Incesto

¡Arriba el animo, papá!.

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¡Hola!, soy Tamara y estoy recién en la enseñanza secundaria, mi padre se llama Andrés tiene cuarenta y un años y mi mamá se llama Victoria de treinta y ocho años.     El matrimonio al parecer ya no funciona, los veo cada vez más lejanos, mamá es profesional y está siempre ocupada con su trabajo.     Por esta razón a veces se ausenta por algún fin de semana.     Mi padre se ha vuelto un poco taciturno y creo que él la ama, pero ella ya no, cada vez los veo alejarse más.

 

Tratando de superar los problemas del matrimonio, papá arrendó una propiedad en un balneario de la quinta región donde nos iríamos los tres y seguramente pensaba de recuperar el amor de mamá, pero ella al último minuto se excusó y dijo que no podía venir.

 

Papá se enojó mucho, le vi sufrir y entendí que el matrimonio entre ellos estaba irremediablemente perdido.     Entonces me puse de propósito de animar a papá y darle algún sentido a su vida, rendirlo feliz como cuando él me animaba y me protegía a mí, en los tiempos en que aún era una niña pequeñita.

 

Esa noche papá se puso a beber y por el sonido de su voz parecía ajumado, lo sentí irse a su habitación y mamá salió de casa, tomó su carro y al parecer no volvió.

 

Parecía que el mundo entero se estuviese yendo a una destrucción total, afuera inició una tormenta eléctrica de verano, unos goterones enormes retumbaban sobre el techo, enormes destellos de luz enceguecedora explotaban con estruendosos y asordantes truenos.     Yo estaba bajo las cubiertas y me había acostado sin bragas porque me sentía un poco ansiosa y con deseos de que mi cuerpo me diera un poco de goce, generalmente después de un orgasmo me relajo y toda esta situación de mamá y papá me tenía alterada y confusa.

 

Bajo el edredón que me mantenía abrigada, mi mano comenzó a jugar con mis senos, no eran tan grandes como los de mamá, pero seguramente todavía estaban creciendo, mis pezones me provocaban un ligero escozor que atenuaba pellizcándolos y tironeándolos, mi rajita pequeñita pulsaba y se llenaba de fluidos, metí un dedo y lo saqué mojado, me encantaba saborear mis jugos vaginales.     Estaban totalmente ensimismada en la sensación placentera de mi conchita cuando una tremenda explosión se sintió como si el techo de la casa hubiese estado golpeado por una masa poderosa, salté fuera de mi cama y corrí a la habitación de papá.

—¡Papi! … ¡Papi! … ¡Papá! …

En la obscuridad de su dormitorio tropecé con la cama y caí a su lado, papá ni siquiera se movió, me acurruque a sus espaldas y me calmé, estaba con papá, él me cuidará y ya más nada me sucederá, me abracé a él y aún cuando afuera los truenos y relámpagos continuaban, logre adormecerme al cobijo y cuidado de papá.     Luego de un rato sentí que papá se volvió hacia mí y me abrazó, olía a licor, pero no me importaba, continué a dormir.

 

No sé cuanto tiempo había trascurrido, me había girado en la cama y era papá que estaba pegado a mí trasero, me desperté sobresaltada con las manos de papá sobre mis senos, masajeaba mis pechos y acariciaba mis pezones:

—¡Papi! … ¡Papá! …

Dije en voz baja, pero al parecer papá no me escuchaba, siguió con sus caricias que se sentían muy bien en mis duros pezones.

—¡Mmmmmm! … ¡Papá! … ¡Esto no está bien! …

Pero él no parecía escucharme y yo tampoco lo quería perturbar, comencé a gemir.

—¡Papi! … ¡Oooohhhh! … ¡Papi! … ¡Nooo … por favor detente! …

Sus caricias continuaban sobre mis sensibles senos, mi conchita vibraba y me estaba sintiendo cada vez más caliente, un hormigueo me hacía juntar mis muslos.     Sentí la mano de mi papá por sobre mi cadera, se deslizó por mi vientre y toco mi mojada conchita, su dedo rozó mi clítoris, gemí e inconscientemente empuje mi trasero hacia su pija, sentí la enorme verga de papá pincharme el culo.

 

Su verga crecía y crecía, mis caderas dibujaban círculos sobre esa cabezota que empujaba entre mis muslos, papá dejo de acariciar mi botoncito y empujó su polla entre mis labios vaginales empapados.

—¡Papi! … ¡Despacito … nunca lo he hecho … soy virgen! …

Lo dije suavemente mordiendo mi labio inferior, ansiosa de sentir su polla en mí.     Al parecer él me escuchó y su movimiento fue muy suave, su pene embocó mi estrecho boquete vaginal y lo sentí divino, tenía cierta aprehensión por la penetración, su pene gordito empujaba.

