La abrace mientras seguía hablando, y con una de mis manos empecé a acariciar su espalda, mientras con mi otra mano empujaba su colita hacia mí, para que ella lo sintiera rozando su vaginita por encima de su pantys y luego se deslizaba por medio de sus piernas, ella estaba estática, no reaccionaba ante mis caricias, en ese momento la solté y le quite su blusa, quedó solo en sus pantys, tenía un cuerpo hermoso y me dí cuenta, que ya florecían sus pequeños senos, aún eran pequeños y redondos como dos copos de algodón.
Ese momento era mágico para mí, estaba a punto de hacer el amor con mi pequeña Daniela, pero entonces ella reaccionó.
Daniela: Mire lo que hizo, le dije que no quería que me desnudara me da mucha pena, ya le dije que soy una niña y usted es muy grande, me asusta con todas esas cosas que me dice y de pronto entra mi mamá y nos ve y me regaña. Tengo mucho miedo ahora de hacerlo.
Yo: Te desnude porque te dije y no me dijiste que no, además es normal que te de pena conmigo por estar desnuda, quiero decirte que tienes un cuerpo bello, cualquier hombre desearía estar así contigo ahora, ya te dije que no pienses tanto en tu mamá, no te preocupes por el miedo que tienes ahora, es normal, solo dejate llevar por mí y te darás cuenta que te va gustar cuando lo hagamos, te prometo que le voy hacer con mucho cuidado porque te quiero mucho y no quiero que sufras, quiero que disfrutes tu primera vez, pero quiero que me respondas algo antes de seguir. ¿Tu quieres que siga o prefieres que pare ahora mismo, te gusto que te abrazara?
Daniela: Señor, tengo mucho miedo de hacer lo que me pide, es que soy muy niña y me asusto cuando siento su pene, no se que decirle o no se como decirle, ¿Me quiere quitar mis pantys?
Me dejó atónito su respuesta y más cuando me dice señor, algo que no había dicho antes, estábamos hablando solamente, no la estaba acariciando, quería que ella se relajara un poco y me diera su aprobación.
Yo: Daniela que hermoso lo que me dices, eres tan inocente, no tienes de qué preocuparte, ya te dije que es normal que estés sintiendo miedo, solo quiero que me digas las cosas como las estés sintiendo ahora, no importa lo que sea, si deseo despojarte de tus pantys para poder apreciar totalmente tu bello cuerpo desnudo y ver esa hermosa vaginita que tienes, estoy ansioso de verla para besarla bien rico y hacerte sentir como toda una mujercita, pero me tienes que decir que si quieres que lo haga y te prometo que si te quito tus pantys y no quieres hacer el amor, te comprendo y no me voy a enojar contigo, lo haremos sólo cuando me digas que estés preparada, ¿te parece?
Daniela: Es que no se, ya le dije que tengo miedo, me asusta que me duela mucho, tiene un pene muy grande y yo soy muy niña y si me quita mis pantys usted hace eso que me dijo, por eso no se que decir y me esta dando mucho frío, me gusto un poquito que me abrazara pero me da miedo, ¿usted quiere quitarme mis pantys, si quiere?
Me lo había confirmado, estaba confundida y dejaba que yo decidiera, entonces lo iba hacer, viendo esa hermosa figura que tenía me enloquecía más, no podía esperar más.
Entonces mis manos se colocaron justo en su cintura y empecé a bajar sus pantys muy despacio mientras observaba como iba apareciendo su pubis, se veían unos pequeñísimos vellitos, totalmente hermosa, ella puso sus manos como si quisiera que no siguiera, inmediatamente la mire a sus ojos, pero luego quitó sus manos y finalmente baje sus pantys hasta sus pies, su cuerpo quedo totalmente desnudo ante mis ojos, seguía estática, sin decir palabra y tan solo me miraba, era como recordandome que tenía miedo.
Yo: Daniela, eres una mujercita hermosa no me equivoque, además tus pequeños senos y tu vaginita cubierta por esos vellitos, revuelven todos mis deseos y hace que desee hacerte mía ahora, quiero besar tu boca, besar tu vagina, quiero que devores mi pene con tu boca, no quiero parar Daniela, quiero hacerte el amor ahora, por favor, quiero que me digas que lo deseas, se nos acaba el tiempo y ya debes irte antes que te empiece a buscar tu mamá.
Estaba deslumbrado ante su inocente belleza, ella estaba aceptando las cosas y no se oponía, solo tenía miedo, pero estaba seguro que quería que siguiera.
Daniela: No me diga tantas cosas, es que me da miedo todo eso, no entiendo eso de devorar su pene con mi boca, como así, al fin me quito mis pantys y ahora estoy toda desnuda, ¿entonces si me va hacer el amor?
Sus palabras cada vez confirmaban que lo deseaba, quería vivir esa experiencia, me estaba ofreciendo la virginidad de su bello cuerpo y toda su inocencia.
En ese momento me quede apreciando la belleza de su cuerpo, sus ojos un poco saltones, su rostro delgado y esa sonrisa tímida que dejaba escapar, sus pequeños senos redondos que se parecían a dos botones de algodón, la esbelta figura de su cuerpo, no era tan delgada, su pubis sobresalía un poco y lo adornaban sus pequeños vellos que aparecían tímidamente, sus muslos eran fuertes para su edad, bien formados y su cabello largo que resaltaba aún más su belleza.
Daniela: Porque me está mirando tanto, me hace sentir mucha pena porque estamos desnudos y le he dicho que de pronto entra mi mamá y nos ve así y me regaña.
Yo: Estoy contemplando tu belleza, no había tenido la oportunidad de ver una hermosa niña como tú, eres perfecta, cada parte de tu cuerpo es única, estoy completamente enamorado de tu belleza y feliz porque me permites vivirlo ahora.
Daniela: ¿Todas esas cosas que me dice son verdad o son mentiras?
Yo: Son totalmente ciertas Daniela, estoy feliz por ser tan afortunado de que permitas apreciar toda tu belleza y además, que me dejes disfrutar de tu cuerpo y me contagies con tu inocencia.
Daniela: Yo creo que usted le dice lo mismo a todas las niñas para que se dejen hacer todas esas cosas que me dice a mí.
Yo: Por favor Daniela, ya quisiera, pero es la primera vez que estoy con una mujercita como tú, inocente de todo y además hermosa, es el mejor regalo que me puedes dar Daniela y por eso te voy a compensar con regalos y cosas para tí, como la ropa que te trajimos de la ciudad.
Daniela: Yo no quiero que me diga mentiras para convencerme, además estoy empezando a sentir mucho frío porque estoy desnuda.
Yo: Daniela, dime una cosa, ¿te gusta como me veo desnudo?
Daniela: Yo no sé, para qué me pregunta esas cosas.
Yo: Es importante saberlo Daniela, porque uno no puede estar con alguien cuando no le gusta y si no te gusta verme desnudo, me coloco mi ropa otra vez.
Daniela: Ya le dije que no se ¿a usted le gusta que yo lo vea así desnudo?
Yo: Si me gusta que me veas desnudo, porque cuando esté desnudo, tú también estarás desnuda, veo que disfrutaste que te desnudara completamente.
Daniela: Humm, yo no quería pero usted lo hizo y qué más puedo hacer, pero ya le dije que tengo mucho frio.
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