nena estaba que desfallecía al ver el inútil de sus esfuerzos por dejar atrás a su perseguidor, si no que al contrario cada vez estaba más cerca de ella oyendo con horror el «tock tock» de sus pasos cada vez más cerca de ella.
Al doblar una esquina vio como un sediento ve un oasis en el desierto las luces del billar que eran como un barco en medio de una tormenta ve las luz salvadora del faro, así Cielo Riveros apresuro el paso casi desfalleciendo hacia el billar que funcionaba hasta muy tarde alcanzo a oír el murmullo de la gente que jugaba y la música de una rocola pero cuando estaba a unos 5 metros de llegar y pedir auxilio en el billar sintió una mano que la tomaba del hombro dando ella un grito de miedo.
Por fin, después de muchos empujones, llegaron las nenas a un puesto donde vendían bebidas preparadas y cerveza en vasos desechables de unicel, éste era atendido por 3 chicos de unos 26 años que estaban haciendo preparados algo atareados y por momentos se daban un descanso, ya que por lapsos de unos 5 minutos se quedaban sin clientes, estaban en uno de esos momentos de breve descanso cuando uno de ellos notó a las dos beldades que se acercaban a su puesto, poniendo cara de asombro al notar a las dos hermosas adolescentes.
Uno de ellos no estaba en ese momento, había ido al baño, y el tercero estaba apurado con un pica-hielo haciendo trozos más pequeños.
–-Buenas noches, dijo Claudia al llegar a la barra dándole una media sonrisa coqueta al primero de los cantineros, haciendo que este se pusiera nervioso al tener ante él a dos esculturales nenas, que al estar de frente a él podía apreciar los grandes escotazos de sus vestimentas, dejando los dos pares de redondos senos a tan solo un metro de donde él estaba al otro lado de la barra.
Los ojos le bailaron de un lado a otro, por una parte no quería ser muy obvio en su mirada de recreársela en esos dos pares de redondos senos, pero era imposible no perderse en esos escotazos, que parecía que luchaban por no permitir que escaparan de sus dominios los dos pares de mamables pechos de las chicas.
–-Buu buu eenaass noo noo chee cheess see see ñoo ri ri taass, tartamudeó el cantinero, quien era un chico con unos kilos de más, de lentes de aumento y no muy experto en cuestiones de chicas hermosas.
Tratando de disimular su nerviosismo y su mirada a los escotes de las nenas les dijo:
–-Quéé quéé vaaa vaaaan a too too maar see see ño ño riítas.
Viéndolas a los ojos, pero no pudo sostenerle la mirada a la traviesa Claudia que lo miraba fijamente poniéndolo mas nervioso, al mismo tiempo que él con un trapo hacía como que limpiaba la barra no percatándose de que había un vaso desechable que alguien había dejado ahí con la mitad de cerveza y por la rapidez con que se apuraba a limpiar botó el contenido de ésta, yendo a parar el líquido a un señor que estaba con su esposa sentados en unos bancos frente a la barra platicando.
El chico, al notar lo que había hecho, se llenaba en disculpas tartamudeando aún más con el señor y diciéndole que no pagara nada que la cuenta corría por el, y todo rojo de la cara por su torpeza.
Claudia no pudo reprimir una risita divertida volteando a ver a Cielo Riveros y llevándose la mano a la boca para sofocar la risa al ver al cantinero tan nervioso y rojo de la cara.
–-Ya Clau no te rías, no ves que ya se dio cuenta el muchacho y lo pones más nervioso, él está trabajando ya no te rías.
Pero a la Clau le había dado un ataque de risa que no podía parar y Cielo Riveros al verla que no salía de ese estado le dijo –-ahorita vengo voy a pedir dos refrescos a ver si cuando venga ya te calmaste.
Cielo Riveros al ser una chica que no era burlona ni mala onda le dijo al muchacho, el cual tenía una cara como diciendo trágame tierra, –-por favor nos das dos refrescos de cola
–-Si ,si se se ñoño rita pe permíítatamee.