—¡Ay! … ¡Ay! … ¡Ay! … ¡Mmmmmm! … ¡Ay! … ¡Urgh! …

Me dolió un poco, pero en general se sentía muy rico el pene de papá, poco a poco fue colmando mi estrecho canal y no cesaba de hundirse en mí, comencé a mover mis nalgas hacia atrás, papá empezó a moverse más rápido y ya el dolor era totalmente soportable, papá se movía cada vez más rápido, su respiración se hizo más afanosa y sus gemidos se tornaron guturales, casi gruñidos, sus manos aferraban con fuerza mis caderas y me llenaba completamente con su polla.   Estaba a punto de correrme cuando lo sentí estremecerse y tironear de mi clavándome su pija en lo más profundo con mucha fuerza, su cálido semen se vertió dentro de mí, sobrepasada por la sinigual sensación, me corrí estremeciéndome de pies a cabeza:

—¡Oooohhhh! … ¡Papi! … ¡Rocíame con tu lechita caliente! … ¡Lléname, papi! … ¡Lléname! …

Estaba gritando tan fuerte que pienso que hasta los vecinos me escucharon, pero se sentía demasiado bueno como para callar.     Satisfechos, nos quedamos dormidos, sentí el cálido semen de papá escurriendo fuera de mi coño y fue la sensación más hermosa de mi vida.

 

Llegó la mañana del día siguiente y me desperté bastante temprano, vi que papá dormía profundamente, mi coño estaba delicado y pegajoso, no lo había soñado, habíamos yacido juntos papá y yo, me sentía radiante y feliz, me fui a la ducha y luego a preparar desayuno, papá se despertó cerca de las once, entró duchado y vestido en cocina, le saludé con un beso en la mejilla y le digo que voy a preparar mi maleta, había decidido de empacar solo faldas cortas y shorts, creo que no necesitaré bragas, quiero coger con papa en donde el quiera, estoy dispuesta a todo por él, empaco también mi neglige trasparente, quiero que papá pueda siempre ver mi cuerpo a través de esa tela casi invisible sobre mis sinuosidades.

 

Cerca de mediodía salimos de casa hacia la autopista, en dos horas más estaremos en Cachagua, miro por la ventanilla y el paisaje pasa rápidamente ante mí, papá siempre escucha música suave y me adormezco pensando en la exquisita noche en que perdí mi virginidad con papá, él no había mencionado nada sobre lo ocurrido entre él y yo, pero entre mis piernas mi vagina doliente testimoniaba para mí lo sucedido.

 

Llegamos a la casa y nos vamos a nuestros cuartos a desempacar, el resto del día transcurre sin sobresaltos, salimos con papá al supermercado y traemos vituallas para alimentarnos, papá compró varias confecciones de cerveza, vino y algunas botellas de whisky, me sorprendió, pero no dije nada.

 

Esa noche nos sentamos juntos a ver el noticiero en la Tv, papá estaba bebiendo un whisky y yo una fría cerveza, creo que papá no recuerda nada de lo que hicimos él y yo, me levanto.

—Papi … me iré a preparar para ir a dormir …

Subo las escaleras un tanto beoda, me tomé un par de tragos del whisky de papá, me gira un poco la cabeza, papá había apagado la luz principal y teníamos una luz que filtraba de la cocina y la irradiada por la pantalla de la Tv, traje un nuevo trago para papá y me recosté sobre el diván, apoyando la cabeza en las piernas de papá, él comienza a acariciar mis cabellos y sin darme cuenta caigo en un sopor y me quedo dormida.

 

Transcurre un tiempo indeterminado, me despierto boca abajo casi con la verga de papá en mi boca, él se alza y enciende la luz sorprendiéndose no de poco al verme con mi camisón transparente, rápidamente me toma en brazos y me lleva escaleras arriba, me lleva a mi dormitorio y me posa suavemente en mi cama, me despierto cuando él intenta irse.

—¿Papi? …

—¿Qué pasa bebé? …

—¿Te gusto menos cuando no has bebido demasiado? …

—¿Qué quieres decir, cariño? …

—Papi, anoche hicimos el amor … tú tomaste mi virginidad … ¿Te gustaría tener sexo conmigo más a menudo? …

Papá me miro asombrado, me dejó sobre mi cama, se levantó y me miro por largo rato como confundido.     Estaba estupefacto, la nuez de su garganta se movía así como tragaba saliva sin saber que hacer ni que decir.     También yo estaba confundida, pero la forma en que los ojos de papá recorrían mi desnudez, me decía que le gustaba lo que veía, yo comencé a tocarme pensando en su polla.

—Tesoro … no creo que haya sido como tú dices …

—Pero lo fue, papá … y a ti papi, te gustó mucho lo de anoche …

Me siento sobre la cama con mis piernas plegadas, papá no cesaba de mirar mis muslos desnudos y mis senos casi totalmente expuestos por la transparencia de mi camisón, además, con las piernas así dobladas, la rajita de mi chocho era claramente visible y sus ojos brillaban y se movían contemplándome.

—Estaba ebrio … pensé que eras tu madre … deseaba que fuese ella …

—Pero papi, me llenaste el coño con tu lechita y rompiste mi himen … hasta hiciste que me corriera, papi … anoche me hiciste mujer, tú papi …

Papá ya no se atrevía a mirar mi cuerpo, mira hacia el espejo, pero también el espejo le devuelve mi desnudez.     Luce pudibundo y avergonzado, puedo verlo en su rostro que está enrojecido, se da cuenta de que me está mirando a través del espejo y su mirada vaga por la habitación, se niega a mirarme.

