Incesto

¡Oh!, dulce adolescencia.

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Un día cualquiera mientras salía de la ducha, mi madre entro de repente al baño y paso junto a mí como si fuera transparente, no me molesté mucho en cubrirme pues hasta el año pasado ella normalmente me bañaba todas las tardes, pero había terminado la enseñanza básica e iniciaba una nueva etapa en la enseñanza media, mamá dijo que estaba lo suficientemente grande como para bañarme yo solo y nunca más me bañó, ahora quisiera saber yo como alguien se puede enjabonar la espalda sin ayuda.    Hace meses que no me enjabono la espalda, cuando se lo hice notar a mamá, ella compró un escobilla con un mango largo y me dijo que la usara para eso y se olvidó de mi y de mi espalda.     Ahora por una extraña razón irrumpe en el baño justo al momento que intento secar mi pene erecto, que tampoco entiendo porque se tiene que poner duro cuando me ducho.     Mamá apunta con sus dedos y finge un disparo, yo me siento afectado y cubro mi pene.  Cuando va saliendo mira mi polla y dice.

—¡Se ve rico como para darle un par de mordiscos! …

Entendí que se trataba de una forma de decir, una broma nada más y sin pensarlo dos veces eché mis caderas hacia adelante y le respondí.

¡Mami!, es todo tuyo … yo estoy aquí … cuando quieras …

Mamá se detuvo en seco, pensé que me lanzaría una reprimenda de esas que solo ella sabe, pero no, se volvió, se inclinó y tomó mi polla en su boca, la sensación inenarrable e indescriptible, la suave y tibia boca de mamá mordiendo mi verga.      Mordió un par de veces ligeramente y luego intento levantarse, dulcemente la retuve con delicadez y le dije.

—¡Mami! … de nuevo … eso estuvo muy rico, mami …

Ella se sorprendió y titubeo por un instante, volvió a cerrar sus labios alrededor de mi verga y me mordió delicadamente, mi cuerpo reaccionó y temblé lanzando un gemido, mamá comenzó a chuparme la verga, pasando su lengua por mi glande, estas eran sensaciones nuevas que jamás había sentido ni tenido con nadie, me estaba poniendo muy caliente, hubiese querido tomar su cabeza y meterle mi pija más hondo, pero no tuve valor para hacerlo, mamá se detuvo y dijo.

—¡Ya, basta! … no podemos exagerar …

Me quede impactado, nunca había experimentado algo así, mamá me miraba con ternura.

—¡Mami!, se sintió increíble …

—¿Porqué? … ¿No habías probado nada igual? …

—No, mami … nunca …

—¡Hijo, dime la verdad … ¿Nunca has tenido un orgasmo? …

—¡Te lo juro, mami! … nunca … ¿Cómo funciona eso, mami? …

Mamá me miró intensa y pensativamente a los ojos, al momento siguiente la tenía arrodillada frente a mí llevándose mi verga a su boca.     Empezó a chupar ávidamente.     Mi verga creció y se puso más caliente.     De repente se me pelaron los cables, hice como un cortocircuito, mis piernas temblaban y algo explotó dentro de mi y de mi polla comenzó a salir algo y a cada rociada, yo apretaba mis glúteos como para darle un impulso, la boca de mamá me succionaba con fuerza, estaba cómo loco sin saber que me estaba sucediendo, me afirmé en la cabeza de mi madre y ella me mantuvo firme por mis glúteos y mi polla enterrada en su boca.     Creo que ese fue mi orgasmo.   Mi madre me había hecho acabar en su boca.      Mamá se levantó y estuvo conmigo acompañándome en mi desesperación por respirar y volver a mis sentidos.     Mi madre me miraba con sus ojos brillantes, se le veía contenta, luego con voz severa me dijo.

—No te vayas a ir jactándote con tus amigotes de esto … no puedes hablar con nadie de esto … además, jamás volverá a suceder nuevamente … ¿Lo entiendes? …

Yo en realidad estaba en una burbuja fuera del alcance de cualquier expresión, opinión, consejo o reprimenda.     No entendí nada.     Me quedé ahí pasmado, feliz, con pocas fuerzas, todo mi cuerpo estaba en un trance exquisito de bienestar.     Podía haberse terminado el mundo en ese instante y quizás no me habría tocado a mí.      Vi a mamá salir del baño e irse a sus quehaceres, yo terminé de secarme y me fui a los míos.

 

Lo sucedido con mamá no podía sacármelo de la cabeza, ella sabía hacerme cosas que yo no podía hacerme solo, la necesitaba, aunque me resuelva el asunto con otra escobilla larga, pero debo pedirle que repita lo que me hizo la última vez.     Casi una semana después sentí a mi madre duchándose, sin pensarlo mucho me desvestí y me presenté ante ella, mamá me miró sorprendida quizás porque cosa, me dijo.

