Fantasías Eróticas

Mi pequeña Campesinita "IV"(15)

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Si, era Daniela, ella había tomado la decisión de ir a mi cuarto, por fin estaría a solas con ella por unos minutos.

 
Cuando abrió la puerta y me vio exclamó:

 
Daniela: ¿Por qué está desnudo?
 
Yo: Daniela, recuerda que te dije, que si querías jugar a las caricias podrías venir a mi cuarto que yo te estaría esperando y aún no me he podido vestir, por eso estoy desnudo y bueno, no puedo negarte que me gusta estar desnudo cuando estamos solos.
 
Daniela: si ve que me dice mentiras, usted me dijo que venía a vestirse, pero está desnudo, es una mentira, porque me dijo que yo soy la mujer de su vida y que le voy a enseñar el verdadero placer, si yo soy una niña y no entendí qué le voy a dar la virginidad de mi cuerpo y el corazón, ¿son más mentiras?
 
Todo esto lo decía mientras su mirada no se quitaba de mi pene, estaba impresionada, pero no sabía si le gustaba verlo así, debía averiguarlo pronto, lo bueno era que estaba en mi cuarto y tan solo tenía unos pocos minutos y debía aprovecharlos.
 
Yo: No te dije mentiras, no me vestí porque quería aprovechar el poco tiempo que tenemos, porque si viniste, quiere decir que te gustaron mis cosquillas y caricias en tu vaginita y también cuando tocaste mi pene con tu manos, te dije que eres la mujer de mi vida aunque seas una niña, porque despertaste ese sentimiento en mi corazón, además cuando nos acariciamos con las cosquillas, sentí unas sensaciones muy bonitas dentro de mí, nunca antes recuerdo haberlas sentido, es la verdad y en cuanto a lo de tu virginidad, es porque sentí en ese momento que tu me regalarías ese precioso tesoro que tienes y se llama virginidad, porque se que ningún hombre a tocado tu cuerpo y acariciado como lo hice hoy Daniela y menos que lo hayas querido.
 
Yo le respondía mientras ella no quitaba aún su mirada de mi pene, estaba parado justo al frente de ella, se podía decir que mi pene quedaba frente a su cara, solo dos veces me miró mientras le hablaba, el resto de tiempo ella lo observaba.
 
Daniela: Dígame, ¿porque su pene está así de grande y porque sabe que no he jugado con nadie más a las caricias y ha tocado mi cuerpo?
 
Estaba confirmado, a ella le gustaba verme como estaba, no me había dicho que me vistiera o algo parecido y no quitaba su mirada de mi pene, era como si él la hubiera hipnotizado, además por sus preguntas tampoco parecía que no estuviera dispuesta a seguir jugando a las cosquillas, pero el tiempo pasaba y me angustiaba que su mamá sintiera su ausencia y saliera a buscarla y por era lo que menos deseaba en ese momento.
 
Yo: Daniela, ya te lo dije, es por las cosas bonitas que despiertas en mí y él se pone así de grande para decirte que le gusta lo que tú despiertas en él y que desea que tú le permitas seguir sintiendo esas cosas bonitas, que desea que lo dejes probar tu hermosa y rica vaginita que tienes, que si quieres ahora en lugar de mirarlo tanto, lo acaricies otra vez como hace rato y le des un beso porque él quiere saber cómo es sentir la boca de una niña como tú, y si, estoy seguro que ningún hombre ha acariciado tu cuerpo como lo hice yo hoy y menos que tu le hayas acariciado su pene y tu vagina haya probado un pene, por eso eres virgen Daniela.
 
En ese momento le solté todas esas cosas, no se si me entendería pero quería ver su reacción, ella no era boba, de eso está seguro, pero lo hacía para saber si ella permitiría que siguiéramos jugando a nuestras cosquillas y caricias un poco más, me arriesgue a que saliera de la habitación asustada.
 
Daniela: huy pero me dices muchas cosas y casi no las entiendo, pero me sigue diciendo mentiras, a que horas su pene le dijo esas cosas si él no habla, es una mentira, es usted el que quiere todo eso que me dice porque él no habla.
 
Nuevamente en su respuesta me daba a entender que ella quería hacerlo porque no decía que no.
 