Y dirigiéndose el torpe cantinero a su compañero que seguía picando hielo en cuclillas le dijo: –-oyee daa dame hieeelo en en estoos vasos.
–-Puta madre gordo ¿qué no te puedes esperar a que lo ponga ya todo picado en la hielera?, le contesto todo mal humorado por el pesado trabajo que estaba haciendo.
El gordo no le contesto nada sólo le hizo señas con la cara, señalándole con movimientos de cejas hacia las chicas.
Éste se levantó de estar encuclillado picando el hielo y lo primero que vio fue el angelical y bellísimo rostro de niña de Cielo Riveros, con esos grandes ojos verdes, para enseguida notar los poderosos y redondos senos de la nena, posando su mirada por unos 5 o 6 segundos en esos dos maravillosos melones duros de la chica.
Ella tenía la vista de lado y hacia arriba, tamborileando con los dedos de su mano sobre la barra esperando las bebidas, el segundo cantinero se acercó secándose las manos con una franela y al ver que la nena tenía la vista hacia arriba y de lado volvió a bajar la mirada de nuevo a sus exuberantes melones, deleitándose mientras se terminaba de secar las manos.
Ella en un rápido movimiento volteó y lo agarró viéndole su escote con la mirada perdida en sus senos, para enseguida volver la vista arriba de nuevo y pensó en sus adentros el por qué siempre atraía a estas clases de gente, acosadores, manoseadores y todo tipo de degenerados (obvio mamacita si te vistes como te vistes y estas tan buena y rica es normal que los machos andarán detrás de ti como moscas a la miel).
En eso sintió que Claudia se ponía a su lado y le preguntaba por las bebidas, diciéndole ella que ya estaban pedidas que ahorita se las servían.
–-Qué andan haciendo tan lindas chicas y tan solas por esta feria, les dijo el segundo cantinero a las dos nenas.
–-Paseando, le dijo Claudia o qué ¿no podemos?
–-Claro preciosas yo solo preguntaba porque es muy raro ver a dos hermosas señoritas solas en este paraje lleno de lobos (machos).
–-No estamos solas mi hermano y mi primo están allá esperándonos, dijo claudia mintiéndole al chico.
Y a continuación le preguntó, sonriéndole sensualmente –- ¿ya están nuestras bebidas?
–- ¿Las bebidas? dijo el chico –-ah si las sodas… apúrate pinché gordo con las bebidas de las señoritas.
–-Aquí tienen hermosas damas sus refrescos, no se preocupen no es nada la casa paga, para nosotros es un honor que nos vengan a consumir a nuestro negocio.
–-Gracias, gracias dijeron las dos chicas y con su cadencioso andar se fueron adentrando de nuevo en el barullo de la feria bebiendo sus refrescos.
El cantinero le dijo a su amigo el gordo, viendo a las dos nenas y el delicioso meneo de sus cortas faldas: –-Gordo no cabe duda, quien inventó la minifalda merece que le demos una medalla universal al mérito!.
Mientras tanto en otro lugar de la feria, no muy lejos de donde andaban las ricas nenas, se oía la voz aguardentosa del cojo Juan.
–-Pero qué culoooooo…qué buen culo mamita!!, le decía a unas adolescentes que tuvieron la mala suerte de pasar cerca de donde estaba el degenerado, que andaba dando vueltas junto con el maestro Tulio viendo la multitud de muchachas que había en la feria.
Las nenas, en respuesta al vulgar y sucio piropo, le dirigieron una mirada mezcla de temor, asco y desprecio, acelerando el paso para alejarse del par de viejos pervertidos, alcanzando éstos a oír que una le gritaba al cojo Juan –-viejo cerdo, seboso, repugnante!!, causando la risa de los dos viejos pervertidos.
–- Desgraciado Juan, qué putañero eres con las chamacas, yo nada más me conformo con verlas y recrearme la vista, estas lindas chamacas están muy lejos de nuestro alcance.
–-Si maestro lo se, pero qué más da decirles lo ricas que están si ya se también que estas pulgas no brincan en nuestro petate, somos demasiados viejos para estas linduras.
