Incesto

Enseñanzas de mi madre.

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—¡Hijo! … he observado que me espías cuando me desvisto … cuando me ducho o cuando voy al baño a hacer mis cosas … 

—¡Sí! Mami … te encuentro muy bella, mamá … me gusta mirarte cada vez que puedo … sobre todo cuando estás desnuda …

—¿Qué te sucede cuando me ves desnuda? … ¿Sientes algo especial? …

—¡Sí! Mami … mi pito se pone duro …

—¡Y que haces luego? … ¿Te tocas mirándome? …

—¡No! Mami … solo te miro y me siento extraño con mi pito duro …

—¿Y no dejas que la lechita salga de ti? …

—¿Cuál leche, mami? … ¿Qué tipo de lechita? …

—¡Ay! Hijo … tú me espías porque no dejas escapar tu lechita …

—¿Y como se hace eso, mami? …

—Hijo … todos los hombres tienen una lechita que es solo de los hombres … esta la producen tus bolitas ahí abajo … cuando tú tiene mucha leche, entonces tienes deseos de mirarme … cuando liberemos el exceso de leche, ya no tendrás necesidad de mirarme …

—Pero yo quiero mirarte, mami … no mi importa lo de la leche …

—Es que es inoportuno que lo hagas, hijo … tienes que dejar ir un poco de tú lechita …

—Pero mami, es más fácil mirarte … yo no sé nada de la leche esa …

—Pues yo te enseñaré a tirar fuera esa leche … así dejaras de mirarme …

—¿Y como haré para tirar fuera esa leche, mami? … ¿Por donde me saldrá esa leche? …

—Ya te dije … yo te enseñaré … y te saldrá por tu pito …

—¿Estas loca? … ¿Cómo vas a sacar leche de mi pito? … ¡No puedes! …

—Tú no temas nada … mami te ayudará a sacarla …

—¿Duele? …

—¡No jodas! … que no duele nada … de seguro te gustará … ahora, muéstrame tú pito … sácate los slips …

—Me da vergüenza …

—¿Te da vergüenza? … ¿Y no te da vergüenza mirarme? … ya, no jodas … quítatelos o te los quitaré yo misma …

—¡Ay! Mami … lo que me haces hacer …

—Eso … así está bien … ahora siéntate en la silla y abre tus piernas y mírame …

—¿Pero que le pasa a tu pito? … ¿Por qué no se pone duro? …

—Mami … quizás porque estas con ropa … a mi pito le gusta más cuando estas desnuda …

—¡Ah! Sí … pues ahora me quito la bata … ¿Está bien así? …

—Pero mami … arriba tienes esa cosa que te cubre …

—¿Mi sostén? … está bien, me quito el sostén …

—Y abajo mami … tienes todavía tus bombachas …

—Está bien, pero si eres hombre quítamelas tú mismo …

—Sí, mami … acércate un poco …

Torpemente y temblando de nerviosismo, mi hijo me quitó las bragas.   Ante sus ojos desorbitados, apareció mi monte de venus y luego mí chocho densamente cubierto de rizados vellos púbicos

—¿Está bien así? … ¿Qué te parece la vista? … mi coño es hermoso … ¿No te parece? …

—Me gusta mucho, mami … pero tu coño no se ve mucho … Tienes muchos pelitos …

—Sí, y un día tú también los tendrás … ahora, si abro las piernas así … ¿Lo ves? … ¿Quieres tocar? …

—¡Sí! Mami, quiero tocarlo … así sí, se ve hermoso … mira … mira, mi pito se está poniendo duro, mami …

—¡Qué pito tan grande que tienes! … es un desvergonzado … se pone duro mirando a tu madre … tócame más y veamos si crece otro poco … tócame …

—Así, mami … ¿Te gusta así? …

Con bastante inexperiencia los dedos de mi hijo rozaron mis vellos púbicos en forma bastante irregular.

—¡Sé más audaz! … Acaricia a tu madre … a mi coño le encanta …

Pero mi hijo no sabía como acariciarme, no sabía como estimular la vulva de una mujer y yo a este punto estaba excitada al ver su pija de considerables dimensiones para su corta edad.

—Déjame enseñarte como tocar un coño … dame tu mano …

Tomé su mano con la palma hacia arriba, abrí mis piernas y apoyé la palma de su mano en mi conchita.

—¿Te gusta? … ¿Sientes el coño de tu madre? …

—¡Sí! Mami … tú coño es tan suave y cálido …

—Ahora mueve tú mano hacia atrás y hacia adelante …

Todavía con impericia comenzó a frotar mi coño ardiente con la palma de su mano, entonces solté su mano y me abrí un poco más mis labios mayores.

—¡Atrévete! … ¡Atrévete! … presiona más fuerte … a mi cuquita le encanta la mano de un hombre …

Mi hijo comenzó a acariciar mi ingle y mi bajo vientre según mis instrucciones, me estaba provocando un placer sexual que me obligo a pellizcar mis pezones y a gemir audiblemente.

—¡Que niño más bueno que tengo! … Aprendes rápido, hijo … ¡Mmmm Hmmmm! … no te detengas … estas haciendo sentir rico a mami …

Mis manos acariciaron la polla de mi hijo, luego tomé su otra mano y la envolví en su propio miembro amoratado y lustroso y la hice que la meneara arriba y abajo, instintivamente él siguió haciéndolo solo.    Comenzaron a fluir gotitas perladas de su glande y el comenzó a mover más rápido su mano.   Se masturbaba mientras frotaba mi chocho con agilidad.