—Papi … a mi también me gustó … yo también quise hacerlo … y lo disfruté, papi … fue muy hermoso entregar a ti mi virginidad … fue maravilloso sentirte dentro de mí, papi …

—Cariño … no puede haber sucedido … no lo recuerdo … no lo recuerdo …

El tono de papá cambia y siento que se ha enojado conmigo, no me cree, no resiste la tensión y sale de mi pieza casi escapando de mí, me dan ganas de llorar, pero me contuve, de pronto me sentí muy sola y sin saber que hacer.     Lo único que quería es que sucediera otra vez, fingí dormir, mi coñito estaba mojado por papá y él no me quiere.     Escuché a papá que se iba a su dormitorio, esperé cerca de una hora y sigilosamente me levanté.

 

Me desnudé completamente y me fui a saltitos al dormitorio de papá, la puerta estaba cerrada pero sin seguro, la abrí sin hacer ruido, todo estaba en obscuro, solo una tenue luz se filtraba desde el exterior, suavemente me deslizo bajo su edredón, paso mi mano por su caderas y toco su grueso pene flácido, comienzo a acariciar esa suave y rugosa piel, siento como empieza a tomar consistencia, poco a poco se va poniendo durito y lo masturbo a su completa erección, juego con su verga y toco ligeramente mi clítoris que me hace vibrar, ya imagino la polla de papá dentro de mí encharcado chochito.

 

Papá gime y se gira de espalda, aprovecho y lo monto a horcajadas y lentamente bajo mi ingle sobre su polla enorme, su glande emboca mí túnel amatorio y se desliza suavemente en mi vagina bañada, ¡Genial! ahora está todo dentro de mí, acomodó mi conchita sobre su verga y siento que me llena, estira y ensancha mi panocha, siento un leve dolor que me hace recordar la noche precedente, aprieto mis músculos involuntariamente, es rico tener dentro de mí la polla de papá.

 

Me muevo suave y lentamente como un brizo, gimo y susurro mi placer.

—Sí papi, ssssiiii … folla a tu bebita … estoy caliente por ti, papi … cógeme. Cógeme rico … ¡Oooohhhh! …

Siento que papá se sobresalta justo cuando empiezo a correrme en su dura verga, pero no me rechaza, me aprieta contra su pecho y me folla, me siento feliz, es mío, tiemblo y chillo mi orgasmo, me he estirado entera sobre su cuerpo y ahora me pliego a sus formas, su polla continua dentro de mí, sé que él me está sintiendo, sabe que soy yo y no esconde sus deseos por mi estrecho coñito, me toma de las nalgas, pasa su dedo por mi culito y se apodera de mis glúteos para enterrarme con fuerza su pija, su cuerpo se tensa, se estremece, gruñe, gime y respira con dificultad, unos copiosos chorros bañan mis paredes vaginales, mi músculos reaccionan y estrujo su pene con mi vagina, quiero todo su semen dentro de mí, papá me estrecha en sus brazos y busca mis labios, lo beso, siento su sabor y olor a alcohol, pero no me importa, es mío.

—¡Umph! … ¿Te gustó bebita? …

—¡Mmmmmm!, papi … hiciste que me corriera otra vez … te siento tan bien en mi coño, papi …

Nos quedamos abrazados, siento pequeños calambres en mi coño que me provocan escalofríos, me levanto con intención de regresar a mi cuarto, pero papá me abraza.

—¡Quédate, nenita! … ¡Te amo! … ¡Quédate conmigo, por favor! …

—¡Uy!, papi … yo también te amo …

Nos abrazamos y siento como él relaja su respiración y se adormece teniéndome en sus brazos, para mi es como un sueño y feliz dormito junto a él, me despierto a cada momento como para comprobar que él me tiene entre sus brazos, no quiero que me deje porque yo jamás lo dejaré.

 

La mañana sucesiva me despierto sola en la cama de papá, mi coño todavía gotea su semen, acarició mi labios mayores y el dedo bañado de esperma me lo llevo a la boca, es exquisito el semen de papá, inmediatamente me imagino mamando su verga y sintiendo su lechita en mi boca, toco mis senos, mis pezones están duros, siento la puerta que se abre y es papa que entra con una bandeja y café humeante, unos dulces y bocadillos de pan de molde, un vaso enorme lleno de jugo de frutas.

—¡Buenos días, princesa! … ¿Cómo has amanecido? … ¿Tienes hambre? …

—¡Mmmmmm!, sí papi … me comería un buey entero …

—Bueno … no encontré ningún buey en el refrigerador, así que tendrás que conformarte con estos dulces y bocadillos …

—Se ven sabrosos, papi … gracias, papá …

Le sonrío cariñosamente, mi padre se ve feliz y esto me hace feliz a mí, no lo quiero con penita por mamá, ya que estoy segura de que ella no siente ninguna pena por él.