Yo: Daniela tienes razón, soy yo el que quiere esas cosas y por eso mi pene se pone a sí como lo estas viendo ahora, por eso quiero que lo acaricies como lo hiciste afuera hace rato y que le des un besito para calmar este deseo, que dejes que mi pene acaricie tu vagina, que me dejes desnudar tu cuerpo, dime, ¿también es mentira que ningún hombre te ha acariciado como lo hice yo hoy?
 
Daniela: No es mentira, ningún hombre me ha tocado así, pero ya le dije que soy una niña para hacer esas cosas que me dice y mamá puede entrar y pillarnos y me va a regañar.
 
Estaba seguro que ella quería seguir jugando, pero no me atrevía a intentar algo hasta que me dijera que si quería hacerlo, debía tomar una decisión y arriesgarme a hacer algo, antes que se fuera o peor aún, que todos llegaran o su mamá le diera por salir a buscarla.
Me acerque y mi pene quedaba casi al frente de su cuello, pero ella no retrocedió, se quedó quieta, esa actitud me decía que podía hacerlo ya, por eso tomé su mano y la lleve hasta mi pene para que lo tocara, ello lo permitió y le dije:
 
Yo: Te das cuenta que te gusta tocarlo y a él le encanta más, ahora voy a levantarte y llevarte hasta mi cama para poder abrazarnos y acariciar todo tu cuerpo desnudo Daniela, tu me dices cuando parar, pero debe ser rápido antes que te llame tu mamá.
 
Daniela: Se siente muy duro su pene y está caliente, me da miedo que me desnude y entre mi mamá y nos vea, ya le dije que soy una niña para hacer cosas de grandes.
 
Yo: No te preocupes Daniela, tu mamá no entrará a esta habitación y si te llama entonces sales con cuidado para que no se de cuenta, además veo que te encanto mi pene y te va ha gustar más cuando les des un beso con tu esa boquita rica que tienes y lo sientas cuando acaricie tu vaginita.
 
Diciendo esto la levanté con mis brazos y la lleve hasta dejarla sobre la cama de pie, quedamos casi iguales, tenía su rostro casi frente al mío, coloque mis manos en sus muslos apretandolos un poco mientras la miraba y luego le baje su falda, quede sorprendido, hizo un gesto como de disgusto, pero no me impidio que lo hiciera, eran de color blanco y su vaginita se notaba un poco abultada, sin pensarlo dos veces le dí un beso por encima de su pantys, estaba con un deseo desenfrenado, solo pensaba en apreciar su  cuerpo desnudo, la abrace fuerte y mi pene le hizo presión a su vaginita por encima de su pantys deslizandose por medio de sus piernas, lo que desato un deseo enorme dentro de mí, había dado el primer paso mientras le decia al oido que la deseaba mucho y queria que su vagina probara mi pene, que hiciera el amor conmigo.
 
Daniela: Ya le dije que soy una niña,  yo no hago cosas de grandes y me está abrazando muy duro, tengo mucho miedo, mi mamá puede entrar y nos ve y me regaña, tengo mucho miedo que meta su pene en mi vagina y no se que es hacer el amor con usted.
 
Me dí cuenta que ella deseaba que yo hiciera todo, quería probar mi pene en su vagina, no me decía que no, debía terminar antes que se arrepintiera.
 
Yo: Daniela tienes un cuerpo muy lindo y no pareces una niña de 10 años, voy seguir con las caricias y cosquillas pero quiero que te quedes de pie y no te acuestes en la cama, no te preocupes por el miedo que sientes, es normal, es tu primera vez y eso pasa, te prometo que haré todo con cuidado, hacer el amor es lo que estamos haciendo ahora, desnudar tu cuerpo, darte besos y caricias y luego entrar mi pene en tu vagina.
 
Daniela: Quien le dijo que yo tengo 10 años, voy a cumplir 13, tengo mucho miedo que me desnude y entre su pene en mi vagina porque es muy grande y ¿que es lo que hará con cuidado?
 
Era una locura total, me hacía muchas preguntas y yo no avanzaba, pero tomé la decisión de hacerlo de una vez.
 
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