—¿Y tú? … ¿Qué quieres aquí? …

Nunca había tenido la ocasión de ver a mamá desnuda, sus tetas eran grandes y su entrepierna ensombrecido por rizos obscuros, pero que permitían ver claramente la rajita de su coño gordito.

—¡Mami! … quiero que me hagas como la otra vez … ¿puedes hacer eso para mí? … fue tan increíble, mami …

Mamá me miró un poco enfadada y dijo.

—¡Lo sabía! … ¡Acércate! … metete aquí …

Me metí con ella bajo la ducha, mi pene estaba duro como fierro, ella lo tomó en sus manos y comenzó a jalarlo y apretarlo, a ratos suave a ratos muy rápido, su mano se movía arriba y abajo, sus caricias eran increíbles, mi polla estaba a menos de cinco centímetros de su vulva peluda, mi glande casi tocaba sus vellos púbicos.     Resistí solo unos minutos y me chorreé y chorreé con violentos disparos de semen sobre el vientre de mi madre, estos escurrían por su piel hacia sus muslos, mamá estrujó mi pene hasta que no salió más esperma.      Mamá volvió a abrir la ducha y se lavó ella y me lavó a mí.      Así fue como aprendí a jalar mi verga y a masturbarme, practica que comencé a ejecutar casi a diario.

 

Varías semanas después, estaba recostado en mi cama masturbándome con unas revistas de papá, mamá abrió mi puerta, llevaba un tiesto plástico lleno de ropa sucia, como estamos en verano y hacía calor, ella vestía solo un bikini azul, se quedó mirándome.

¡Ya!, hazlo rápido … tengo que echar a lavar esa ropa también …

Juro que trate por todos los medios de correrme rápido, la tierna mirada de mamá se torno impaciente y menos ganas de correrme me venían.

—¡Adelante! … que no tengo toda la mañana para esperarte …

Continué a menear mi pija más y más rápido, pero no había caso, no me venía y mamá dijo entonces.

—¿Quieres que lo haga yo de nuevo? …

—¡Sí!, mami … por favor …

Se acercó a mi cama, puso su delicada y suave mano alrededor de mi pija y comenzó a masturbarme.      Mamá dejó la puerta abierta.

—¿Papá no está? …

—Salió y no volverá antes de la hora de almuerzo …

Mamá se acostó a mi lado y comenzó a chupar y lamer mi polla, me excitaban las caricias de mamá y quise sentir su piel, comencé acariciando sus longilíneas piernas, poco a poco subí a acariciar entre sus muslos, pero ella inmediatamente me quito la mano.     Lo intente de nuevo, con más decisión y bajé la parte inferior de su bikini y rocé sus labios vaginales, mamá intento quitar mi mano, pero yo tomé su mano y se lo impedí, mis dedos rozaban una y otra vez los labios calientes de su concha.      Cuando logré meter mis dedos entre sus pliegues, mamá dio un gemido sintiendo mis dedos dentro de su encharcada vagina.      Mamá intentaba resistirse, pero ya no luchaba con fuerza.      Puse mi cabeza entre sus piernas y mi boca alcanzo su chocho, saqué la lengua y comencé a lamer su coño tal como lo había visto hacer en un porno.

 

Repentinamente ella dejo de luchar y empezó a acompañar mis lamidas con gemidos y movimiento de su pelvis.      Su mano seguía masturbando mi pene.       Al parecer hice contacto con su clítoris, mamá chilló y apretó mis mejillas con sus muslos.     Se saco mi polla de la boca y sus gemidos se hicieron más intensos, ya no me chupaba ni masturbaba, solo gemía y se aferraba a mis piernas.      Estaba como loca y sus piernas se abrían y cerraban en mi rostro, le quité por completo la parte inferior del bikini y me coloqué entre sus piernas y toqué sus labios inflamados con mi glande, ella reaccionó.

—¡No! … ¡No! … basta … no puedes hacer eso …

—¡Mami! … Solo un poco por favor … Tú también lo quieres …

 Seguí tratando de empujar mi verga en su coño húmedo, mi madre trataba de cerrar sus piernas.

—¡No por favor! … Es demasiado peligroso … No estoy tomando anticonceptivos … si al menos tuvieras un condón …

Entonces me recordé de que me habían regalado un condón hace unas semanas y lo tenía en un bolsillo del pantalón.

—Espera, mami … tengo uno …

Agarré mi pantalón y trajiné mi bolsillo mostrando a mamá un condón, ella gimió y se relajó, saqué el preservativo del plástico que lo envolvía y traté de ponérmelo, pero mi inexperiencia hizo que se rompiera, no le dije nada a mamá, me lo puse así roto, mamá abrió sus piernas y le clave mi pija hasta el fondo, mamá volvió a gemir y me apretó a sus pechos.