—Nenita, si quieres dormir un rato más hazlo … yo voy a dar un paseo por la playa … volveré más tarde para almorzar …

—¡Esta bien, papi! … pero me levantaré ahora … ve a pasear y no te preocupes del almuerzo, porque de eso me encargaré yo …

—¡Que bien, nenita! … entonces nos vemos luego …

Me levanté y me pare sobre su cama, papá me miraba boquiabierto, le sonreí y di un salto de gacela y corrí hacia el baño con los ojos de papá pegados a mi culo.     Me duche pensando en los roces de la pija de papá, me senté en la bañera y me masturbe bien dos veces seguidas, no podía sacarme de mis carnes esa sensación maravillosa de esa gruesa verga llenando todos los recovecos de mi vagina, no podía.     Salí envuelta en una bata y papá ya se había ido, me fui a vestir a mi pieza, me puse una remera blanca sin sujetador y una minifalda, por supuesto sin bragas, tanto no había traído ninguna.

 

Papá regresa a la mitad del noticiero, yo ya tengo la mesa puesta, lo beso y siento sus manos en mis nalgas desnudas, papá se sorprende y siento su mano sobre mi panocha.

—¡Uy!, pero si no llevas bragas, hija …

—¡Papi … ni siquiera traje una! …

—¡Guau! … ¿Deveras? … ¡Se te va a ver el coño con esa falda tan corta! …

—¡Lo sé!, papi … ¡Es para ti! …

—¡Guau! … ¡Y puedo ver tus hermosos senos también! …

Siento sus manos bajo mi remera aferrar mis pezones, después su mano derecha baja a mi entrepierna y acaricia mi clítoris, miro como su mano frota mi botoncito y gimo atrapada en sus brazos.     Trato de mirar a papá, pero él esta detrás de mi y me mantiene aprisionada a sus caricias, gimo y veo si puedo alcanzar a papá para besarlo, pero él me está besando mi cuello, gimo y tiemblo, rezongo y murmuro una protesta por no poder alcanzarlo, papá más me estrecha, de repente dos de sus dedos penetran mi coño mojado.

—¡Oh, sí que lo hare, bebé! …

No se a que se refiere, cierro mis ojos y me estremezco con sus dedos moviéndose dentro y fuera de mí, gimo.

—¡Mmmmmm! … ¡Ssssiiii! … ¡Oooohhhh! … ¡Papi! …

La velocidad de sus dedos se incrementa y mis jadeos también, papá me está llevando a la cúspide y él lo sabe.      Me corro tan violentamente que mis piernas se doblan y me voy hacia adelante, los fuertes brazos de papá me sostienen, me deja sentada en el sofá.     Papá saca sus dedos de mi chocho y me los acerca a mi boca, chupo y lamo sus dedos hasta dejarlos completamente limpios.

—¡Que rico es sentir tu sabor junto al mío, papá! …

—¿Deveras te gusta? …

—¡Oh, sí! … Y que quisiste decir con “Oh, sí que lo hare, bebé”, no lo entendí …

—Pues mirando tu rostro, me pareció que no querías correrte, pero yo si quería que te corrieras, por eso lo dije …

—¡Oh, papi! … ¿Cómo puedes pensar que no quiero que me hagas correr? …

—Es lo que me hiciste creer …

Papá me sonríe, luego nos sentamos a almorzar, conversamos de varias cosas y él me dice que quiere que vayamos a comer esta noche, yo pensaba irme a la cama temprano con él, pero si él había hecho otros planes yo lo iba complacer y luego también lo haré cuando regresaremos a casa, terminamos de almorzar, papá se vino a la cocina para beber un café y yo comencé a cargar la maquina lavadora de platos, papá me observaba atentamente porque cada vez que me agacho mi conchita quedaba expuesta a sus ojos.

—¿Qué vas a hacer luego, bebita? …

—Subiré a elegir un vestido para salir contigo esta tarde … puedes venir conmigo y ayudarme, si lo deseas …

—Está bien, cariño … te ayudaré …

Dejé funcionando la maquina y me fui a mi cuarto, papá estaba sentado sobre mi cama.     Comencé a sacar algunos atuendos de mi armario, unas blusas, faldas y los únicos dos vestidos que había traído conmigo, uno de color rojo y otro de color negro, papá eligió el vestido rojo ajustado a mi cintura y muy corto.     Mientras probaba las prendas en mí, noté que papá tiró su pene fuera y comenzó a masturbarse, yo me desplazaba modelando los vestidos contoneando mis caderas y luciendo ante él mi culo y panocha desnudos.

 

No escuché cuando él se levantó y me tiró sobre la cama, me pillo de sorpresa y grite con cierto temor.

—¡Aaarrrghhh! … ¡Papi! …

Me inmovilizó boca abajo y empujo su verga dura en mi coño desde atrás.

—¡Aaaahhhh! … ¡Ssssiiii! … ¡Que rico, papi! …

Por alguna extraña razón papá me dio un par de fuertes nalgadas.

—¡Puta! … ¡Cómete mi polla con tu coño húmedo y caliente! …

Me sorprende su rudeza, me coge con inusitada violencia y mi conchita se contrae repetidamente, siento que me clava su pija muy profundamente, después de unos segundos de desconcierto, le sigo la corriente.

—¡Sí! … coge mi concha con fuerza … soy tu puta … métemelo más adentro … folla el joven coño de esta putilla … cógeme …

Le grito una y otra vez que me folle con más fuerza y papá lo hace, toma mis caderas y sus embistes son profundos e intensos, no puedo resistir y me corro gimiendo fuerte empujando mi coño contra su verga, entonces siento su primer chorro tibio desparramarse dentro de mí, rápidamente él saca su polla de mi conchita.