—¡Espera, hijo! … Tu pito sabe acariciar mi coño mucho mejor que tu mano … vamos a mi cama y te enseñaré eso …

Me lo llevé al dormitorio y me recosté en mi cama, lo hice arrodillarse a mi lado y levantando mis piernas hacia mis senos, volví a abrirme mi chocho brillante y mojado, mi hijo abrió sus ojos estupefacto.

—¿No te paree hermoso mi coño? …

—¡Ay! Mami … Tienes el coño más bonito del mundo …

—Y aún no has visto todo, ahora abriré mis labios y veras mi flor con todos sus pétalos … de esa cuevita es de donde naciste tú …

Así diciendo me abrí los labios mayores, dejando a mi hijo hipnotizado con el esplendor de mi vulva.

—¿Qué ves, hijo? …

—Mami … veo todo rosadito … después un pequeño hoyito y más abajo como un túnel rugoso …

—Bueno ese pequeñito es mi uretra y por ahí sale mi pipí, el otro mas ancho es donde tu pito puede ser acariciado por mi coño … por ese mismo conducto llegaste tú a este mundo …

—¿Yo salí de ahí, mami? … ¿Y Cómo me metí allí adentro? …

—No te metiste … te formaste ahí dentro …

—¿Es como una fabrica de niños, mami? … ¿Y los fabricas tu solita, mami? …

—No … no puedo hacerlo yo sola … se necesita un pito como el tuyo …

—¿Tendría que poner mi pito en ese agujero más grande, mami? … ¿Y por qué? …

—Porque tu pito tiene que conocer a mi coño … hacen amistad … se alegran y tu pito entra y sale muchas veces … mi coño se pone dulce como un pastel y luego tu pito le da la lechita …

—¿Un pastel, mami? …

—¡Sí! … dulce como un pastel … mucho más dulce que tu pito … el coño de un mujer es mucho más dulce que un pito de hombre … y ahora deja de hacer preguntas … tenemos algo más que hacer …

—¿Qué más quieres, mami? …

—Ven y recuéstate … ahora mi conchita invitará a tu pito a conocerla …

Acomodé a mi hijo y lo monté a horcajadas, luego tomé su pene in lo inserté suavemente en mi coño cálido y mojado.

—Ves … ahora se están conociendo … ¿Te gusta cómo tu pito visita mi coño? …

—¡Oh!, mami … es tan suavecito y calentito tu coño …

—Bueno … si te gusta comienza a demostrarle a mi coño cuanto le gustas …

—¿Y cómo, mami? …

—Pues mueve tu pito hacia dentro y hacia afuera …

Mi hijo intentaba follarme, pero no tenía la destreza ni la experiencia necesaria, así que comencé yo a cabalgarlo lentamente.

—¿Te gusta? …

—Mami, se siente muy rico tú coño …

—Que bien … y espera que al final será mejor …

—¿Aún mejor? … ¿Puede haber algo mejor que esto, mami? …

—¡Ya lo veras por ti mismo! … Mas bien, lo sentirás …

Después de algunos minutos, mi hijo comenzó a gemir y sus embates era mucho más acertados, con la fuerza y la profundidad adecuadas, mi hijo me estaba follando de maravillas, fue en ese momento que sus jadeos se hicieron más intensos

—¡Mami! … ¡Umpf! … ¡Umpf! … siento unas cosquillitas, mami …

—¡Rápido! … ¡Sácamelo del coño! … ¡Rápido! …

Rápidamente hice que su pija resbalara fuera de mi coño, luego me incliné, lo aferré en mi mano y comencé a chuparle su polla con fuerza y pasión.

—¡Ay!, mami … algo me pasa … ¡Mami, estoy temblando! … ¡Mami, mi pito va a explotar! … ¡Umpf! … ¡Umpf! …

Mi hijo comenzó a correrse en mi boca, me tragué todo su dulce semen hasta que dejo de contorcerse sobre mi cama.

—Bueno … ¿Te gusto? …

—¡Ay!, madre … esto nunca me había pasado … algo salió de mi pito y tú te lo bebiste todo … no sé que me pasó, pero me gusto mucho, mami …

—Bien … ahora, si me obedeces y estudias … podríamos hacerlo más a menudo …

—Mami … siempre te obedeceré y estudiaré bien … quiero hacerlo otra vez, mami …

—Esta bien … pero no lo olvides …

—Mami … ¿Por qué te bebiste todo lo que salió de mi pito? …

—Por que cuando me dijiste que sentías cosquillitas, supe que estabas por correrte y expulsar tu lechita … eso que salió de tu pito es tu lechita … y eso que te sucedió se llama “Eyaculación” … te hice eyacular en mi boca porque tu lechita podría preñarme y comenzaría a formarse un bebé dentro de mi …

—¿Y si bebes mi lechita no te hago un bebé? … ¿Te gusta mi leche, mami? …

—Si me encanta tu lechita … y se llama semen … tu semen está lleno de millones de pececillos llamados espermatozoides … solo pueden verse con un microscopio … estos nadan en lo profundo de mi coño … allí hay un huevito que se llama ovulo … los pececillos nadan con toda su fuerza y se estrellan contra este huevito … si alguno tiene éxito, fecunda al huevito y comienza una división de células … entonces comienza formarse un bebé … el cual después de nueve meses, sale por ese túnel rugoso que vistes tú …

—¿Y no quieres mi lechita en tu coño, mami? …

—Me encanta beber tu semen, hijo … pero por ahora no puedo arriesgar que me dejes embarazada, por lo menos no por ahora … cuando nos entreguen nuestra nueva casa … me llenaras mi coño para que tenga una hermanita o hermanito … ¿te gustaría así? …                                                          

—¡Uy! Mami … ssiii …

 

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Todavía me pajeo por tí, Dara
Mi ojete: La pasión de mi papá.

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