–-Así es pinché Juan, ven vamos a mear que ya tanta cerveza me lleno la vejiga, ya siento que me van a reventar los huevos jajajajaja.
–-Qué padre esta todo el ambiente! ¿ya ves tonta? y tú que no querías venir, poniendo a tu mama de pretexto, de lo que te ibas a perder.
Cielo Riveros pensaba en sus adentros «si de lo que me iba a perder, primero la manoseada que me dieron en la fila, luego el viejo de los boletos casi haciéndome una proposición indecorosa y para rematar el espectáculo que les dimos a los cargadores en el puente, si de haber sabido que pasaría todo esto mejor me quedo en mi casa»(y lo que falta todavía preciosa que eso no es todo).
-«Pero bueno ya estoy aquí y ahora al mal tiempo buena cara, ¡arriba ese ánimo Cielo Riveros y diviértete que estás en una feria, no en un velorio!»… se dijo a ella misma, tratando de olvidar los malos ratos y tratando de divertirse de ahí en adelante.
–-Heyy qué te pasa? ¿Por qué te quedas callada?
–-No, por nada, es que pensaba que tienes razón amiga, ya estamos aquí hay que divertirnos qué caray sólo se es joven una vez.
–-Así se habla nena! ya era hora de que despertaras de ese letargo de monja que era un obstáculo en tu vida, mira déjame ir al wc que ya me anda, espérame allá en donde están montando el toro mecánico y regreso en unos 10 minutos.
–-Ok Clau allá te espero, no te tardes.
–-Ufff que alivio!, dijo el profesor Tulio saliendo del baño de varones, qué descanso!, pinché Juan ¿tú no vas a mear?
—No maestro, yo todavía no tengo ganas.
–-‘Ta bueno Juan, mira vamos por otras chelas que la noche apenas empieza.
–-Oiga maestro y el inspector Vicente ¿no nos estará buscando?
–-No lo creo Juan ese pinché viejo depravado está más entretenido con las chamacas que están baile y baile arriba de la tarima , ni se acuerda de nosotros, además cualquier cosa que me llame al celular y listo tú no te preocupes Juan, vamos por las chelas.
Así llegaron a uno de los varios puestos donde vendían cerveza y licor preparado, mientras el profesor Tulio hacía fila para pagar en la caja, el cojo Juan le daba un sorbo a la cerveza y veía todo el barullo de la multitud de gente de todas las edades que iban y venían.
Cuando de pronto la vio y los ojos se le abrieron como dos platos al degenerado por la sorpresa, se quedó como absorto viéndola como a unos 15 metros de él, la nena caminaba con la cabeza agachada como viendo hacia el suelo, esto por que los machos con los que se cruzaba le decían majadería y media y ella trataba de poner oídos sordos a toda las peladeces que le decían, algunos se acercaban a su cara tanto que parecía que le iban a dar un beso, pero no, sólo era para decirle piropos pegados a su oreja subidos de tono.
El cojo Juan alcanzó a verla por un breve lapso de unos 4 segundos por que de nuevo la nena se volvió a perder en la multitud, lento como era para reaccionar se quedó unos 10 segundos pensando si sería ella o era una visión, no estaba muy seguro porque sólo la había visto de perfil por unos breves segundos y porque la nena llevaba la cara agachada, haciendo más difícil identificarla.
Volvió la mirada hacia donde pensó que iría, calculando por el paso que llevaba, dejó el vaso de cerveza en el piso, agarró una silla y la jaló junto a unas cajas de madera que contenían partes de los juegos mecánicos y que no las habían retirado de ahí, con dificultad se subió primero a la silla y después a gatas se subió a las cajas de madera, cuando se incorporó tenía una vista más panorámica a unos 2 metros del nivel del suelo más lo que él tenía de estatura al pararse sobre sus pies, enseguida la alcanzó a ver ya unos 6 metros más adelante de donde la había visto primero, porque a la chica se le dificultaba también avanzar por tanta gente, sólo que ahora la vio de espaldas.
