Espere hasta que mi pene se calmara para poder ingresar a la casa, en mi cabeza todo daba vueltas, había conseguido en poco tiempo ganarme la confianza de Daniela y estaba seguro que ella me seguiría complaciendo, solo debía tener cuidado y seguir conquistándola con algunos regalos, pero el aroma de su tierna cuquita aún permanecía en mis manos y me enloquecía más, deseaba en ese momento salir corriendo a buscarla y pedirle que me dejara seguir con las caricias y cosquillas que tanto le habían encantado, pero sabía que debía esperar un momento a solas entre los dos.
Al momento de entrar a la casa la vi en la cocina con su mamá, me quedé mirándola porque ella hizo lo mismo, nuestras miradas se cruzaron mientras pasaba hacia mi alcoba, tan solo le hice un gesto con mi boca como enviándole un beso, pero ella no respondió.
Entre a mi habitación pero estaba intranquilo, no era fácil dejar de pensar en lo que había pasado tan solo unos minutos atrás, mi pequeña Daniela me había abierto la puerta para dejarme entrar a explorar toda su inocente belleza, había logrado penetrar en el fondo de mi ser y despertar nuevamente el sentimiento que mis hijas años atrás habían despertado en mí, solo que mi pequeña campesina no vivía conmigo lo que haría difícil nuestra aventura.
Mientras alistaba la ropa que me iba a colocar ese día, recordaba el momento que había vivido con ella, como si no quisiera olvidarlo, me había impactado y estaba seguro que ella accedería finalmente a estar conmigo si me lo proponía, lo que me enloquecía aún más.
Me coloque una toalla y salí para el baño, debía estar listo antes que llegaran todos, quería aprovechar para hablar con mi pequeña Daniela.
En la casa solo habían dos baños, uno en el cuarto principal y el otro cerca a la sala de la casa, donde entrabamos casi todos, no la ví cuando me diriji al baño, no niego que deseaba verla y de pronto decirle que entrara conmigo, aunque sabía que no era posible, su mama estaba con ella.
Salí del baño y me dirigí nuevamente a mi cuarto, pero oh sorpresa, Daniela estaba en su cuarto, bueno en el de su mamá, me detuve al frente del cuarto y me cerciore que la mamá no estuviera cerca, ella estaba arrodillada en el piso y con sus brazos sobre la cama, algo raro, dude un momento si entraba o no, pero me arriesgue, el problema era que estaba en tan solo una toalla y sin mi ropa interior y si la mamá se daba cuenta en ese momento podría ser para problemas, pensé.
Me acerca hasta la puerta y le dije:
Yo: Daniela dime como estas, saliste corriendo y no supe de tí, quiero saber como estas por favor.
Daniela: Bien.
Yo: Que bueno por tí, yo también estoy bien y sabes que, cuando me entre a bañar quise que entrará conmigo, pero sé que no podías porque tu mamá se puede dar cuenta y se va a enojar conmigo, ¿verdad?
Daniela: ¿y a que voy a entrar con usted al baño?
Yo: Que bobo, no te dije, bañarnos los dos Daniela, hubiera sido fabuloso, ya sabes que me encanto lo que pasó afuera hace un momento, se que a ti también y quisiera que volviera a pasar, pero de otra manera.
Me atreví a ser directo, sabía que ella entendería, no perdería nada con intentarlo, además ya tenía mi pene a mil, y deseaba que ella me viera totalmente desnudo antes de entrar a mi cuarto.
Daniela: Yo no me voy a bañar con usted, que tal, ya le dije que soy una niña y eso es para mujeres grandes y como así otra manera.
Yo: Te dije que me encantaría seguir jugando a las caricias pero por todo tu cuerpo y ver ese lindo cuerpo que tienes, pero verlo desnudo Daniela y que tu me puedas ver desnudo también, como ahora Daniela y me dices si te gusta o no.
En ese momento ella volteó su cara, había estado respondiendo de espaldas.
Daniela: ¿Cómo así que está desnudo?
Yo: Te das cuenta que si quieres verme desnudo, se que te gusto lo que sentiste afuera hace un momento y quieres ver desnudo, igual que yo quiero verte desnuda Daniela, perdóname por decirte estas cosas, pero lo digo desde mi corazón, me dejaste loco con lo que pasó y solo estoy pensando en eso y nada más Daniela.
Daniela: Es que pensé que estaba desnudo, y ya le dije que no quiero volver a jugar a caricias, yo soy una niña y usted es un señor muy grande, ¿porque me dice que quedo loco?
Yo: Porque nunca había jugado caricias con una niña hermosa como tú y me gusto mucho, no sabes cuanto, además como acariciaste mi pene es fantástico, nadie me había hecho sentir esas cosas, te voy a decir algo antes de irme a mi cuarto a vestirme Daniela, en estos momentos solo tengo la toalla y si te das cuenta estoy sin ropa interior y puedes ver como esta de grande mi pene, esta como cuando lo tocaste afuera y me voy a quitar la toalla para que me veas desnudo y luego me voy a mi cuarto a vestirme, si quieres puedes entrar a él, recuerda que tu mamá no entrará a mi cuarto y podemos jugar un poquito a las caricias, solo un poquito, ¿que dices?
Daniela: Usted me dice muchas mentiras, yo no sé si no ha jugado caricias con otras niñas, no entendí eso de que lo hice sentir esas cosas y si mi mamá lo ve desnudo le va a contar a su esposa para que lo regañe por hacer eso.
Fabuloso, ella no me había dicho que no me quitará la toalla y muchos menos que no iría a mi cuarto, por eso me decidí a quitarme la toalla en ese momento y salir sin decir nada para mi cuarto a ver qué pasaba.
Yo: No te digo mentiras Daniela, nunca había jugado a las caricias con una niña, es mi primera vez y estoy feliz, y esas cosas que no entiendes, es que cuando te hice caricias, me sentí muy feliz, como si fuera un jovencito, sentí un deseo que me decía Daniela es la mujer de tu vida, Daniela es quien te enseñara el verdadero placer, Daniela te dará la virginidad de su cuerpo y el corazón a Daniela le gusta como tu le hace caricias.
Cuando termine de decirle todo eso, me quite la toalla, tenía mi pene completamente parado, así quería que ella me viera, su ojos parecía que se abrieran un poco más, se llevó sus manos a su boca, como si quisiera ahogar un grito y en ese momento me volví a colocar la toalla y salí para mi cuarto.
Entre a mi cuarto, con la esperanza que ella llegará a golpear a la puerta para dejarla entrar, por eso me quedé desnudo, si ella golpeaba la puerta, quería que me viera así en ese momento.
Pasaban los segundos, estaba nervioso, pensando en lo que podía pasar cuando entrara por esa puerta, primero abrazarla y luego besarla, dejarla de pie en la cama y desnudarla para apreciar su hermoso cuerpo, en eso pensaba cuando por fin escuche que intentaban abrir la puerta, quede paralizado en ese momento, por fin ella se había decidido, alcance a pensar.
Sigue «IV»