—¡Apúrate que puede venir tú padre! … ¡Y recuerda solo un poco! …

Comencé a cogerla con todas mis fuerzas con un mete y saca furioso, ella empezó a gemir cada vez más fuerte, mamá comenzó a mover su pelvis tan rápido como yo, chillaba y se movía demencialmente.

—¡Ssssiiii! … ¡Ssssiiii! … ¡Cógeme fuerte! … ¡Más! … ¡Házmelo más fuerte! …

Y lo hice, mis embestidas eran feroces contra su coño, grito y chillo hasta enterrarme sus uñas en mis brazos.

—¡Ven dentro de mí, hijo! … ¡Córrete dentro de tu madre! … ¡Ssssiiii, dame tú lechita! …

Comencé a rociar sus paredes vaginales con mi semen, hundí profundamente mi polla en su coño que pulsaba y estrujaba mi pene, me corrí dentro de ella a mares, fueron casi treinta segundos de chorros copiosos que llenaron su concha.      Apenas lo saqué mamá miro horrorizada mi pija que chorreaba semen sobre sus vellos púbicos.      Se fijo en el condón arremangado en mi pija.     Se levantó atónita.     Me miro enfurecida.

—¡Pobre de ti si me dejas preñada! …

Salió de mi cuarto chorreando semen por sus piernas, su culo se veía precioso.

 

Pasaron varias semanas y mamá casi no me hablaba.     Papá organizó un viaje a la playa en un sector donde vamos normalmente por su privacidad y tranquilidad.      Siempre hay pocas cabinas para cambiarse, entonces papá me empujo a mi y a mi madre a una cabina y él se metió en la otra, mi madre quiso decir algo, pero papá había desaparecido en su cabina.     Dentro de nuestra cabina mamá se desnudó rápidamente, vi su cuerpo voluptuoso y no me pude reprimir pensando a nuestra última vez.     La empujé contra la pared y me arrodillé frente a ella.     Ella trataba de resistirse sin hacer mucho ruido, ya que papá estaba en la cabina de al lado y podría escucharla.     Intento apartarme, pero inútilmente.     Aferre sus manos y la obligué a no moverse, mi lengua encontró su coño, a los pocos segundos de lamer ella comenzó a gemir, luego dejo de resistirse, mi lengua había alcanzado su clítoris y se lo chupaba con deleite sintiéndola gemir y temblar, estaba muy caliente y húmeda.      Escuche la puerta de papá, él se había vestido y nos llamó.

—¡Ustedes, ahí! … ¿Están listos? …

—¡No, ya casi terminamos! …

Respondió mamá tratando de no delatar su voz en medio a su afanosa respiración, mi verga estaba totalmente empalmada, me levanté y susurré cerca de su oído.

—¡Mami, quiero que me toques un ratico! …

—¡Estás loco … tú padre está ahí afuera esperándonos! …

—Por lo mismo … házmelo un ratico y no lo hagamos esperar más … tanto de aquí no te dejaré ir …

—Está bien … pero date prisa …

Mamá tomó mi polla en su mano y comenzó a masturbarme, al rato escuchamos de nuevo a papá

—¡Ya!, pues … dense prisa … yo estoy listo …

Mamá comenzó a menear mi verga más rápido casi con desesperación.

—Estaremos listos en un instante … ya salimos …

Dijo mamá para calmar a mi padre, luego me miró enojada.

—¿Qué te pasa? … ¿Por qué no te corres? …

—No lo sé, mami … me está tomando más tiempo, mami …

—No tenemos más tiempo … tienes que correrte ya …

Entonces mamá se giró y dijo las palabras mágicas.

—¡Métemelo … quizás así te corres más rápido! … ¡No te olvides de sacarlo antes de correrte! …

Ni siquiera había terminado de hablar y yo ya le había enfilado mi verga en su coño caliente.   La follé lo más rápido posible.    Una y otra vez le metí mi pija profundamente en su coño empapado. Repentinamente me corrí, chorros y chorros en lo profundo de su coño.

 

Mamá sintió que la rociaba toda enterita, se movió hacia adelante y un último chorro cayo en su nalga derecha, su coño chorreaba semen fresco, estaba hecha una furia, se limpio a la rápida, se acomodó su bikini y abrió la puerta de la cabina, papá levantó las manos al cielo cuando nos vio salir, al parecer no se había dado cuenta de nada.