—¡Date vuelta puta caliente! … ¡Voy a rociar tu hermosa carita de puta con mi esperma! …

Sin siquiera pensarlo me giro y me arrodillo frente a él y papá apunta su pene que dispara borbotones sobre mis cabellos, mejillas, parpados, pechos y mi vestido rojo Ferrari que había pensado de vestir para esta tarde, luego apoya su glande en mis labios y lo chupo y lamo su miembro hasta la última gota como la buena puta de papá.

—Perdona cariño si te llamé “puta”, es solo la calentura del momento …

—No importa papá … yo también me deje llevar … lo sentí muy rico y profundo …

—Sí bebita, realmente genial … No te muevas … quiero hacerte una foto …

—Está bien, papi … pero prométeme que no las enviaras a nadie … excepto a mí, quiero la envíes a mi celu, papi …

—Está bien, tesoro … tu sabes que esto es nuestro secreto … solo tuyo y mío …

Papá me toma varias fotos donde resaltan mis senos, muslos y por supuesto mi inflamada panocha, mí vestido esta manchado de semen, creo que ahora tendré que utilizar el negro.     Papá revisa las fotos que me ha tomado, después se da cuenta de que mi vestido rojo esta arruinado.

—Ve a ducharte, yo te buscaré ropa para que te cambies …

 Regreso a mi cuarto envuelta solo en la toalla, papá no está por ninguna parte, quiero verlo, me visto con la faldita y la remera que él eligió para mí y bajo las escalas, lo encuentro sentado delante a la Tv.

—Papi, me dejaste sola … ¿Qué estas viendo? …

—¡Oh!, bebita … nada, es solo un documental …

Me mira y me tira de un brazo sobre su regazo.

—Ven aquí … quiero ver si tienes bragas …

—¡Ay!, papi … pero si te dije que no empaque bragas … no traje … no tengo …

—Me calientas cuando pienso que caminas así sin bragas, nenita …

—Bueno papi … yo me caliento si tú te calientas …

Siento que su pene se comienza a endurecer, me arrodillo entre sus piernas y empiezo a acariciarlo por sobre la tela de su pantalón, papá me mira y se relaja echando su cabeza hacia atrás, desabrocho su pantalón y bajo el cierre, una suave asta de tibia y suave carne aflora a la luz, lo aferro con una mano y luego con la otra, su glande lustroso cubierto brilla humedecido con líquido pre-seminal, saboreo esa humedad con mi lengua y baño su pene con mi saliva.

 

Tiro sus pantalones hacia abajo y sacando sus zapatos, se los saco dejándolo solo con sus calcetines, papá abre sus muslos y me deja acomodar a lamer su pene, le gusta ser mamado y a mí me encanta su pene en mi boca.

—¡Mmmmmm! … Que bien lo haces, cariño …

Mi cabeza sube y baja, sube y baja, sube y baja … estoy compenetrada a hacerle la mejor mamada a papá, una que ni siquiera mamá jamás le hizo, su olor y su sabor me tenían embriagada de placer, nada al mundo podría detenerme, nada … ¡Mierda! mi celular, no sabía si responder o no, papá resolvió por mí.

—Nenita, alguien te está llamando … contesta … después continuaremos …

Un poco de mala gana tomo el teléfono y es mi mejor amiga, Sandra.

—¿Por qué me llamas en este momento? … ¡Estoy ocupadísima! …

—¡Oh!, Tamara … lo siento … pensé que estabas de vacaciones y libre …

—¡Pues te equivocaste! … ¡Tengo un asunto muy importante que concluir! … ¿Dime que es lo que quieres? …

—¡Ay! No seas pesada, quería saber como te ha ido con tú padre … me habías dicho que ibas de vacaciones solo con él … tu sabes que mi sueño es vacacionar a solas con mi propio padre …

Me recordé que mi querida amiga, compartía conmigo fantasiosas elucubraciones incestuosas que involucraban a nuestros padres.     Entonces se me ocurrió de repente burlarme de ella, mostrando la polla de mi padre, puse la mano sobre el micrófono y se lo dije a papá.

—Es Sandra, mi amiga … quiero que me vea con tu polla en mi boca …

—¿Estás loca? … ¡Nadie debe vernos en esto! …

—Pero ella es diferente … también quiere hacerlo con su papá … quiero mostrarle lo que se está perdiendo …

—¡Ay, Dios! … Todas locas las jóvenes de ahora …

—¡Papi! … No soy loca … solo caliente por ti, papi …

—Bueno, como sea … hazlo …

Rápidamente hago la video llamada.

—¡Sandra! … ¿Estás ahí? … ¿Me puedes ver? …

—Sí … te veo … ¿Qué pasa? … ¿Qué estás haciendo? …

—¡Espera! … Ahora te muestro …

Enfoqué el rostro de papá, éste movió su mano en un gesto de saludo y luego hice correr la cámara hacía su lustrosa polla.

—¿Pero que es eso? —Dijo Sandra.

—Es una polla —Le respondí.

—Pero ése es tu padre … ¿Es esa la polla de tu padre? —Me dijo asombrada.