El cojo se llevó ambas manos a los ojos y como no creyendo lo que sus ojos veían se los tallaba con las manos, para enseguida dirigir la mirada a donde caminaba Cielo Riveros quien, con un cadencioso andar de caderas, movía las soberbias nalgotas y pensaba el viejo ya emocionado:
–- Tiene que ser ella, esas nalgotas yo las conozco, tiene que ser ella, se volvía a repetir; nunca ni en sus más remotos sueños hubiese imaginado que la vería ahí en la feria y al parecer, para su buena suerte, creía que andaba sola, el viejo sentía que ese día la suerte estaba de su lado.
El viejo reaccionó cuando el profesor Tulio lo saco de sus pensamientos diciéndole:
–-Y ahora… ¿qué quieres trabajar de chango en un circo pinché Juan? ¿qué madres haces allá arriba? te vas a caer, más con la pata chueca que tienes.
El cojo, reaccionando, se bajó todo apresurado bufando por el esfuerzo que tenía que hacer por su obesidad y por la cojera, se acabó de bajar y le dijo al profesor Tulio todo emocionado:
–-Ufffff… ufffffffff .. ma… ma… maestro, no me va a creer a quien acabo de ver que pasó y solita.
–-A quien pinché Juan ya suéltala no la hagas cardiaca.
–-A la… Cielo Riveros … maestro, la vi que pasó sola caminando dirigiéndose hacia allá, señalándole con la mano la dirección,
–-¿Quéééé? ¿estás seguro pinché Juan? no chingues!! ¿y cómo anda vestida?
–-Pues trae una blusa azul celeste, una mini-falda blanca muy cortita y anda con unas botas hasta la rodilla, fue lo que le alcance a ver maestro.
–-Espérame aquí, y el viejo Tulio salió corriendo apresurado hacia donde le había dicho Juan, estaba tan ansioso por volver a ver a la nena que por el solo hecho de saber que ella estaba ahí y solita sentía una emoción como hacia tiempo no había sentido este degenerado, a sabiendas que si era cierto y se encontraba con ella, como estaban fuera de la escuela y con su tremenda labia ya se la imaginaba convenciéndola para llevarla a un motel y cogérsela.
El viejo se pasaba entre la gente sin pedir permiso, casi empujando a las personas, los que lo veían pensaban que a lo mejor le habían llamado por el celular para decirle de una emergencia en su casa.
El viejo por más que apresuraba el paso y veía con ansiedad hacia delante de él, no veía a nadie con las ropas que le había dicho el cojo Juan y ya dudando un poco pensaba…»¿no será que este hijo de la chingada me agarró de pendejo?, si es así lo voy a mandar a la chingada y no le vuelvo a invitar otra pinché cerveza más».
Ya un poco cansado se recargo en un poste para agarrar aire, en eso vio una escalera de unos 3 metros que estaba recargada hacia arriba en la pared de un local encadenada e iluminándosele una idea se subió para tener un mejor panorama y pensaba… «si ya no la veo me regreso y mando a la chingada al pinché cojo por agarrarme de pendejo».
Se subió y sí tenía un gran panorama de la feria desde esa altura, se agarraba con una mano de la escalera y la otra mano se la llevaba a la frente tapándose los ojos para evitar el reflejo de la luz del poste que tenía cerca.
Pero por más que buscaba con la mirada, con la esperanza de verla, no la veía y sentía por dentro un sentimiento de frustración al sentir que la palomita se le iba de sus garras como el agua se escapa de las manos.
Y peor aún, había un gran carro alegórico al que varios hombres iban empujando, pero se había atorado en un desnivel que había en el suelo y los trabajadores hacían grandes esfuerzos para sacarlo y moverlo de ahí a su lugar donde quedaría guardado, su molestia era que le robaba gran parte de la visión de la feria y no sabía si la nena estaba del otro lado.
Cuando ya estaba a punto de bajarse y mandar a la chingada todo, vio que los trabajadores por fin movían el armatoste y se dijo –-«si no está del otro lado me regreso y de puro coraje me pongo hasta la madre con cerveza».