 

Papá nos guio en medio a unos setos y quedamos aislados con una cierta privacidad.      Mi madre se acostó boca abajo y yo junto a mi padre nos fuimos a nadar.     Al cabo de un largo rato volvimos, mi madre seguía en la misma posición, mire entre sus piernas y vi que algo de esperma le escurría manchando su bikini.     Le hice unas señas con mis ojos y ella entendió, miró nerviosa a mi padre que no se había dado cuenta de nada y procedió a limpiar el semen.     En tanto mi padre se dejó caer a su lado y metió su mano cerca de su coño, mamá con temor de que papá la tocara y descubriera lo mojada que estaba con mi semen, se comenzó a tocar ella misma.     Papá se enderezó y le dijo.

—¿Crees que es buena idea masturbarte en presencia de nuestro hijo? …

—¡No puedo esperar … estoy muy caliente! …

—¡Está bien … adelante … aquí no hay nadie más que nosotros! …

Yo pensé que papá le iba a decir que se detuviera, en cambio la animó a continuar sin importarle que yo estuviera viendo todo.     Mamá continuaba a gemir y a masturbarse, papá tenía una erección gigantesca y yo también.     Papá me miró, agarró una mano de mamá y la puso en mi polla.     Mamá lo miró confundida, la lujuria estaba desatada en sus ojos, papá acaricio sus cabellos y dijo una sola palabra.

—¡Hazlo! …

No lo podía creer, mamá comenzó a mover su mano arriba y abajo en mi verga mientras con la otra mano masturbaba su coño mojado.     Papá estaba tan caliente como nosotros, entonces dijo a mamá.

—¡Arrodíllate! …

Pensé que quizás quería follar a mamá, pero luego miró mi verga enhiesta y me dijo.

—¡Párate y colócate detrás de tu madre … pon tu verga en su coño! …

Mis oídos no daban crédito a lo que escuchaban, pero hice como me ordenó.     Entonces él le habló a mamá.

—Si quieres follarte a tu propio hijo, entonces mueve tu trasero hacia su pija … de lo contrario levántate y nos vamos a casa …

Mi madre lo miro asombrada.

—No puedo follarlo … ¿Qué tal si me deja embarazada? …

Papá volvió a mirar mi polla y le dijo a mamá.

—Eso no es un problema … por lo menos no para mí … recuerda que puedes levantarte e irte … y tú no te muevas …

Mamá titubeaba, pero luego comenzó a echar su trasero hacia atrás, mi polla toco la tela de su bikini, papá agarro la prenda y la deslizo a sus muslos.     Entonces me acomodé y mi glande toco sus húmedos labios, ella empujo un poco más y me hizo entrar en su coño estrecho, gimió en voz alta y lentamente comencé a follar a mi madre delante de papá.     La sensación era única, poco a poco comenzamos a follar más rápido.     Mi verga se hundía profundamente en su coño.

—¡Ssssiiii! … ¡Ssssiiii! … ¡Más! … ¡Quiero más! … ¡Más rápido! …

Mi madre gemía y con cada embiste nos poníamos más calientes y comenzamos a coger como locos.     Su coño caliente apretaba mi pija y mis bolas comenzaron a hervir, sentí el hormigueo en ellas.     Empuje mi verga enérgicamente en lo profundo de su coño y me di cuenta de que estaba a punto de correrme.

—¡Oooohhhh!, mami … me voy a correr …

¡Córrete dentro de mí! … ¡Ssssiiii! … ¡Dámela toda! … ¡Ssssiiii! …

Eso fue demasiado para mí, chorreé su chocho abundantemente, tiraba de sus caderas para acabar en lo más profundo de su útero, su coño se contraía y estrujaba mi pene ordeñando hasta la última gota, mamá exhausta se dejo caer hacia adelante.   Papá metió su mano en el coño de mamá y espalmo mi semen que escurría copioso sobre el monte de venus de ella.      Seguramente esto lo calentó mucho, su verga estaba dura y su glande sobresalía fuera de su traje de baño.

—¡Vuelve a levantarte! …

Le dijo a mi madre, ella lentamente comenzó a alzar su trasero, pero papá no esperó, le clavo su dura verga en su chocho resbaladizo, mamá gimió, los dos comenzaron a follar como poseídos, mamá gemía muy fuerte y un minuto después papá descargaba sus bolas profundamente en el coño de mamá.      Descansaron un poco.

—¡Nunca había estado tan caliente! …

Dijo mi padre, mi madre lo miró un poco enfadada.

—¿Y que tal si me embarazo ahora? …

—¡Me importa un carajo! … ¡Valió la pena! …

Dijo mi padre dándome unos golpecitos en la espalda y sonriéndome.     Desde ese día cogemos a mamá juntos.    No hay nada más caliente que joder junto a mis padres, sobre todo ahora que mamá anda caliente todo el día y su barriga se hace cada vez más grande.

 

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Mi hijo y su pene.
¡Arriba el animo, papá!.

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