Desde que escribo relatos, me he topado varias veces con usuarios que manifiestan su desprecio por los relatos ficticios. Piensan que un relato erótico debe tener como fuente una experiencia propia y real. Yo, en cambio, echo mano de las profundidades de mi imaginación. Hace unos veinte años, cuando recién publicaba mi primer relato porno (Enamorado de mis dos estudiantes), solía acongojarme de dichos comentarios. Había usuarios —en otra página— que escupían sobre el género de fantasía porno. No obstante, el relato fue plagiado por algún fulano y publicado en WattPad, solo con los nombres principales cambiados, a nombres hotaku, y la orientación sexual del relato fue violentada a volverse gay. Cambiaron a mis dos morras de ensueño (inspiradas en dos estudiantes de grado 10º que tenía) por dos chicos mariposones y se tomaron el trabajo de eliminar todas las referencias a la vagina y cambiarlas por el ano. Casi lloro de rabia. Si a alguno de vosotros le preocupa que sus relatos sean plagiados, recuerden que siempre pueden usar Quetext o Plagium para detectar plagios. Hasta Google servía para buscar, usando comillas, pero ahora no parece servir. Si tu relato está publicado online, la fecha de publicación basta para comprobar su condición de originalidad, toda vez que no resulten hackers que modifiquen la fecha o borren el relato original. Pero no creo que robar la autoría de un relato porno merezca tanto trabajo.
Volviendo al tema… Desde mi humilde perspectiva, un relato erótico o porno efectivo —literalmente, que cause efecto en quien lo lee—, debe contener algo que no sea cotidiano ni mundano. «Irse a culiar» es de las actividades más cotidianas y mundanas que existen, excepto para un puñado de célibes involuntarios que tienen una vida admirable. Si alguien relata cómo se fue a un bar, ligó y terminó en la cama con un par hembras muy buenas, está haciendo lo mismo que si relatara su desayuno. Todo mundo desayuna, excepto la gente tan desafortunada como solo un célibe involuntario entendería. Una vez, en sexosintabues30 leí una entrada en un foro donde la autora (de Europa) relataba las estupendas orgías que se armaban después de contactar y citar a la gente, específicamente para ello. Yo, tuve la imprudencia de comentar que el relato era obviamente fantasía, pero me pusieron en mi sitio de forma muy dura. Al parecer, en Europa eso es casi normal, y quizá aquí en Suramérica, pero solo en generaciones muy recientes. Se armó un debate entre los usuarios de la jodida herencia católica que nos dejó España, el miedo al sexo y una doble moral de mierda, mientras ellos sí goza(ba)n. Les cuento esto porque, aquél relato de orgías tenía ese condimento que lo hacía no como «relatar el desayuno». Otro ejemplo de autora cuyos relatos son pura candela, aparentemente 100% real, es Maholys. Relatos no recomendables para incels (involuntary celibate), porque puede ponerlos existenciales.
Entonces, para hacer un relato efectivo, no de «cómo me comí el pan esta mañana», hay que contar algo especial, no rutinario. ¿Y si el autor tiene una vida sexual plena, satisfactoria, pero nada del otro mundo? ¿Es muy malo usar la imaginación? Yo creo que no. Mis dos relatos más exitosos han sido Mi niña yudy, inolvidable! y El primer vello púbico de mi hija (relato recuperado), este último, que fue crackeado (borrado) una vez y además plagiado. Inclusive su número de visitas también fue crackeado. Eso solo puede deberse a su aplastante éxito, y todos mis relatos son pura paja. Literalmente lo son.
En ¡Escribe tu relato!, aduje a cómo sondear las profundidades del alma en busca de inspiración y escribir un relato que no suene a «mi desayuno». Aquí hay otra forma, menos complicada pero siempre requiere la sensibilidad de un ser humano real:
Mira imágenes de lo que te guste, y embelésate con ellas.