Lentamente el carro alegórico se fue moviendo y como si viera el viejo una visión celestial por fin la localizo, la jovencita estaba pagando a un vendedor de fresas con crema, sus bellos ojos veían con alegría el rico postre que había comprado, el viejo le leyó los labios cuando dio las gracias al vendedor y le regalo una sonrisa con esos carnosos labios y lentamente se dirigió con su rico movimiento cadencioso de nalgas hacia donde estaba el toro mecánico, lugar donde había quedado de verse con Claudia que había ido al baño.
El viejo Tulio estaba cautivado viendo ese culazo que, al retirarse su dueña, lo movía en forma bastante provocativa, como incitando a que los machos se lo tocaran, con esa redondez perfecta de su cola, haciendo la jovencita, perder la cabeza a más de uno en la feria, incluyendo al viejo Tulio.
Éste, como si fuera a cobrar una herencia, se bajó rapidísimo para dirigirse hacia donde iba la jovencita e interceptarla, llegando al suelo el viejo iba emocionado, en su lujuriosa mente ya se veía en el motel con la deliciosa jovencita metiéndole la verga por todos lados.
Sintió que como en dos pasos llegó a donde estaba el vendedor de las fresas con crema y, con el corazón casi saliéndose del pecho, el caliente viejo se dirigió hacia donde ella se había encaminado, la vio delante de él a unos 10 metros y apresuró más el paso al alcanzar a divisar cada vez más cerca el vaivén de sus caderas y el sube-baja de los cachetes del culo al andar, era sencillamente de infarto.
En eso se le acerca al viejo un vendedor de billetes de lotería que se le planto de frente diciéndole –-ándele patrón llévese un cachito, juega para hoy en la noche y bla bla bla… ya saben cómo son de insistentes estos pinches vendedores de lotería….Deteniendo al caliente viejo un momento en la persecución de su presa
–-No joven, ahorita no por favor, déjeme pasar que llevo prisa.
Pero el molestoso vendedor insistía en sus argumentos de que le comprara un cachito, de que ese era su día de suerte, que no le diera la espalda a la fortuna, etc.. etc.
El viejo caliente, al no poderse deshacer del molestoso vendedor, se canteaba de lado no queriendo perder de vista a la nena, veía con angustia creciente cómo poco a poco se alejaban más esas apetitosas nalgas que prometían, a quien las tuviera, un mundo infinito de placer y lujuria.
Si no hubiese aparecido ese vendedor ya casi la hubiese alcanzado, pero no, ahí estaba sin poderse deshacer del billetero y la distancia que ya le había recortado lentamente se volvía a separar cada segundo más de él.
Su angustia creció cuando vio que la nena daba vuelta a una esquina y desaparecía de su campo visual, eso lo desquicio y dándole un empujón al billetero le dijo:
–-¡Te dije que no cabrón, déjame de estar chingando pendejo!.
Y acelerando el paso de nuevo trató de darle alcance, pero su buena suerte hasta ahí había llegado; poco antes de llegar a la esquina donde dio vuelta la nena se topó con una gran multitud de gente que venían en sentido contrario, no dándole ningún resquicio por donde pudiera pasar para seguir su persecución.
Era la gente que salía del palenque musical el cual, por haberse presentado un famoso cantante, se había abarrotado, engrosando toda esa multitud el, ya de por sí hasta el tope de gente, recinto ferial.
Por más que pedía permiso el lujurioso viejo, era más que imposible seguir por ese camino, fue demasiado para él y pateando el suelo se fue rumiando su derrota, regresando a donde había empezado su loca persecución, viendo al cojo Juan sentado en una ingiriendo cerveza esperándolo.
–-¿Qué pasó mi maestro? ¿por qué esa cara que tiene, que se lo lleva el demonio?
El viejo Tulio dirigiéndose al mesero le dijo:
–-Hey tú, tráeme una corona bien fría.
–-Tenías razón… vi a la hembrita pinché Juan, no era una visión la que viste, y no mames está más buenota la condenada… estoy con lo que me platicaste que te la cojiste, y al verla hoy vestida con esa poca ropa enseñando casi las nalgas y las tetas, me entraron unas ganas de meterle la verga hasta por las orejas, pero cuando casi la alcanzaba se me perdió y estoy que me lleva la chingada Juan.