—Sí, querida … es su polla … ¿No te parece hermosa? —Le dije.

—Bueno, sí … pero ¿Qué estás haciendo? —Preguntó con un dejo de envidia en su voz.

—¿Quieres verlo? … Observa … —Le pase el celu a mi padre para que me grabara y agarré su rugoso escroto y comencé a lamer su verga desde la base hacia arriba a su bulboso glande.

—¡Guau! … —Dijo Sandra viéndome lamer del mismo modo varias veces la hermosísima polla de papá, mi padre gemía y movía su pelvis rítmicamente acompañando los movimientos de mi cabeza que continuaba a mecerse arriba y abajo por todo el largo de su verga.

—¡No veo! … ¡No veo nada! —Decía mi amiga, ya que papá en su calentura había dejado caer el celular y con sus dos manos aferraba mi cabeza haciéndola mover con fuerza sobre su pene, como pude agarré el celu para seguir mostrándole mi mamada a mi mejor amiga.

—¡Ahora sí! … ¡Pero no te muevas tanto! … ¡No logro ver bien! … ¡Te estás moviendo! … ¡Pero no veo! … ¡Otra vez no veo nada!

Ésta vez yo había dejado caer el celular, papá gruñía y explotaba dentro de mi boca, sus borbotones me hacían toser y casi ahogar, pero no habría mis labios para nada, quería engullir toda esa lechita de papá que llenaba mi boca y colmaba de placer mi paladar sintiendo ese exquisito sabor de él.

—¿Tamara? … ¿Tamara … estás ahí? …

Sandra una y otra vez invocaba mi nombre queriéndose enterar de cuanto sucedido, recobré un poco mi compostura y tomé el celular para responderle.

Sandra … estoy aquí no me he ido … es solo que papá se corrió en mi boca …

—¡Guau! … ¡Genial! … ¿Y cómo estuvo eso? …

—Tú lo dijiste … ¡Genial! … ¡Exquisito! … ahora déjame que papá y yo seguiremos haciéndolo …

—¿Hacer qué? … ¿Qué piensan hacer? … ¿No me digas que harás el amor con tú padre? …

—No te lo diré porque ya lo hemos hecho varias veces …

—¿Te has follado a tú padre? … ¿Tú padre te ha follado a ti? …

—Ambas … no hay nada más rico que estar con él … ya te contaré otro día … déjame ahora …

—¡Oh! … esta bien … chau …

Papá estaba aletargado con sus piernas abiertas y su largo y grueso pene apoyado en su vientre, parecía que todavía goteaban algunas gotas de lechita de él, lo agarré y lo estrujé en mi labios.

¡Mmmmmm! … ¡Que rico que eres, papá! …

Papá gimió, pero no se movió, casi en un susurro me preguntó.

—¿Te ha gustado, nenita! …

—¡Papi, eres delicioso! …

—También para mí fue agradable … sabes mamar mejor que tú madre … iré a descansar ahora, recuerda que luego iremos a cenar afuera … prepárate para las nueve … a esa hora nos iremos …

—Está bien, papá … estaré lista a esa hora …

Subí a mi cuarto y mi coño seguía bañado y caliente, me recosté sobre mi cama y me acaricié mi vulva hormigueante hasta que logré terminar con ese cosquilleo abrumador, dos potentes y exquisitos orgasmos más tarde me sumí en un letargo reparador.

 

Pocos minutos antes de las nueve, descendía las escaleras vistiendo mi atuendo negro entallado, acentuaba mis exuberantes curvas, mi tetas lucían ligeramente aplastadas y se dibujaban claramente mis pezones diminutos, papá no me quito ojo de encima, desde que puse pie en el primer peldaño, hasta cuando no me pare frente a él, estiro su mano, yo la tomé al vuelo y me hizo dar una vuelta completa.

—Luces muy bella, nenita … también mucho más alta …

—Son los tacones de mamá … me traje un par de sus calzados …

—Estas estupenda … preciosa como una princesa …

—Gracias papá …

Papá ya había llamado un taxi el cual ya estaba fuera de casa esperándonos, papá le dio instrucciones y nos fuimos a nuestra cena.     No conversamos mucho durante el trayecto, pero el conductor no cesaba de encuadrarme en su espejo retrovisor.     Algo parecido sucedió en el restaurante, me pareció que todos se giraron a mirarme, me tomé del brazo de papá orgullosa de ser su pareja esta noche.

 

Como restaurante italiano, nos servimos unas pastas con marisco, unos pulpitos fritos sabrosísimos, el todo acompañado de un exquisito Chablis muy helado.     A la hora del tiramisú, mi cabeza había comenzado a girar y mi chocho a pulsar que me ha compelido a apretar mis muslos en busca de un desahogo, lo único que deseo es regresar a casa y follar con papá.    Pero papá quiere hacerme sufrir.     Sentada frente a él siento su pie con calcetín rozar mi muslo.