En mi caso (les confieso, porque es muy difícil que se den cuenta: me gustan las colegialas), muchas veces con ver una imagen de una bien bonita, ya me sale toda una historia. Me demoro dos o tres segundos teniendo la fantasía y… tardé una semana escribiendo, revisando y editando Mi niña yudy, inolvidable! . O sea que es más que obvio que, además de todo, debes tener amor o como mínimo respeto por el idioma y la literatura, y por tu propia obra. Ese relato nació de la carátula de un CD donde había una nena sentada en traje de baño sobre un columpio. Me inspiró todo el amor de este mundo, una fantasía así de profunda, dos o tres pajazos y por último, nace el relato.
De sea lo que sea que te guste mucho en la vida, mira imágenes y embelésate con ellas. El principal problema de esta técnica es que la gente está nocivamente habituada a no dejarse , elevar, ni concentrarse. Es parte de la campaña mundial por hacer de todos nosotros solo NPCs, que piensan con memes, razonan con eslóganes y viven según hashtags. ¿Sabían que el promedio de 4.5 minutos de duración de todas las canciones se debe a que se estudió el máximo que puede poner atención la gente promedio a la misma cosa? Y ahí también entra la afinación de los tonos (notas musicales) a 440hz y la pobreza lamentable e indiscutible de los ritmos más urbanos. Este tema merece un post aparte.
Empero, esto de buscar inspiración en imágenes funciona más para hombres. Las mujeres, sexualmente son más evolucionadas y complicadas. Una mujer tiene que ser muy inmadura para que algo le entre solo por los ojos. Paradójicamente, un relato porno escrito por una mujer es más efectivo y cachondo que uno escrito por un hombre, precisamente porque, por ser porno, la autora recurre a su parte más animal. Eso nos encanta. Mis relatos Romantiporn tienen la causa y efecto contrarios, son relatos escritos por un hombre usando su parte menos animal, aunque debo decir que tuvieron mucho éxito leídos en pareja. También tengo quizá una terna de relatos en los que narro desde la perspectiva de una mujer, lo cual es muy, muy complicado. Cuando un autor inexperto trata de hacerlo, solo obtiene un bodrio. Y no digo que los míos sean buenos, eso lo dirán ustedes:
Dayanna, mi hija ¡salvó mi matrimonio!
Mi ojete: La pasión de mi papá (Victoria soy yo).
El relato Compa, con esa hija ¿cómo se aguanta? tiene la imagen (aunque desaturada y posterizada) que lo inspiró. Es una modelo de la polémica y creo que desaparecida agencia Brima.d.
Y, un último relato que quiero relacionar por ahora, es La tentación de la Camelia (Fantasía Tabú / Relato recuperado). De tanto ver videos de Luci, también se me hicieron fantasías por sí solas en la cabeza. Y es que esta morra tiene enamorada a la mitad de la población masculina mundial, empezando por su propio papá. El relato no ha tenido el éxito que merece porque, sospecho, le puse un título muy decente. Y, hago énfasis en que, estos relatos provienen de lo más hondo de la imaginación y las pasiones, los deseos y el amor, a aunque sea la ilusión de este. Sin estas fuentes, los relatos son solo «cómo desayuné hoy», aunque sean más reales que el piso que pisamos.
Otra vez, besos a Luci y una reverencia por divina.
Para terminar esta entrada, quiero acordarme de, y contaros, de alguna entrada que vi alguna vez en alguna parte, llamada Cómo escribir un relato erótico. Solo era compilación de normas woke y corrección política. O sea, alejarse aún más de las pasiones, deseos, anhelos y todo lo que nos hace humanos. Sería como decirle a García Márquez que nunca escribiera sobre putas.
Bueno, ahí los dejo. Si de cada 100 hay 10 que lean todo y de esos 10 hay 1 que aprenda algo, ya me considero bien servido. Un saludo y un abrazo a todos.
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El Mosntruo Nausa