–-Calma… calma profesor, a esa pollita la vamos a rastrear en toda la pinché feria y la vamos a encontrar, así sea lo último que hagamos.
–-Salud Juan, ahorita nos tomamos esta cerveza y nos vamos a buscarla hasta por debajo de las piedras.
Mientras tanto nuestra hermosa protagonista estaba parada en donde el toro mecánico, que hacia las delicias de chicos y grandes, esperando a su amiga; el toro mecánico tenía alrededor un colchón para amortiguar el golpe de los que caían y tenía un barandal que rodeaba para que nadie se quisiera subir sin pagar.
La nena se puso a esperar a Claudia sintiendo que ya había tardado más de los 10 minutos que le había dicho, veía su reloj y le inquietaba el ver que de su amiga ni sus luces, volteaba a ver a otro fulano que tiraba el toro mecánico divertida cuando en eso sonó su móvil, sacándolo apresurada de su bolsa de mano viendo que era Claudia, quien le dijo que iba tardar un poco por que el baño eran nada mas tres retretes y había una larga fila para poder pasar a usarlos, que no se desesperara.
Acabó de comerse sus fresas con crema y volteando hacia todos lados buscó un bote de basura para depositar la caja y unas servilletas que usó, no divisó ningún bote, en eso vio frente a ella un letrero que decía «deposite su basura aquí» y se dirigió allá, pero para su desconcierto no había nada, sólo el letrero.
Con una mano en su mentón la nena pensaba «bueno y en dónde están los botes de basura», ella por su pulcra limpieza y educación era incapaz de dejar la basura al piso y acercándose a una señora que tenía un carrito de venta de dulces le preguntó por los depósitos de basura.
–-Pues…en la tarde vinieron los de la limpieza niña y se los llevaron para vaciarlos porque ya estaban llenos y desde esa hora no los han traído.
–-¿Y en dónde habrá uno para echar esta basura señora?
–-Allá muchacha en donde están esos andamios desarmados, señalándole la señora, hay una vereda y como a unos 30 metros está un depósito general.
–-Gracias señora, muy amable; y hacia allá se dirigió la confiada chica, notando según se adentraba a esa zona que le dijo la señora, que el lugar estaba casi en penumbras y que casi no pasaba nadie por ahí, por el camino notó que estaban estacionados varios campers, o como les dicen aquí en México casa rodante, de los empleados de la feria distribuidos por todo el terreno.
Sólo pasaban por ahí, muy de vez en cuando, trabajadores de la feria y uno que otro que, al notar que en esa zona casi no había gente y estaba un poco en penumbras, aprovechaba para orinar y no ir a hacer fila a los atestados baños.
La preciosa jovencita, al notar que ese lugar estaba un poco solitario y tranquilo, se quedó ahí, quería por un momento tener un poco de tranquilidad y olvidarse de todo el barullo de la feria mientras regresaba Claudia, además de que tenía una buena vista desde esa zona del toro mecánico y podría ver a Claudia cuando llegara e ir a su encuentro, esto porque donde se puso estaba unos 30 metros atrás del toro mecánico.
El sonido de los grillos y las ranas la relajaban, reconfortándola envuelta en esa paz de la naturaleza.
Al estar casi en penumbras esa zona donde se había quedado la jovencita, no podía ser distinguida por alguien que estuviera en la zona del toro mecánico, si volteaban a ver esa parte sólo verían oscuridad y penumbras, ya que la poca iluminación que había donde estaba Cielo Riveros llegaba del reflejo de las luces de la feria, lo que no pensó la chica fue en lo peligroso de ese lugar para una nena tan buenota como ella, porque no sólo no la podrían ver si le pasara algo, sino que tampoco oírla si gritaba, por el estridente música de donde estaba el toro mecánico, que amenizaba el ambiente.
Sus hermosos ojos verdes poco a poco se habituaron a la oscuridad y unos dos minutos después ya distinguía más, apareciendo poco a poco ante sus ojos cosas que cuando llegó no las veía, el sonido de los grillos la llenaba de paz y tranquilidad.