—¿Pero que haces? …

Lo digo casi en un murmullo, él me mira y se sonríe, él sabe que estoy sin bragas y su pie empuja en medio de mis muslos, lo siento que toca mi monte de venus, no puedo reprimir un gemido, por suerte estamos en un ángulo del restaurante a la salida de la cocina, hay un separé que nos deja con una cierta privacidad, pero de espalda a nosotros hay otra mesa con cuatro personas cenando.     Al parecer la situación divierte mucho a papá ya que sigue empujando su pie en mi ingle, me muevo un poco nerviosa, pero mi movimiento me hizo casi ensartarme en el dedo gordo de papá, gimo, cierro los ojos y gimo, papá comienza un mete y saca con su dedo, me aferró a los costados de la mesa, se acerca el camarero.

¿Se siente bien, señorita? …

Que le podría responder con un dedo encajado en mi coño, lo miro y le sonrío.

—Quizás demasiado vino … pero estoy bien … gracias …

Me vuelvo hacia mi papi, casi ríe a carcajadas, apenas se contiene, su pie sobajea mi clítoris y yo lo miro casi suplicante.

—¡Por favor, papi … vámonos a casa! …

Llama al camarero y le pide la cuenta, es el momento que aprovecho para ir al baño, el camarero se vuelve a mirar mis piernas son visibles por el vestido levantado por el pie de papá.   Luego de dejar una generosa propina le pide nos llame un taxi y nos avise, la casa ofrece una generosa copa de brandy que papá bebe ávidamente, yo solo pruebo a beber, pero lo encuentro demasiado fuerte para mi gusto, el camarero nos hace seña de que el taxi nos espera a la salida, por fin nos vamos de regreso a casa.

 

Papá palpa mis muslos sobre el vestido y luego mete una mano bajo la prenda, su mano es suave y tibia, inmediatamente abro un poco mis muslos para él, me siento muy excitada, papá me toma y me sienta en su regazo, sube el vestido hasta mi cintura dejándome desnuda, el conductor comienza a mirar cuando el olor de mi coño comienza a llenar el aire, me abrazo a papá como una nenita desvalida y gimo, me quejo y tiemblo con dos de sus dedos follando mi coño, bastan solo unos minutos y me corro apretando mis labios contra su boca para no gritar, el conductor no cesa de mirarme por el espejo y cada vez que se detiene a un semáforo, se gira en el asiento para mirarme y mueve su mano bajo el volante, no sé si se masturba o solo acomoda su verga erecta, pero tampoco me importa, estoy feliz en los brazos de papa, llegamos a nuestra destinación y papá despacha al taxista fisgón, inmediatamente entramos a nuestra casa.

 

Apenas traspasamos el umbral de casa, papá se me vino encima besándome y tocandome por todos lados.

—¡Ay!, papi … vamos a la cama …

—¡Eres una puta caliente! … ¡Te corriste en el taxi! … ¡Ahora tendrás lo que mereces! … ¡Una pija en culo! … ¡Eso es lo que tendrás … ahora mismo! …

Papá metió sus manos sobre mis glúteos y agarró mi vestido y lo arremangó por sobre mi cabeza y me lo quitó dejándome totalmente desnuda, luego su boca se apoderó de mis pezones y los succiono con fuerza, me puse muy nerviosa, pero sus caricias toscas y rudas me estaba haciendo vibrar mi conchita, apreté su cabeza en mis pechos y gemí deseosa.     Papá se deslizó a chupar mi vientre y el borde superior de mi chocho, golpes de electricidad recorrían mi cuerpo, de pronto sentí sus dedos recorrer la hendedura entre mis nalgas y un dedo probó la rugosidad de mi pequeño orificio y me hizo contraer mis glúteos placenteramente.

—¡Méteme tus dedos, papi! …

—¡Te gusta que te escarbe el culo, ¿eh? Putita mía…

—¡Todo lo que tú me haces me gusta, papi! …

Mi padre me hizo girar y su lengua acaricio mí ano, yo puse mis manos en mis nalgas y las abrí para él y por fin sentí su tibia y húmeda lengua acariciando mí culito.

—¡Ay!, papi … que rico se siente … sigue … cómete mi culo …

Me agache a noventa grados y papá entendió mi intención, comenzó a chupar y lamer alternadamente mi conchita y mi trasero.     Papá me llevo al paroxismo, estaba a punto de estallar en otro orgasmo cuando el se levantó y me arrastró al sofá, me hizo arrodillarme y plegarme hacia adelante, lo sentí que se deshacía de sus pantalones rápidamente, luego se dedico a lamer con ahínco mí expuesto trasero al tiempo que tres de sus dedos estaban empeñados en un mete y saca vertiginoso.

—¡Ya, papi … métemelo! …

Estaba con mi corazón en mi garganta, tenía miedo y deseos por mi padre, la virginidad de mi culo también sería para él, quería sentir su poderosa verga horadando mi recto, violar mi esfínter y adentrarse en mis vísceras calientes, lo temía y lo quería en ondas de sensaciones y pensamientos contrapuestos, pero no había espacio para dudas, con certeza él prendería mí culo virgen, yo estaba dispuesta y expectante.

—¡Ahora, papi … métemelo ya! …

Papá escupió su mano y me pasó sus dedos por mi trasero, luego sentí su glande apoyarse entre mis nalgas, separé mis rodillas y levanté un poco más mí estrecho culo, comencé a relajarme lo más que pude, sabía que tendría dolor, pero si no colaboraba podría ser peor, volví a abrir mis nalgas con mis manos, la bulbosa cabezota de su pene comenzó a empujar.

—¡Ay!, papito … despacito … ay! …

La presión a mi ojete anal aumento poco a poco, empujé hacia atrás, papá tomó mis caderas y me tiró contra su polla, un par de veces resbaló, pero papá volvía a intentar, agarró su duro pene con la mano y empujo con todo el peso de su cuerpo y mí culito se abrió como cuando florece una flor en primavera, involuntariamente mi esfínter se contrajo como para dar la bienvenida a ese lustroso intruso, papa continuó a empujar mientras yo estoicamente mantenía mi culito alzado y abierto para él.

—¡Oh, papi … me vas a partir en dos! …

—¡No, hijita … no sucederá … tu culo se ve enterito y fantástico! …

Tiernamente papá me había llamado “hijita”, me gustaba tanto como cuando me llamaba “puta”, él es mi padre, le pertenezco, de sus cojones salió la semilla que me dio la vida, soy su creación, soy toda de él y para él.

 

Muy pronto sus bolas hicieron contacto con mi glúteos, papá estaba todo dentro de mí, descansó y dejo que mi esfínter se acostumbrara al grueso de su pene, suspiré y gemí aliviada, me giré a mirarlo, me encantó su mirada caliente y lujuriosa, estaba enterrado todo en mi culo y se veía que le gustaba y lo disfrutaba, le sonreí y me acomodé a gemir cuando él empezó a follar mi culo con cortos embistes, mis nalgas comenzaron a temblar, no lo podía creer, me corriendo con la pija de mi padre en culo.

—¡Aaarrrggghhh!, papi … ¡Uy!, papi … ¡Ssssiiii!, papito … ¡Ssssiiii! Dáselo todo a tu hijita putita, papi … Ssssiiii dámelo todo … que rico que se siente! …

—Lo tienes todo adentro y es endiabladamente estrecho tu culo … me voy a correr en tu culo, putita mía … te voy a llenar tu estrecho ano con mi lechita … ¡Toh! … ¡Toh! … ¡Toh! … ¡Tómalo todo … cómete mi pija en tu culo sucio … ¡Toh! …

Mi padre se corrió copiosamente en mí, me hizo arquear mi espalda y gritar estremecida en mi orgasmo, estaba tiritando de pies a cabeza con su gruesa polla enterrada en lo profundo de mi culo, la sentía pulsar dentro de mi y bañarme con su semen tibio.

—¡Aaarrrggghhh!, papi … siento tu lechita que me llena, papi … la siento … me estas llenando todita, papi … sigue, papi … dame más … sigue hasta la última gota, papi rico …

Empujé con todas mis fuerza hacia atrás, mi papá me había tomado de las caderas y con gruñidos y quejidos me ensartaba una y otra vez su verga dura que rociaba mi angosto recto.     Quedé exhausta y con mi respiración irregular, mi corazón latía a toda máquina, mis manos estaban crispadas en el respaldo del sofá, todavía lanzaba gruñidos y gemidos guturales sintiendo el roce de la gruesa verga de papá.

 

Su pija latía en mí, la sentía no tan durita, pero consistente, fue entonces que me levanté, su verga salió disparada de mi culo con un sonido nada elegante, un pedo increíble, antes de que papá reaccionara, lo empuje sobre el diván y me agache a chupar su polla, papá hizo un gesto como si la tuviera muy delicada, me recordé de que mi clítoris también queda muy sensible después de correrme, así que mis lamidas fueron más tiernas, se sentía fabuloso su pene en mi boca y lo mejor es que se estaba poniendo más y más durito a cada segundo, cuando lo sentí sólido y fuerte, monté a papa a horcajadas en sus muslos, le puse mis pechos al alcance de su boca, aferré su pene y lo apunté a mi agujero goteante de semen, entró fácilmente y me empalé una vez más en su verga, papá me mordió un pezón que me hizo doler, pero al mismo tiempo me estrecho sintiendo la envoltura de mi recto alrededor de su polla erecta.

 

Lo cabalgué largo rato, no quería que jamás terminara esta sensación de completez que su verga me brindaba, lo sentía entrar y salir de mi culo suavemente, me corrí dos veces más antes de que mi padre estirara sus piernas y tensara sus músculos para llenarme otra vez con su semen cálido.

—¡Oh!, papi … eres magnifico … tú hijita putita se corrió dos veces más con tu pene enterrado en el culo … quisiera que nunca dejáramos de follar, papi … me haces tan feliz …

—También tú a mí, hija …

Las dos semanas pasaron volando, casi prefiero que me lo meta en el culo a diario, es una sensación tan diferente a coger por el coño, creo que me estoy haciendo adicta a prenderlo por mi trasero, ni siquiera me duele y la verga de papá es muy grande y mi coño es más delicado.

 

Al regreso papá se junto con mamá y acordaron iniciar un proceso de divorcio, yo no soy todavía mayor de edad, pero tengo edad de poder elegir con quien de los dos quedarme … y adivinen a quien elegí …

 

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¡Oh!, dulce adolescencia.
Inocencia adolescente.

Nadie le ha dado "Me Gusta". ¡Sé el primero!